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desde los egipcios y hasta la Guerra civil

Las hazañas bélicas de las palomas mensajeras

A pesar de su naturaleza cobarde por la que siempre desearán volver a su palomar, la paloma educada para ser mensajera en tiempos de paz, se convierte en un valeroso soldado en tiempos de guerra. A lo largo de la Historia, algunas de ellas han merecido la gloria por hazañas heroicas que no quedarán en el olvido.
Fueron los egipcios, ya en el 3.000 antes de Cristo, los primeros emplear a las palomas como instrumento de comunicación entre las distintas ciudades del Imperio faraónico. Los marinos griegos después anunciaban con antelación su llegada gracias a estas aves y los árabes instalaron un sistema de palomares desde El Cairo hasta Bagdad.

Lo mismo habían hecho los romanos que fueron los primeros en reclutar a las palomas para intervenir en el arte de la guerra. Gracias a las palomas, César pudo llegar a tiempo a las Galias para sofocar las revueltas que amenazaban su imperio. El historiador Plinio el Viejo cuenta por su parte que «toda la costa mediterránea, por donde discurrían las legiones romanas, estaba jalonada por torres con palomas mensajeras, a través de las cuales, en constante enlace de distancias lógicas, iban retransmitiendo las noticias».

Las palomas también sirvieron en las cruzadas, en las guerras de Flandes y en las napoleónicas. En estas últimas, destacó el ejemplar con el que el financiero Nathán Rotchschild ganó una fortuna en la Bolsa de Londres. Rotchschild empleaba a sus palomas para recibir y enviar con prontitud noticias importantes para sus operaciones bursátiles. Noticias como la que lanzó desde Bélgica el 18 de junio de 1815.

Bajo el ala de unas de sus fieles servidoras se escondía la exclusiva: una N junto a una corona invertida. “Napoleón había sido derrotado en Waterloo”, venía a decir. Sus empleados operaron de acuerdo con esta bomba informativa que cambiaría el curso de la historia de Europa. Cuando tres días más tarde el Gobierno británico conoció el desenlace del fin del Primer Imperio Napoleónico, Rotchschild ya era millonario.

Durante la guerra franco-prusiana, París, sitiada, no quedó incomunicada gracias a las palomas, fieles soldados que fueron también llamados a filas para la guerra del 14, empleadas para informar sobre movimientos de tropas, llevar partes de la guerra naval o entregar llamadas de socorro de soldados en el frente rodeados por el enemigo.

Palomas mensajeras en su palomar. Efe


Son muchas las anécdotas de palomas que se conservan de la Segunda Guerra Mundial. Convocadas para sustituir a la radio en caso de averías, muchas de ellas embarcarían en aviones bombarderos británicos o acompañarían a los corresponsales de guerra para entregar teletipos y fotografías aéreas en los palomares de periódicos, como el del Daily Express.

William of OrangeSe concedió la Dickin Medal a otra valiente paloma que detuvo a las escuadrillas estadounidenses llamadas a bombardear la italiana Civitavecchia mientras las tropas inglesas realizaban su penetración en tierra y derrotaban a los alemanes. El bombardeo hubiese producido centenares de bajas entre los aliados de no ser por la intervención de esta pequeña ave que se posó en la pista de despegue.

“William of Orange” fue también condecorada también por Su Majestad el Rey después de recorrer 390 kilómetros en cuatro horas y veinte minutos y evitar con su mensaje que la División aerotransportada del Ejército Británico, destacada en Harlem, fuera aniquilada por el enemigo al cruzar el Rhin.

Cher Ami, expuesto en el Instituto Smithsonian en WashingtonPor último, Cher Ami es el nombre de la paloma que salvó la vida a casi dos centenares de soldados estadounidenses integrados en el famoso Batallón Perdido en los bosques de Argonne, en Francia. En medio de la desesperación, rodeados por los alemanes, con el telégrafo destruido por las bombas y tras horas de combate que habían provocado la muerte y heridas a dos tercios del batallón, el mayor Charles Whittlesey lanzó seis mensajeras. “Cinco murieron pero Cher Ami atravesó el fuego y, con una bala en el cuello y una pata quebrada, llegó (en 20 minutos) a su destino (a 40 kilómetros) y el batallón pudo ser salvado de un exterminio seguro”, indicaron los cronistas de la época. Al morir, el querido amigo de los soldados del Batallón Perdido fue disecado, condecorado y expuesto en el Instituto Smithsonian de Washington.

En el día D, también participaron las palomas soldados. Una de ellas fue la encargada de llevar al Reino Unido la noticia de que las tropas aliadas habían alcanzado con éxito las plazas en Normandía.

El ejemplar 46.415 ha estado expuesto durante años en el Museo del EjércitoLas mensajeras españolas no podrían ser menos valerosas. Durante la Guerra Civil desempeñaron un destacado papel. Son muchos los que siguen recordando al ejemplar 46.415 que en 1937 cumplió su misión de enlace y entregar en su casa cordobesa el mensaje lanzado por los guardias civiles atrincherados en el Santuario de Santa María de la Cabeza de Jaén. La paloma, a pesar de estar herida de muerte, cumplió fielmente su servicio a España. “Llegó a su destino arrastrándose, entregó su mensaje y falleció”, describieron los cronistas. El solado volador número 46.415 fue también disecado, condecorado y, hasta hace unos años, expuesto en el Museo del Ejército.


Estos pequeños animales han sido grandes protagonistas de la historia bélica. Han salvado numerosas vidas siendo, en definitiva, grandes soldados.
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