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reseña

Carlos Clementson (ed.): Alma Minha Gentil. Historia y antología general de la poesía portuguesa

sábado 17 de abril de 2010, 00:32h
Carlos Clementson (ed.): Alma Minha Gentil. Historia y antología general de la poesía portuguesa. Selección, traducción y notas de Carlos Clementson. Edición bilingüe. Eneida. Madrid, 2009. 1.250 páginas. 32 €
En la biografía literaria del profesor cordobés Carlos Clementson se compendia gran parte de las principales taras de la obscena vida cultural española hodierna. En efecto, de no ser por sus pesarosas características el nombre del gran poeta andaluz sería probablemente familiar a los más destacados alumnos de nuestra muy rezagada educación secundaria, esto es, del antiguo, muy formativo y bien recordado Bachillerato… Incardinado en varias de las actividades fundamentales del país así como de su tierra natal, su acendrado liberalismo, su independencia a ultranza, su bien arquitrabada jerarquía intelectual y la excentricidad mediática de su hogar profesional le convierten en personaje “incorrecto” del granítico establishment crítico y editorial que desde ha tiempo rige despóticamente el curso de las letras hispanas.

Mientras tanto, al hilo de los días, en el silencio de su taller insomne, el escritor del Guadalquivir Alto teje y teje versos y páginas que enriquecen sin tregua el alma de sus coetáneos y nacaran la literatura actual. Su maestría traductora ha alcanzado igualmente cimas de cincelada perfección. En tal labor, ha aproximado Horacio al español medio de la era tecnológica, vertiendo igualmente al castellano buen número de los clásicos grecolatinos con el calor, la propiedad y la justeza que las musas sólo conceden a sus cultivadores preferidos y ha trasvasado Clementson al caudal del idioma común de la vieja Iberia la porción mayor de la poesía de las otras dos lenguas de radio más extenso e intenso.

En la ocasión presente, le toca el turno a la poesía de Gil Vicente, Camoens y sus principales herederos y continuadores. Pues, por descontado, ningún nombre mayor y algún que otro de los medianos del amplio catálogo de la espléndida lírica lusitana faltan en la obra en verdad ciclópea y digna de reverencia lectora que constituye el último, por el momento, de sus trabajos. Regalo del espíritu son los poemas trasladados a éstas por la sensibilidad tremente y el acribioso estudio del vate cordobés. Una de las líricas más excelsas de todo el Occidente, en la que el genio y talante lusos han dejado quizá su huella más honda, puede desde ahora disfrutarse latitudinariamente tras el esfuerzo amoroso, pero al tiempo ahincado, de un artista y un universitario cabal del que podemos sentirnos orgullosos de ser sus contemporáneos.

Más al ras de tierra, al nivel de la historiografía contemporaneísta –por otro lado, tan enteca en esta parcela crucial de su desarrollo–, el contexto temporal abocetado por el autor en el pórtico de su trabajo resulta ser igualmente una pieza de subido interés para los afanados por poseer una noticia mínima acerca del diálogo peninsular entre sus dos principales protagonistas, en razón y medida de territorio y demografía si no acaso también por historia… Quince páginas de abastada erudición sobre los extremos capitales de dicha relación, de la que también otro cordobés insigne y universal, don Juan Valera, trazara ha siglo y medio una acabada y esperanzada pintura. Con su libro, Carlos Clementson, cantor impar de la Medina Azhra arruinada por la segunda de las guerras civiles que padeciera en su transcurso milenario el solar cordobés, ha hecho realidad un tramo esencial del ensueño valeriano.

Por José Manuel Cuenca Toribio
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