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“Timonel firme, sin vacilaciones, para la tranquilidad de los colombianos”

miércoles 12 de mayo de 2010, 19:58h
En estos términos se refería el Presidente Uribe a uno de los actuales candidatos a la Presidencia de Colombia. No, no se engañe, no se trata de Juan Manuel Santos. Efectivamente no eran para Santos afirmaciones de tal calado, decía Uribe estas palabras a Antanas Mockus en el año 2003, entonces alcalde de Bogotá, en el acto de imposición de la “Estrella de la Policía”. La pregunta que vale la pena hacerse en el contexto actual de este intenso proceso electoral, es si realmente Santos podría llegar a ser objeto de estas palabras por parte del mismo Uribe, no creo que las llegara a decir con igual convicción, oigan ustedes mismos el discurso del Presidente (http://www.youtube.com/watch?v=cnn59rHTpwg). Buen dilema para Uribe.

Uribe, incapaz de mantenerse al margen del proceso, influye en los comicios con formas subterráneas e incluso poco sutiles, atemorizados estarán el Presidente y sus herederos que, aunque no pretendan mostrarlo, las señales que mandan pueden ser interpretadas como de desesperación. Que tal aquello de prohibir el verde y los girasoles (símbolos de la campaña de Mockus) en su presencia. Inaudito cuando se cree en la democracia. Pero prefiere recurrir a todo esto antes que darle un franco y claro espaldarazo a “su” candidato con palabras como las dichas a Mockus en su momento.

La falta de ese claro respaldo a Santos de parte de Uribe le ha llevado a “dar palos de ciego”. Santos, quien en un principio pretendía innovar con símbolos frescos en su campaña, ha tenido que replegar velas y ha cambiado desde el color de la campaña –del naranja a tricolor rojo, amarillo y verde-, pasando por su discurso –abandonando la bandera monotemática de la seguridad democrática- y las propias estrategias. Ha decidido entonces fortalecer su imagen de candidato de un partido político, retomando la simbología del partido ganador en los comicios parlamentarios, el Partido de la “U”, está innovando con las estrategias, como la conformación de las redes sociales y el rediseño de su página web y, dentro de las estrategias, ha contratado a un extraño personaje que no tiene muy buena imagen y que poco bien le ha hecho a la campaña, experto, dicen, en “propaganda negra” y juego sucio, ¿intimidación?. Y, aunque el candidato Santos ha disfrazado de sensatez el replanteamiento de su campaña, no dejan de ser señales de que el entorno se ha movido más de lo esperado, de que no todo lo tenía ganado y de mucho miedo a perder la Presidencia prometida.

Son claras las diferencias en la forma de jugar, mientras la “U” está en estos “replanteamientos”, el Partido Verde que requiere de una franca expansión, es consciente de la necesidad de tener presencia a nivel territorial y de consolidar un equipo de trabajo por toda Colombia, considera el gran riesgo que se corre del alunizaje de advenedizos, y plantea las reglas del “juego limpio”, reclamando como principio fundamental una absoluta libertad para la decisión electoral del ciudadano, no sirve a la campaña nada ni nadie que no le apueste a este “juego limpio”.

Es resumen, los asuntos de la campaña por la presidencia de Colombia no son solo de forma, son de fondo, los dilemas reales oscilan entre el principio que ha regido nuestra política tradicional de “el fin justifica los medios” y en “política todo vale” y, el discurso de la legalidad, del abandono de la política del atajo y de retomar el principio más sencillo de la vida en común que es acatar la ley. “Abramos el espacio a la legalidad democrática que mantenga los avances en seguridad, para afianzar en Colombia la comprensión, el respeto y el cumplimiento de las normas”, en palabras del propio Mockus.


Lucía Nieto

Investigadora de la Fundación Ortega y Gasset

Lucía Nieto es investigadora de la Fundación Ortega y Gasset.

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