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El Tribunal Constitucional en la democracia española

Juan José Solozábal
jueves 01 de abril de 2010, 15:32h
Dentro de poco comprobaremos la poca razón de los agoreros, pues el Tribunal Constitucional emitirá su esperadísima sentencia sin quebranto para el entramado del Estado ni crisis institucional o política alguna. Al contrario se mostrará la utilidad en el sistema de una pieza central del mismo, frente a quienes ponían en juicio la legitimidad de su intervención para el control de la constitucionalidad de un Estatuto de Autonomía, recomponiendo la coherencia del conjunto político y frenando alguna deriva centrífuga incompatible con la supremacía debida de la Norma Fundamental. Vista nuestra resistencia, tampoco del todo justificable, a llevar a cabo una revisión constitucional, como ocurre en otras latitudes no muy alejadas de nosotros, tampoco vendrá mal una relectura, una reconsideración de nuestra Constitución que sin duda efectuará el Tribunal al resolver la el recurso del que se ocupa. Como en la vida, en la que hay momentos que se impone una mirada reflexiva, sobre nuestros afectos, lealtades y obligaciones, para evitar un viraje o un nuevo rumbo, o si no hubiese más remedio prepararnos ante él, también a la Constitución, especialmente en lo que tiene de organización territorial, le viene bien una recapacitación sobre sus posibilidades para expresar, como quería Ortega, la idea de la política de la actual generación de los españoles.

Es importante que se aprecie correctamente la importancia del Tribunal Constitucional en nuestro sistema democrático vivificando la Constitución cuya función ayuda a cumplir cabalmente. Ocurre que el Tribunal Constitucional no solo aplica la Constitución, como hace todo tribunal con su norma ordinaria de referencia, esto es lleva a efecto la voluntad del derecho y lo impone, sino que el Tribunal cumple una labor definitoria que el resto de los órganos judiciales normalmente no desempeñan o lo hacen en mucha menor medida. Esto es, el Tribunal Constitucional dice lo que es el derecho que aplica, el derecho constitucional, que es un derecho especialmente cargado de referencias valorativas y materiales, expresadas, por lo demás, dada la brevedad de la Constitución y su propósito de duración, en términos sintéticos o concentrados.
De manera que el Tribunal como todo órgano jurisdiccional decide en el conflicto: en este caso habrá de hacerlo si, como parece, encuentra contradicción insalvable entre el Estatuto impugnado, en algunos de sus preceptos, y la Constitución, y procederá a las anulaciones que importen. Pero el Tribunal además relee, por decirlo así, la Constitución y explora sus posibilidades interpretativas a la luz de los problemas que el examen de la validez de las normas estatutarias impugnadas suscita.

Esta labor interpretativa del Tribunal es impagable, pues revive el texto constitucional, lo renueva y enriquece. Conviene señalar que tal labor actualizadora del Tribunal Constitucional que es en el fondo la gran tarea de la justicia constitucional y que explica la permanencia de las grandes Constituciones y da cuenta de la lealtad que suscitan y la función de integración que en las democracias correspondientes llevan a cabo, no corresponde al Tribunal como órgano jurisdiccional concreto en su presente condición, sino al Tribunal como institución que cumple su labor a lo largo de los años, y aun las generaciones. El actual Tribunal se debe a esa tradición constitucional y en su labor jurisdiccional no actuará sin consideración a ese legado, que respetará y procurará incrementar. No estoy manifestándome en términos exclusivamente discursivos o especulativos, al hablar de la obra interpretativa de nuestro Tribunal. Quien quiera hacerse una idea de la magnitud de la labor llevada a cabo en la construcción de la interpretación de nuestra Constitución, acometida en la jurisprudencia constitucional, no tiene mas que echar una ojeada a los Comentarios a la Constitución, dirigidos por Maria Emilia Casas y Miguel Rodríguez Piñero, a los treinta años de entrada en vigor de la Norma Fundamental, y que acaba de aparecer en nuestras librerías. Obviamente el volumen indicado ilustra un espléndido momento de nuestra doctrina académica constitucional, pero más allá de esto, testimonia la labor impresionante vivificadora de la Norma Fundamental llevada a cabo a lo largo de ya tantos años, por nuestro Alto Tribunal. De verdad es de justicia resaltarlo en estos momentos de espera.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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