www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

reseña

Nikolái Lilin: Educación siberiana

sábado 03 de julio de 2010, 14:52h
Nikolái Lilin: Educación siberiana. Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona. Salamandra. Barcelona, 2010. 352 páginas. 18 €
Educación siberiana de Nikolái Lilin no es una obra fácil de leer, ya que constituye algo más que una novela: se trata de un libro que contiene varios libros, diversas historias con la violencia como gran protagonista y que abarca diferentes géneros y estilos. Por eso, su lectura resulta entretenida y amena, pero también dificultosa. A pesar de relatar de forma autobiográfica la vida del autor, la obra representa al mismo tiempo una curiosa novela, un interesante reportaje, una detallada memoria e, incluso, una fascinante historia de criminalidad. No se trata de un ensayo o un libro de memorias del pueblo urca, sino la suma de todo ello dentro de una historia sugestiva e intrépida de una vida al margen de las convenciones más cotidianas.

Páginas crudas, historias brutales y crueles en las que se pueden encontrar muchas analogías con la Nápoles descrita por Roberto Saviano en su libro Gomorra: en ambos lugares “sólo se aprende a morir”; en Río Bajo, donde se cría el protagonista, como en las calles de Nápoles y en su periferia, el concepto de la vida está muy ligado a la muerte y, desde su infancia, los menores aprenden que el riesgo y la defunción son elementos propios de la existencia.

El autor cuenta las aventuras de su infancia, épica y violenta al mismo tiempo. Entre tantas historias narradas, la más impactante, cruda y apasionante resulta ser aquella descrita en el capítulo “Cárcel de menores”, donde el autor permanece detenido durante algunos meses. Allí, “Kolima” (tal es el apodo de Lilín de pequeño) se encuentra con un entorno cruel, furioso: los niños, convertidos en verdaderas bestias, se someten a los peores instintos; la cárcel para menores se parece a un infierno para adolescentes guerreros.

Con su libro, Lilin quiere transmitir la memoria de su pueblo, anhela perpetrar las costumbres y las expresiones dialécticas de sus abuelos; el autor intenta rescatar su comunidad del posible (y probable) olvido, permitir que sus tradiciones y su esencia sobrevivan a través su narración: el conjunto de memorias suyas, de sus mayores y de quienes se las contaron.

El libro trasuda crueldad y violencia, con escenarios a veces parecidos al Infierno descrito por Dante, caracterizados por furiosas peleas, violaciones, asesinatos, vejaciones continuas, sangrientas venganzas (tachadas de “justicia siberiana”)... Violencia como leitmotiv y como forma de comunicación, como elemento para expresarse, como cotidianeidad y elemento de fondo, tendente a estallar a las primeras de cambio. Ferocidad y altruismo, sabiduría y homofobia, tradiciones arcanas y nuevas realidades conviven de forma natural en un libro que no puede dejar al lector indiferente.

Por Andrea Donofrio
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios