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¿Se le ha agotado el modelo a Chávez?

martes 02 de febrero de 2010, 20:51h
Todo parece indicar que a nuestro amigo de la boina roja se le están agotando los días, o por lo menos la capacidad de maniobrar en el gobierno sí que se le está acabando, como también los recursos, los amigos, los aliados internos e internacionales, la popularidad y por ende los votantes o adeptos, sobreviven a su alrededor los que han ascendido a ser parte de la burocracia, los “boliburgueses” que controlan las instituciones y se benefician de los recursos que manejan y, que no se la juegan llamándole a la sensatez porque es más rentable para sus intereses personales servirle sin discutirle.

En las dos últimas semanas Venezuela ha sido foco de atención por el desgajamiento del poder del gobierno, en enero se han dado las renuncias de dos Ministros, muy cercanos al presidente y estratégicos en su programa de gobierno, el Ministro de Defensa Carrizález y su esposa, Yuribi Ortega, Ministra de Ambiente. Seguidas de la renuncia del presidente del banco estatal el “Banco de Venezuela”, Vásquez Orellana, íntimo de Carrizalez, todos alegan problemas estrictamente personales que justifican sus decisiones, según informan las fuentes oficiales.

Ayer mismo un grupo de ex-aliados de Chávez le han pedido que renuncie a la presidencia. Chávez “no tiene autoridad moral y material para gobernar, por cuanto no responde a la satisfacción de las exigencias del pueblo”, dicen. Y no se trata de personas de mediano o bajo nivel, se trata de aliados indiscutibles que le han acompañado en las más importantes gestas para la toma y permanencia en el poder. Arrepentidos al ver lo que está pasando, evidencian: como se está profundizando la pobreza; que los servicios públicos son un caos; que el país vive una de las más profundas crisis económicas y energéticas a pesar de la abundancia petrolera; que la corrupción es incontrolable; que las ciudades son cada día más inseguras; que la sociedad está muy sensible y polarizada y, algo muy delicado, lamentable y cuestionable, que el abuso en el uso de la fuerza y el despotismo como mecanismos de contención del inconformismo social y de control de los medios de comunicación, son cada vez más frecuentes.

Todas estas son señales que horadan la popularidad del mandatario, determinantes en la medida en que se acercan las elecciones parlamentarias de septiembre, veremos en estos meses si los miembros del “Polo Constitucional”, como se hacen llamar aquellos que fueron sus aliados y que hoy le cuestionan, logran retomar el proyecto por el que lucharon y que hoy pretender reconducir, esperemos que sean escuchados o, por lo menos, que no sean silenciados. Nos asusta su modelo pero más esos tintes dictatoriales.

Lucía Nieto

Investigadora de la Fundación Ortega y Gasset

Lucía Nieto es investigadora de la Fundación Ortega y Gasset.

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