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Réquiem por la familia española

sábado 24 de julio de 2010, 14:05h
En 2009, por primera vez en 10 años, cayó la natalidad. El número de nacimientos en España descendió un 5%, a 492,931, de nuevo por debajo del medio millón, una cifra que sólo se había superado, desde 1981, en 2008. A la vez, se celebraron 10,8% menos matrimonios y las bodas civiles superaban a las religiosas por primera vez. Son muestras de los continuos y profundos cambios sociales, los de la natalidad a raíz de la crisis económica.

La tasa de fecundidad en España bajó de 2,80 en 1976 a 1,15 en 1998 y luego subió muy lentamente hasta 1,46 en 2008, bajando otra vez al 1,40 en 2009. La caída en fecundidad entre 1976 y 1998 se explica, en gran parte, por la emancipación de la mujer después de la dictadura franquista, la subida significativa en la tasa de participación femenina (con la entrada de muchas mujeres en la fuerza laboral), la ley del aborto y el acceso a los anticonceptivos, mientras que el incremento entre 1998 y 2008 coincide con el auge de la economía española. Hoy, la economía esta en crisis y no sorprende que arrastre la natalidad.

No son solamente las españolas las que están teniendo menos bebés. El número medio de hijos por madres extranjeras también está bajando, incluso proporcionalmente más que el de las madres españolas. En 2002, cuando los inmigrantes empezaron a llegar en número significativo, la fecundidad de las madres extranjeras era de 2,05 y la de las españolas 1,21. En 2009, la primera cifra había bajado a 1,69 y la otra a 1,33 (1,40 para ambos apartados no puedes decir nacionalidades pues son muchas más de dos). El tirón de la natalidad de las extranjeras que compensó los escasos nacimientos de los ochenta (las llamadas generaciones vacías) se ha frenado, incluso antes del año horribilis para la economía en 2009 porque no hay que olvidar que un número indeterminado de los nacimientos de 2009 se gestaron en 2008 (el último año de crecimiento económico positivo).

Este miedo a tener hijos es también el resultado de la falta en España de políticas de fomento o de apoyo a la maternidad que combinado con la incertidumbre laboral hace que muchas parejas decidan posponer o no tener descendencia.

Como bien nos recuerdan Salustiano del Campo y María del Mar Rodríguez-Brioso en su excelente capítulo sobre la familia en el primer libro de proyecto España XXI (sobre la sociedad y uno de cinco libros, toda una referencia indispensable sobre la España de los últimos 30 años), en el régimen franquista la familia “se consideraba célula primaria de la sociedad” y la mujer estaba relegada a “un segundo plano, bajo la tutoría del marido.” La familia gozaba de varias ayudas: asignaciones monetarias mensuales por hijo, premios por natalidad, subsidios de viudedad y orfanato y el plus familiar.

La llegada de la democracia supuso un periodo de cambios sociales, económicos y políticos que tuvieron repercusión en la familia. Y, a diferencia de muchos países europeos, la familia en la España democrática ha tenido escasa relevancia en la Administración Central. Según del Campo y Rodríguez-Brioso España es casi el país de la Unión Europea que menos prestaciones sociales concede por hijo a cargo, tanto por sus cuantías como por las restricciones que imponen. Una familia con dos hijos en Luxemburgo (basado en datos de 2006) recibe 611 euros/mes, en Alemania 308 euros/mes, en el Reino Unido de 270 euros/mes y en Austria 256 euros/mes. Esa misma familia en España recibe una prestación de 49 euros, algo mejor, sin embargo, que la de Chequia (38 euros/mes) y la de Polonia (20 euros/mes). Una familia española necesita tener 11 hijos y ganar menos de 9.500 euros al año para tener las mismas prestaciones que una familia en Alemania, con dos hijos e independientemente de sus ingresos.

José Luis Rodríguez Zapatero introdujo el cheque bebe de 2.500 euros en julio de 2007 para todas las familias sin tener en cuenta sus ingresos (fórmula igual de estúpida que la deducción de 400 euros). No daba más que para el equipito que se prepara antes del parto, y se suprimirá a partir del 1 de enero de 2011 como parte de las medidas para reducir el déficit público. Hace falta una verdadera política para apoyar la maternidad con, por ejemplo, más inversión en guarderías y que éstas sean gratis como en los países nórdicos.

www.williamchislett.com

William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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