www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Francia: un país a la deriva

miércoles 17 de marzo de 2010, 21:26h
El resultado de las elecciones regionales del pasado domingo 14 de marzo – aunque se trata solo de la primera vuelta – nos deja una nueva prueba de una Francia a la deriva. ¿Por qué podemos sostener esta tesís?

Desde hace unos treinta años, los franceses emiten siempre un voto de desconfianza que se va consolidando como lo demuestra el auge imparable de la abstención. Lo único que salva al país es la estabilidad institucional: una presidencia fuerte con un ejecutivo que goza de unos poderes sin par en Europa, un parlamento donde el sistema electoral asegura al poder una mayoría.

Todo el mundo tiene en el recuerdo el éxito del ultraderechista Jean-Marie Le Pen en las presidenciales de 2002 donde alcanzó con un 17% de los votos la segunda vuelta. Entonces, los dos candidatos de los grandes partidos, el presidente Chirac y el primer ministro Jospin, sólo lograron juntos 35% de los votos. Eso significa que el voto anti-sistema llego a los dos tercios del electorado. En 2007, el centrista Bayrou supó atraer a 18% de los electores. Aunque el duelo final fue entre Sarkozy y Royal, este éxito significaba la búsqueda de una alternativa.

En 2002, en las elecciones generales, la derecha UMP gana. Dos años más tarde, la izquierda socialista arrasa en la regionales. En 2007 y 2010, se repite el esquema. Estas idas y vueltas traducen la desorientación profunda del electorado, un electorado cada vez menos estructurado, cada vez menos fiel a sus votos anteriores. Hace ocho meses, en las elecciones europeas, los socialistas obtuvieron 16,5% de los votos y el domingo pasado casi 30%. Los centristas han pasado del 9% al 4%, los ecologistas del 16,2% al 12% y la extrema-derecha vuelve a superar los 11% cuando hace más de cinco años que no había logrado tal nivel. Desde 1978 hasta 2007 ninguna mayoría parlamentaria saliente logró la revalida, convirtiendo a Francia en el país más inestable de Europa, aunque este hecho fue claramente ocultado por las presidencias de Mitterrand (1981-1995) y Chirac (1995-2002) que a través de sus personas, dieron un rostro a la continuidad. Todos estos datos sirven para subrayar la desorientación y la ausencia de lógica política en los votos emitidos por los franceses. La única lógica es la expresión de una insatisfacción y una resignación crecientes (la abstención del domingo al superar los 53% significa eso).

Además, la reforma del 2000 con la reducción del mandato del presidente de 7 a 5 años esta teniendo consecuencias letales para la constitución, consecuencias ampliadas por la forma de gobernar de Sarkozy. Llamativo es el hecho de que escriba “gobernar” en vez de “presidir”. Sarkozy efectivamente es el “hyper-presidente” y ha relegado a su primer ministro a un papel de figuración bastante reducido. A pesar de una reforma constitucional que parecía dar más importancia al parlamento (sobre todo gracias a disposiciones técnicas como la posibilidad de intervenir en el orden del día de trabajo de las asambleas que antes estaba totalmente en manos del gobierno), esta manera de hacer relega el parlamento a un plano secundario grave.

La complejidad del sistema territorial (el ayuntamiento, el departamento, la región), la ambigüedad de la descentralización tan poco arraigada en la tradición francesa, las dudas sobre la construcción europea y, para acabar, el sentimiento de estar anclado desde hace 30 años en la crisis con un paro que nunca llego a bajar de los 2 millones de personas, una deuda pública creciente (17% del PIB en 1981, 80% hoy) son ingredientes suficientes para desanimar a los electores. En un país tan político como lo fue Francia, esta deriva intelectual y política constituye sin la menor duda una muy mala noticia.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.