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reseña

Francisco Goldman: El arte del asesinato político. ¿Quién mató al obispo?

sábado 27 de marzo de 2010, 21:27h
Francisco Goldman: El arte del asesinato político. ¿Quién mató al obispo? Traducción de Claudia Méndez Arriaza. Anagrama. Barcelona, 2009. 536 páginas. 23 €
¿Quién mató al obispo? El 26 de abril de 1998, Monseñor Juan José Gerardi Conedera fue asesinado a golpes en el garaje de la casa parroquial donde vivía, en el corazón de la capital guatemalteca. Lo que en un principio parecía consecuencia de la publicación del informe REMHI –que ilustra la investigación de la Iglesia sobre los horrores de la guerra en Guatemala– terminó convirtiéndose en una tela de araña tejida por las más perversas pasiones humanas.

Cuatro meses después, el periodista Francisco Goldman decidía sacar a la luz el caso ante la sociedad estadounidense, a través de un artículo publicado en el prestigioso diario The New Yorker. Han pasado diez años y aquel artículo se ha convertido en El arte del asesinato político ¿Quién mató al obispo?, un documento cuya extensión supera las 500 páginas, repartidas en cinco capítulos, en los que su autor expone todas las posibles versiones del caso argumentando a favor y en contra de las mismas, mediante el empleo de los diversos datos obtenidos en su investigación.

Descriptivo hasta el exceso, obsesionado por el detalle y sin ningún tipo de concesión al lenguaje literario, su punto de partida es que los asesinos representaban a uno de los clanes enfrentados en el seno de la vida política, militar y económica guatemalteca y que, con el asesinato del obispo, buscaban desacreditar a los reformistas que, dentro o fuera de la Iglesia, representaban una amenaza directa para los sectores de poder arraigados en el país.

Profesor de Escritura Creativa en el Trinity College de Hartford y maestro en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Francisco Goldman se sirve de su experiencia como corresponsal en Centroamérica, de los contactos mantenidos durante su estancia y de sus propias investigaciones para arrojar un poco de luz sobre el asesinato del obispo Gerardi, un crimen que, a día de hoy, sigue suscitando dudas en la sociedad guatemalteca.

Por Lara Montero de Espinosa
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