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Nazis en España

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
sábado 29 de mayo de 2010, 01:26h
Esta semana se ha presentado en Madrid la Fundación Violeta Friedman, que preserva el legado moral de aquella mujer que se atrevió a litigar por el honor del pueblo judío contra un nazi belga cuyo nombre no merecería más memoria que el desprecio. Tuve un profesor en Yad Vashem que me enseñó cómo recordamos los nombres de los verdugos pero no los de las víctimas como si nos fascinase más el mal que aquellos que lo sufren. Así, tal vez debería borrarse de la Historia el nombre de aquel negacionista a quien una mujer derrotó en los Tribunales impidiendo, de este modo, a los nazis una victoria póstuma: la negación y el olvido de las víctimas.

He aquí el riesgo que hoy corremos. A pesar del poco tiempo transcurrido desde el exterminio de los judíos europeos, de los gitanos, de miles de homosexuales, discapacitados y disidentes políticos a manos de los nazis y sus colaboradores, nuestras sociedades corren el riesgo de olvidar lo inolvidable: el horror de los ghettos y los campos; el olor del humo y la carne ardiente en los crematorios; las cámaras de gas y las fosas comunes. Contra ese olvido y contra esa negación se alzó Violeta Friedman, una judía superviviente del horror que tuvo palabras y valor para contarlo.

¿Pero puede vencer la mentira? ¿Puede alguien negar el Holocausto? El terror de la pregunta parece sugerir una respuesta. Sí, es posible. Es más: en España algunos, en lugar de negarlo, lo celebran. Sí, algunos nazis pretenden ampararse en la libertad de expresión para sembrar el odio contra los judíos, contra los gitanos, contra los homosexuales, los extranjeros, los moderados... En suma, contra todos.

Vayamos a los tribunales. Esta semana ha comenzado el juicio contra los presuntos miembros de la banda nazi Blood & Honour España, acusados, entre otras cosas, de asociación ilícita. En los registros efectuados por la Guardia Civil se encontraron canciones cuyas letras no dejan lugar a dudas:

“Odio a la raza que no es blanca y a los blancos no orgullosos de su raza”.

“Estamos hartos de tanta tiranía judía y si el país se hunde es por culpa de esta mezcla de razas”, “cada cual recibirá lo que necesita, los fusilaremos, colgaremos y quemaremos, no solamente aquí, en otros países también”.

“Tú eres un pequeño cerdo judío, sólo un pequeño cerdo judío y nadie te quiere”. “Vosotros los judíos sois todos unos adictos al Zyclon B, lo veo en vuestras largas narices...”.

“Cuando no haya más judíos en el mundo, por fin estará nuestra Alemania libre”, “primero se mete el gas en la cámara, se sella, se colocan unas alcachofas y un desagüe, y acabado está el Holocausto”. “En Meirneck hacemos de los judíos tocino”.


Se pueden figurar el perfil de los ¨intelectuales¨ que escuchaban esto.


El Ministerio Fiscal y Movimiento contra la Intolerancia piden penas de prisión que llegan a cinco años. El Presidente del Movimiento, Esteban Ibarra, ha sufrido intentos de homicidio y amenazas. Algunos han llegado a crear un grupo en Facebook proponiendo su muerte.

Todo esto sucede en España.

Así, los nazis difunden su propaganda aprovechando una crisis que se ensaña con los colectivos más vulnerables. Es fácil culpar al extranjero, al negro, al homosexual... El odio simplifica mucho las cosas. Basta descalificar a todos los políticos y a todas las formaciones: como si en realidad el problema no fuesen la falta de ideas, los políticos corruptos y los mediocres sino el propio sistema democrático. El método ya lo ensayó el Führer: hay que servirse de la democracia para llegar al poder y, después, acabar con ella.

Pero, los nazis actuales ¿no son más bien neonazis? La palabra encierra un sofisma. El prefijo “neo” insinúa una renovación, una actualización, un cambio. Sin embargo, los materiales incautados en el caso de Blood & Honour España y la propaganda de ciertos movimientos no son muy diferentes de lo que uno podía encontrar en la Alemania nazi y la Europa ocupada. Desde el viejo mito de la conspiración judía mundial a la pretendida defensa de Europa, uno lo encuentra todo.

Hoy, en esta tierra que tanto está sufriendo, hay algunos que bailan cantando seis millones más a la cámara de gas. No niegan el Holocausto: lo celebran.

¿Qué pensamos hacer al respecto?


Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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