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MANDARÁN LOS NACIONALISTAS

domingo 09 de marzo de 2008, 22:37h
Mariano Rajoy, que fue un ministro diez, que habría sido un gran presidente del Gobierno, se ha mostrado como un candidato mediocre y como un jefe de la oposición menos que discreto. Zapatero ha cometido tantos errores que le puso la carambola a placer. Rajoy no ha sabido aprovechar las facilidades. En los dos últimos años he anticipado en mis artículos de forma inequívoca y reiterada lo que iba a ocurrir. Se ha producido el resultado que muchos esperábamos.

Apartado por decisión propia Aznar, el PP tenía y tiene un grave problema de liderazgo. Rato, Aguirre, Zaplana y Gallardón son pesos pesados para sustituir a Rajoy. En mi opinión, sin embargo, hay que hacer la operación sustitutoria, con prudencia, sin prisa y con pausa. Derrotado por segunda vez en las generales, aunque sin descalabros ni catástrofes, Rajoy debe ser reemplazado. Lo mejor para el centro derecha sería encontrar un nombre joven, un hombre o una mujer de cuarenta años, capaz de renovar el partido y despertar la ilusión general.

No será fácil instrumentar la operación porque Génova se ha convertido en una especie de burocracia ministerial y casi todos los que se mueven en el entorno de Rajoy quieren conservar su status quo, sus sueldos, sus prebendas y sus parcelas de mando. El poder de la oposición es también un poder y la gente se aferra a sus cargos para no perder ese poder.

A Zapatero le ha ayudado lo que se ha llamado la "compra" masiva de votos a través de dádivas generosas a jubilados, Per, parturientas, jóvenes que buscan piso, asociaciones y fundaciones a veces pintorescas tenazmente subvencionadas y un largo etcétera. Le ha ayudado Gabriel Elorriaga, que con sus declaraciones al Financial Times cometió la mayor torpeza que yo recuerdo en una campaña electoral. Le han ayudado también los inmigrantes apresuradamente nacionalizados. Y sin pretenderlo, por supuesto, el asesinato de un concejal que, como sucedió con Enrique Casas, atrajo a las urnas a muchos ciudadanos conmovidos.

En cualquier caso, todo esto son anécdotas. La sustancia se encuentra, y no hay que disimularlo, en la incapacidad de Rajoy para una comunicación plena con la opinión pública y también la reiterada mediocridad y la falta de pegada como jefe de la oposición. Ojalá sepa retirarse sin forcejeos y no caiga en la tentación de lo que escribió Valle-Inclán en Sonata de Estío: "Lo mismo da triunfar que hacer gloriosa la derrota".

No quiero terminar sin subrayar la razón que tenía Rosa Díez cuando dijo en la Fundación Ortega y Gasset: "Gane quien gane, mandarán los nacionalistas". Para conseguir la investidura, Zapatero necesitará escaños nacionalistas. Y el do ut des, sobre todo de Convergencia, pasará una grave factura al PSOE.
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