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Derrame en el Golfo de México: sin responsables

miércoles 09 de junio de 2010, 19:08h
La sensación que causó saber que British Petroleum perdió el control sobre la extracción de un yacimiento en el Golfo de México fue similar a decir que nos cogió desprevenidos y que nos colocó en un grado de impotencia total.

A cada jornada que pasaba desde que inició el desastre ecológico que ha supuesto este derrame y que se ha tratado de minimizar, se sumaban kilómetros y kilómetros alcanzados por el crudo, mancha que ha rebasado el tamaño de varios territorios mexicanos, alarmando a propios y extraños.

La alarma política y diplomática deberían de ser iguales o mayores que la ecológica. Ni el gobierno estadounidense ni el mexicano han hecho lo suficiente para sancionar a la petrolera. La petrolera británica duerme el sueño de los justos.

Si bien las corrientes del Golfo de México son circulares de izquierda a derecha y como consecuencia de ello, han afectado primero a la costa estadounidense y amenazan a la cubana en menor medida (por lo pronto), es previsible que nada evitará que la costa yucateca se vea igualmente afectada.

Amén de que la limpieza del Golfo es lenta e insuficiente y considerando que ya ha iniciado una prometedora temporada de huracanes que se desarrollará en esas procelosas aguas, hay que denunciar que la incontrolada expansión de este derrame es un desastre ecológico, una amenaza latente a la flora y fauna del Golfo de México, se diga lo que se diga. Un dato es revelador: ya desde un inicio la fuga diaria de petróleo desde el pozo estuvo estimada en alrededor de 5.000 barriles por día que equivalen a 795.000 litros, según ha calculado la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU.. Cinco veces más crudo del que se pensaba inicialmente que se estaba derramando. Y apenas se está reconociendo la magnitud de este descuido.

Sorprende que el gobierno de Obama se limitara a decir que el costo de la operación de limpieza corresponde a la empresa británica, pero muy tibiamente respondiera a este derrame sólo con permanentes amenazas de demanda sin actuar, dejando que la petrolera fracase una y otra vez en su intento por controlar el deleznable derrame, en tanto se juega incidiendo en los precios mundiales del petróleo en momentos cruciales de la política económica mundial, que pareciera ser un interés superior a atender, que el evitar el deplorable deterioro del medio ambiente.

Sorprende que Cuba y México sean simples espectadores, pese a las apantalladoras declaraciones del gobierno mexicano diciendo que acompañaría a Estados Unidos en su supuesta demanda a la petrolera británica, la cual no ha llegado.

Pasan las semanas y ni control ni demanda ni nada. Puro espectáculo mediático mientras las aguas del Golfo siguen contaminadas con semejante derrame.

¿No hay legislación internacional aplicable? ¿no hay organismos bilaterales o internacionales que intervengan y se involucren en este asunto? Es una vergüenza la inactividad de los gobiernos y la actuación de esta empresa transnacional.

Es inadmisible la indiferencia y el olvido, el derrame ha sido una catástrofe total y es un desastre inocultable. Es menester que se sepa y que no se olvide.
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