www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

emery, contra viento y marea

Valencia Club de Fútbol: un bloque cimentado sobre la rebelión

sábado 08 de mayo de 2010, 12:15h
El conjunto “ché” ha finalizado esta temporada cumpliendo el objetivo marcado en septiembre: jugar la Champions League. Además, Unai Émery ha guiado a sus jugadores hasta las semifinales de la Europa League con una plantilla no demasiado extensa. Sin embargo, el camino del entrenador se ha convertido en una odisea debido a los continuos desplantes que ha sufrido. Críticas directas, gestos en contra del colectivo y rocambolescas situaciones han protagonizado el aliño que el vestuario ha aportado al trabajo diario de Emery. Superando las continuas batallas internas que habrían minado a cualquier equipo, a final de año el club es el tercer mejor equipo de España y su preparador ha demostrado ser un experto entrenador y psicólogo.
Completar los objetivos marcados a principio de temporada para un club de fútbol se ha convertido en un lujo debido a la igualdad reinante en la Liga BBVA –exceptuando a los dos gigantes, que juegan su propio campeonato-. Para que el proyecto deportivo avance con el ritmo adecuado y se cumpla lo propuesto a principio de año, suelen darse varios factores que resultan condición indispensable: el rendimiento óptimo de la mayoría de los jugadores de la plantilla, la correcta preparación y gestión del grupo del entrenador, y la unidad y compromiso de todos los componentes de la institución para alcanzar los retos propuestos.

Sin embargo, este último factor ha brillado por su ausencia en el caso del Valencia, equipo clasificado para la próxima Champions League a falta de dos jornadas para finalizar la Liga, es decir, con los deberes bien hechos a final de temporada. El conjunto “ché” ha alcanzado el éxito deportivo gracias a los 21 goles de David Villa, el espectacular ejercicio de Silva, Mata, Banega y Pablo Hernández, y la seguridad defensiva aportada por César. Pero nada ha tenido que ver en la alegría valenciana el compromiso y la unidad del vestuario.

El banquillo valenciano se ha convertido en las últimas décadas en uno de los más complicados de manejar de nuestro balompié. Un carrusel de entrenadores han pasado por él con la obligación de dar títulos a la institución y, además, lidiar con los polémicos jugadores que han pasado por su vestuario. Bien sabidas son las salidas nocturnas de cracks como el brasileño Romario (1996-1997), el argentino Ariel “Burrito” Ortega (1996-1998) o el holandés Patrick Kluivert (2005/2006). Además, las continuas salidas de tono de cara a la prensa de jugadores complicaron en demasía la labor de ilustres entrenadores como Quique Flores, Ronald Koeman, Rafa Benítez (dos Ligas y una UEFA) o Claudio Ranieri (Copa del Rey). También se cuenta con el aliño de las repetidas crisis institucionales que han azotado al club con sistemáticos cambios de presidencia incluidos –Juan Bautista Soler, Vicente Soriano y Manuel Llorente-.

Unai Émery, que va a cumplir su segundo año al frente del efervescente vestuario valenciano al término de la presente temporada, ha cumplido con nota en todas las obligaciones deportivas y extradeportivas que conlleva su cargo. En lo que a fútbol se refiere, el Valencia finalizará la Liga en tercera posición, como líder de la liga de los “terrestres”. En su haber destaca haber recuperado para la causa a jugadores como Albelda, César Sánchez y Vicente, y además, haber dado confianza a promesas como Jordi Alba y Dealbert. Con una plantilla que sólo cuanta con dos delanteros (Villa y Zigic), ha conseguido que su equipo sea el cuarto más goleador, potenciando la llegada de los centrocampistas y un fútbol veloz en los últimos metros muy vistoso.

Con respecto a las atribuciones extradeportivas que ha de hacer frente el entrenador del Valencia, Emery se ha licenciado en esta temporada. El entrenador vasco –que llegó tras la corta experiencia de dos años en Almería- ha hecho frente a los elevados objetivos de un club que quiere volver a la aristocracia del balompié europeo, y ha capeado la tormenta que le han brindado algunos futbolistas con gran maestría. Jugadores como Ever Banega, Joaquín, Miguel y el “Chori” Domínguez han aportado su granito de arena para convertir a Unai en un entrenador duro y preparado para dirigir a cualquier equipo.


Banega, que tras fichar por el club valenciano vio como se hacía público un vídeo en el que aparecía masturbándose, protagonizó la afrenta más directa hacia el entrenador vasco. “Banega ha faltado al respeto al escudo” dijo Emery tras la derrota sufrida en Mallorca por 3-2. El técnico vasco decidió sustituir al medio argentino y cuando se disponía a felicitarle por el encuentro, Banega reaccionó retirándole el saludo y encarándose con su míster, una imagen que descolocó por completo al aficionado al fútbol. La grave ofensa a la jerarquía del entrenador fue sancionada internamente por el club “ché”. El propio mediocentro entendió su error y gracias a la mano izquierda de Émery –que le siguió dando protagonismo-, Ever ha resultado fundamental en el equilibrio del bloque para alcanzar la tercera plaza del Valencia. En esta semana, el exjugador del Atlético de Madrid declaró que “Emery ha hecho una temporada excelente y se merece la renovación para disfrutar el año que viene de la Champions".


Otro gran “guerrillero” dentro del vestuario valenciano es el lateral portugués Miguel Brito. El jugador no ha protagonizado ningún enfrentamiento directo con el entrenador, pero se ha visto envuelto en demasiadas ocasiones en situaciones que ponen en tela de juicio su implicación con el equipo. El pasado cuatro de mayo, llegaba tarde al entrenamiento ya que en el camino de su casa al centro deportivo “Paterna” atropelló a dos ancianas. Miguel se apresuró en pedir disculpas a las afectadas en la rueda de prensa de esa misma mañana. Pero está sólo representa la gota que colma el vaso de la paciencia con este profesional.

La cronología de situaciones rocambolescas de Miguel desde que juega para el Valencia se inicia el pasado 26 de diciembre. El luso fue detenido a altas horas cuando intentó entrar en una discoteca cerrada junto a tres acompañantes. En la disputa se oyeron disparos y la historia terminó con el futbolista entre rejas. Sin embargo no es la única toma de contacto con la policía, ya que en enero de 2008 se vio involucrado en una gresca a puñetazos tras la que Manuel Fernandes, compañero de equipo, pasó la noche en el calabozo. Además, Miguel ha recibido varias sanciones por llegar tarde a entrenar, incluso el día de la fotografía oficial del club, en la que alegó que se había dormido. Ha sido cuestionado en más de una ocasión sobre su profesionalidad. Sus respuestas aún siguen sorprendiendo: “yo antes, en el Benfica, salía dos o tres veces por semana y hoy en Valencia salgo los jueves” y “fumo desde los 14, dos o tres cigarritos”.


Otro ejemplo de “enemigo en casa” es Joaquín. El extremo andaluz ha combinado sus halagos a la labor del entrenador vasco con críticas airadas y afiladas. Esta temporada el excelente regateador ha obsequiado a su entrenador con frases como: “tanto a Pablo Hernández como a mí nos ha perjudicado Emery” o “Igual ha llegado el momento de marcharse del Valencia, yo en su día me fui del Betis y fue mejor”. Ante estas declaraciones el segundo entrenador del equipo de Mestalla, Juan Carlos Carcedo, salió en defensa de la labor del míster: “Joaquín debe hacer autocrítica y ver si él se ha merecido esa continuidad que reclama. Si fuéramos más humildes nos pondríamos en la piel del entrenador o del compañero”.

Para concluir este póker de subversivos aparece el último en llegar, el argentino “Chori” Domínguez, una estrella en el Zenit de San Petersburgo y la liga rusa, pero que no ha gozado de demasiadas oportunidades en nuestro fútbol. El delantero fue suspendido de empleo y sueldo durante una semana por realizan uno de los desplantes más curiosos: negarse a entrenar. La situación se produjo tras el partido que disputó el conjunto ché ante el Deportivo de la Coruña. Como tras cada encuentro, Emery manda realizar un pequeño entrenamiento a los jugadores que no han participado en el partido, para no perder la forma física. Pero el “Chori” se negó a ejercitarse en señal de su enfado por no haber disputado ni un minuto de juego. Domínguez decidió marcharse directamente a la ducha. Finalmente el altercado se solucionó con las disculpas del futbolista y los halagos a la labro del entrenador.

El Valencia ha completado lo propuesto a comienzo de temporada y su entrenador ha salido victorioso, recibiendo como premio la oferta de renovación de parte del equipo directivo valencianista. Emery ha vencido en lo deportivo y en los extradeportivo, por lo que se postula como el entrenador idóneo del conjunto “ché”, por lo menos para esta temporada que finaliza. Quién sabe qué nuevas batallas habrá de librar Unai cuando se abra el telón de la Liga 2010/2011. Hasta entonces, misión cumplida.

Enfrentamiento Emery-Banega


Miguel imita a Emery en el banquillo




¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.