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Halcones y palomas

domingo 31 de enero de 2010, 17:11h
El conflicto entre la presidenta argentina Cristina Kirchner y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, desbordó hasta dividir a los propios opositores que hoy dominan el Congreso. Acuciada por el aumento exponencial del gasto público, la señora de Kirchner emitió un decreto para recurrir a las reservas del Banco Central. Redrado, cuya misión institucional es resguardar las reservas, incumplió el decreto. Acto seguido, la presidenta lo despidió mediante un nuevo decreto contra el cual Redrado apeló ante la justicia. Los jueces dictaminaron que el despido del titular del Banco Central no podría hacerse efectivo sin una consulta previa al Congreso. De ahí en más, la disputa entre Kirchner y Redrado pasó a una comisión parlamentaria de tres miembros que preside el vicepresidente Julio Cobos, titular del Senado, y que integran dos diputados, uno kirchnerista y el otro opositor.

Pese a que integró la fórmula presidencial acompañando a Cristina en 2007, en 2009 Cobos desempató una votación en el Senado bloqueando la intención del Gobierno de abrumar a los productores agrupecuarios mediante un nuevo impuesto cuya razón de ser era, como hoy lo es la intención de usar las reservas, atender al imparable gasto público. Desde el momento en que desempató a favor del campo y en contra de la presidenta, Cobos se convirtió en el héroe de la oposición y en el enemigo público número uno de Cristina y Néstor Kirchner, y esto a un punto tal que pasó a encabezar las encuestas de popularidad, muy por delante del desgastado matrimonio presidencial. Redrado, ¿quiso repetir ahora la hazaña de Cobos? La primera reacción de Cristina contra Redrado fue ordenarle a la policía que le impidiera el acceso a su despacho en el Banco Central.

Cuando la comisión parlamentaria comenzó a reunirse esta semana, un cálculo razonable parecía anunciar la inminente derrota del Gobierno a manos de Cobos y del diputado opositor, que en ella tenían mayoría. Las cosas, sin embargo, se complicaron por dos razones. Una, que Cobos está siendo atacado cada vez más más por el Gobierno. Muestra de ello es que la presidenta, que debía visitar a China por estos días en una misión comercial largamente preparada, renunció de golpe a su viaje aduciendo que, si se iba, el vicepresidente Cobos sería capaz de usar la presidencia interina a su cargo para perjudicarla.

Esta denuncia, y la campaña oficial que la acompañó, indujeron a Cobos a extremar su prudencia en la comisión parlamentaria. Igualmente grave fue que el otro miembro opositor de la comisión, el diputado Alfonso Prat Gay, empezara a retacearle el apoyo a Redrado. Esto se se explica porque Prat Gay, un economista respetado, fue el antecesor del propio Redrado en el Banco Central pero decidió renunciar en 2003, justamemente cuando Néstor Kirchner asumía la presidencia de la Nación.

Es que tanto Prat Gay como el ala dura de la oposición le imputan a Redrado que, antes de rebelarse contra Kirchner como acaba de hacerlo, durante cinco años ocupó la presidencia del Banco Central sin dar signos de rebeldía. Esta objeción que se le hace a Redrado plantea el más reciente dilema de la oposición porque hoy, ante el vertiginoso desgaste del matrimonio gobernante, no sólo Cobos y Redrado sino también otros oficialistas están pensando en “darse vuelta”. Fente a esta diáspora inminente, ¿qué deberían hacer los auténticos opositores, aquellos que denunciaron la voracidad fiscal de los Kirchner desde la primera hora? ¿Tendrían que admitir a todos los arrepentidos que se les fueran sumando, o deberían someterlos a un severo cuestionamiento por lo que hicieron antes? En el caso del vicepresidente Cobos, que fue el primer rebelde venido del kirchnerismo, la oposición no vaciló en respaldarlo. Pero en el caso de Redrado, la oposición se está dividiendo entre halcones y las palomas.

En nombre del pragmatismo, las palomas quieren darle la bienvenida a todos los kirchneristas que muden de bando. En nombre de los principios, los “halcones” se niegan a incurrir en esta concesión. Para los palomas, hay que ser tolerantes con todos los arrepentidos. Para los halcones, hay que exhibir cierta cautela porque no se sabe cuántos de ellos son sinceros. El hecho es que, ante el caso Redrado, el kirchenrismo ha sembrado nueva cizaña en el campo de la oposición. La transición del kirchnerismo al poskirchnerismo, que deberá culminar cuando se celebren las próximas presidenciales en octubre de 2011, se ha vuelto en consecuencia todavía más compleja.

Mariano Grondona

Doctor en Derecho

MARIANO GRONDONA es Abogado y doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires

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