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Una lección en la tarde

Juan José Solozábal
jueves 15 de julio de 2010, 19:14h
Me ha parecido excelente la réplica del Presidente del gobierno al diputado Sr. Durán y Lleida. Primero ha acertado en el tono: enfriar el debate sin caer en la displicencia o la desconsideración. Viene la tramontana cargada de emotividad, que es un sentimiento algo juvenil cuya elementalidad debe sazonarse con un punto de reflexión y sosiego. No parece, vino a decir el Sr. Presidente, que el Tribunal en su Sentencia sobre el Estatuto de Cataluña al atribuir en exclusiva la condición jurídica de nación a España haya contradicho el punto de partida que en el propio Congreso admitió en su día el Sr. Mas . El representante máximo del catalanismo convergente dio por válida la definición de Cataluña como nacionalidad en la parte dispositiva del Estatuto, concediendo que el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado español requeriría de reforma constitucional.
Me pareció adecuada también la contestación del Presidente a las protestas nacionalistas cuando se señala desde este campo que la observancia escrupulosa del procedimiento para la reforma del Estatuto ha sido castigada con una Sentencia inmerecida. Como es obvio el sistema constitucional no sólo prevé un procedimiento para la reforma estatutaria, que como no podía ser de otro modo ha sido observado, sino , en su caso, un procedimiento de control de ese Estatuto, que si se pone en marcha, como ha ocurrido en los términos correctos, se culmina con un pronunciamiento del Tribunal que , obviamente, debe ser obedecido, pues en un Estado de derecho, las resoluciones de los órganos jurisdiccionales obligan a quienes afectan o son sus destinatarios.

Muy pertinente fue la explicación ofrecida por el Presidente sobre los dos tipos de pronunciamiento que la Sentencia contiene, al establecer la inconstitucionalidad de determinados preceptos del Estatuto. Hay casos en los que el Estatuto incurre en inconstitucionalidad por motivos de fondo, infringiendo directa y frontalmente la Norma Fundamental, y hay ocasiones en los que la vulneración constitucional es formal, ocurriendo simplemente que el Estatuto es incompetente para proceder a la regulación que verifica. Pero esta regulación, efectuada por la norma correspondiente sería perfectamente constitucional. Puede ocurrir que lo que no puede hacer el Estatuto, pueda ser llevado a término por una ley orgánica. No es el fondo lo que está en juego, sino la forma. Naturalmente el respeto que el Estatuto debe a la Constitución le impide proceder a regulaciones para las que la norma territorial no es competente.

En el diálogo, bien cortés, del Presidente con el Sr. Durán, Rodríguez Zapatero suscitó la sorpresa del diputado catalán cuando le mostró la independencia de los cuerpos jurídicos del Estado, que no están al dictado del gobierno, porque lo impide su independencia y competencia profesional, sino como asistencia del Estado. Quizás, añado yo, en otros pagos la relación estrictamente profesional de la administración con las organizaciones públicas no se entiende en términos tan estrictos.

Puede parecer extraño mantener en estos momentos, vino a decir el Presidente, a pesar de que la Sentencia anule algún precepto estatutario y restrinja su significado al imponer determinada interpretación del mismo , que el Tribunal Constitucional sigue siendo garante de la autonomía catalana, pues no cabe la autonomía fuera de la Constitución. Si se admitiese que el Estatuto puede prevalecer sobre la Constitución, no tendríamos Constitución, que por definición es una norma superior al Estatuto y sobre la que este no puede prevalecer sin que , literalmente, nos quedemos sin Norma Fundamental. Pero sin Constitución, o con una Constitución burlada, perderíamos también la autonomía que la Constitución hace posible y que expresan los Estatutos de autonomía.

Oyendo al presidente, recordé la primera vez que tuve ocasión de charlar con él, después de una intervención suya sobre Habermas y el patriotismo constitucional, que siendo entonces sólo líder del Partido socialista pronunció en la Fundación Ortega y Gasset, a invitación de José Varela Ortega. Es cierto, quien sabe, que igual hemos perdido un estupendo profesor de Derecho Constitucional.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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