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Compositor de la música de [i]La Isla Interior[/i]

Lucas Vidal: "Si no recuerdas la música de una película es que ha funcionado"

lunes 12 de abril de 2010, 12:54h
Pensar en lo que ha logrado hasta ahora despierta admiración. Con 26 años, Lucas Vidal lleva recorrido ya un laborioso camino como compositor de música para cine. Afincando en Estados Unidos desde hace años, este joven madrileño puede presumir de haber puesto música a siete películas. "La Isla Interior", dirigida por Dunia Ayaso y Félix Sabroso, ha sido la última a la que ha dedicado tiempo y esfuerzo, y la que le ha brindado la oportunidad de volver a dirigir una orquesta, su mayor satisfacción.
¿Cuánto tiempo te ha llevado componer la música de “La Isla Interior”?
Fue un proceso muy rápido. Compuse la música en tres semanas y grabamos en tres días. La mezcla la hicimos en España y la grabación fue con orquesta en Kiev.

¿En qué se inspira un compositor de música para cine?
Lo habitual es que leas el guión y, mientras comienza el rodaje de la película, te vayan enviando escenas. Así, consigues ver el color y la textura de la película. Vas teniendo conversaciones con el director, que puede verla con orquesta o, por ejemplo, con música electrónica. Cuando ya está cien por cien editada, haces el spotting, que consiste en reunirte con el director para decidir dónde poner la música. Después se hacen demos para ver cómo sonaría, para lo que, en mi caso, utilizas una orquesta virtual en el ordenador. Como uso papel y lápiz tengo un equipo de gente que se encarga de pasar lo que he compuesto e imprimirlo para la orquesta.

¿Hoy en día es raro componer en papel y lápiz?
Sí, normalmente los compositores lo hacen con ordenador y se ayudan de orquestadores. A mí me gusta hacerlo en papel y lápiz por mi base clásica.

Has dicho en alguna ocasión que valoras contar con libertad para componer.
Hay que tener en cuenta primero con qué director estas trabajado. Mi labor como músico es dar otras opciones y abrirle la mente al director porque es el único campo que se le escapa, ya que sabe de fotografía, de guión y de escenografía, entre otras cosas. Pero en música es complicado que se maneje porque requiere haberla estudiando desde pequeño.



¿Cómo has logrado transmitir en música el drama del argumento de "La Isla Interior"?
Es una película en sí misma muy dramática por lo que la música no podía acentuar ese dramatismo. Así que la música trata de neutralizar o, incluso, suavizar la dureza de la película. Fue difícil llegar al punto de que la música no comiera terreno a la escena y, sobre todo, a los actores porque, como dicen los directores, es una película en la que prima la interpretación.

Pero en la historia del cine ha habido bandas sonoras que han tenido un gran protagonismo.
Sí, pero cuando compones para cine americano es diferente que cuando lo haces para cine europeo.

¿Así que es preferible que pase inadvertida?
Sí, pero creo que es bueno. Si sales del cine y dices qué película tan buena y no recuerdas la música es que ha funcionado, es decir, ha conectado. Hay películas que sin duda tienen melodías pegadizas como ET o Superman, pero siempre depende de lo que busques.

¿Cada instrumento sirve para transmitir un sentimiento?
Sí, así es. Tocar un solo de chelo es muy dramático. La trompeta, y todo lo que es metal, funciona muy bien en escenas de acción. O el arpa, por ejemplo, es un instrumento muy sutil. En esta película he utilizado el vibráfono, que es muy frío, y el clarinete que, según como lo utilices, puede tener un doble filo.

En literatura, muchas veces las experiencias del autor se dejan entrever en sus textos, ¿pasa lo mismo en la música?
En mi caso creo que no. Obviamente todo parte de una experiencia y, depende del estado de ánimo, a lo mejor compones de una forma u otra. De cualquier forma, creo que las experiencias te pueden servir como inspiración, aunque en mi caso me lo tomo como un trabajo más allá de mis sentimientos o sensaciones.

Dices que en la música, como en el lenguaje, terminas por encontrar tu propia voz.
Es lo mismo. Tienes un vocabulario que son las notas y la técnica. Lo demás es una cuestión de hilvanar todo y escuchar mucha música. Es tan ilimitada, hay tanta variedad que puedes hacer un reggaeton, música orquestal, pop, arreglos de cuerda…

¿Crees que se puede ser original o está ya todo inventado?
Creo que se puede ser original. Es cierto que las herramientas están ahí y es difícil cambiarlas. Es como un escritor, que cuenta con la palabra que ya está inventada, pero varía según cómo la utilice. Pasa lo mismo con la música. Tener una voz es el objetivo primordial de todo músico, aunque es cierto que lleva tiempo tener un sonido.



¿Hay algún instrumento que te despierte especial respeto?
Todos me despiertan respeto. Cada uno tiene su propia dificultad técnica y su historia. Pienso en los genios de cada instrumento y en cómo los han utilizado los clásicos y los contemporáneos, como los maestros de la guitarra eléctrica o la flamenca, como Paco de Lucía.

Acaban de premiar en el Berklee Collage of Music de Boston a Paco de Lucía. Una escuela a la que le debes mucho.
Debo decir que antes que a Berklee, a mis padres. Sin ellos no habría hecho música. Y sí, a Berklee le debo el resto. Está prevista la apertura en Valencia de su primera sede mundial fuera de Estados Unidos.

¿Qué tal está España en formación musical?
En el caso de la música para cine no hay dónde estudiarla. En el conservatorio hay una rama sobre temas audiovisuales, pero no es tan específica como en Estados Unidos. De haberme quedado aquí a lo mejor hubiera aprendido, aunque de otra forma.

Hay más compositores españoles, pero eres el más joven. ¿Qué tal se lleva?
Normalmente los compositores hacen su primera película a los 30 años. Mi primera película la hice a las 20 ó 21 y con 26 he hecho seis películas. Por una parte está muy bien, pero por otra sientes presión.

¿También influye a la hora de ponerse frente a una orquesta?
Antes sí, ahora estoy más seguro. La grabación en vivo es de hecho lo que mejor llevo porque también dirijo, que es lo que me gusta. De hecho, con lo que más disfruto es dirigiendo y viendo la película a la vez.

Ese es un sueño cumplido, ¿cuáles te quedan?
Grabar en Sony o en Warner Bross. Uno de mis sueños es hacer una película con una gran orquesta en Los Ángeles. De todas formas, ahora mismo no llego ni a creerme lo que me está pasando. Ha llegado película tras película y cada una ha sido un sueño. En el caso de “La Isla Interior” ha sido una maravilla, sobre todo por la oportunidad de haber trabajado con Dunia Ayaso y Félix Sabroso, que son muy talentosos.



¿Es un trabajo gratificante?
Sí, mucho. Hay que tener en cuenta que el músico siempre está un poco al margen y, sin embargo, es una parte fundamental de la película. Una buena o una mala música te puede ayudar a bajar o a subir la calidad de la película.

¿En la música para cine también hay modas?
En los 60 se empezó a hacer música no orquestal, de bandas y de jazz. Con “Tiburón”, en 1975, John Williams recuperó la orquesta. Hoy en día se lleva la orquesta y la música electrónica.

Pero hay quien pueda dudar del mérito de hacer música electrónica.
Es un debate que está abierto. No cabe duda de que para componer música electrónica hay que saber mucho de ordenadores, por lo que exige una técnica diferente. Además, creo que para llegar a saber hacerlo necesitas contar con una base clásica.

Los que no entendemos de música la oímos. Los que sí lo hacéis, ¿la escucháis?
Sí, me fijo constantemente. Es como un vicio. Cuando oigo algo lo analizo, aunque he de decir que como me gusta tanto, disfruto siempre. Eso no evita que sepa diferenciar música elaborada de otra menos trabajada, sobre todo en música para cine.

En unos días vuelves a Los Ángeles, ¿qué proyectos te esperan allí?
Estoy trabajando en una película de Brad Anderson que se llama "Vanishing on 7th Street" con Haydn Christensen, John Leguizamo y Thandie Newton. Además, estoy preparando, también con Anderson, el musical "Nonstop to Brazil".