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Del Tribunal Constitucional : momento clave

David Ortega Gutiérrez
martes 14 de septiembre de 2010, 18:13h

Seguimos a vueltas con la renovación de los magistrados del Tribunal Constitucional y pienso que en materia tan importante como esta, no avanzamos por el buen camino. Hagamos un alto para destacar algunas ideas de interés:

Primera. El Tribunal Constitucional es un órgano vital en el sistema político diseñado por la Constitución de 1978. Es el denominado Poder Corrector, esto es, puede corregir, para que se respete la máxima norma jurídica que se dio el pueblo español -la Constitución de 1978-, tanto al legislativo, como al ejecutivo e incluso al poder judicial. Es realmente el principal pilar donde descansa la salvaguarda de nuestro sistema democrático, una institución esencial para el sostenimiento y desarrollo de nuestra joven democracia, que todos debemos cuidar pues al final, de su buen o mal funcionamiento dependerá el avance o retroceso de nuestra joven democracia. Ya tuvimos un lamentable antecedente en el Tribunal de Garantías Constitucionales de la II República.

Segunda. Nuestros políticos cada vez más están mostrando una miopía preocupante, pues de sus reiteradas actuaciones se desprende la falta de sensibilidad y respeto que muestran hacia este órgano constitucional -Título IX CE (arts. 159-165)-. Lo presionan, manipulan, desprestigian y desprecian. En vez de hacer política con mayúsculas, esto es, elegir a los mejores y más capaces juristas para ocupar un puesto de tan alta responsabilidad, que redundará en el beneficio de todos; juegan a politiquillos de barrio, de bandas, mermando así paulatinamente uno de nuestros pilares institucionales básicos.

Tercera. No hay mal que por bien no venga, y si lamentable e inaceptable ha sido el retraso de tres años en nombrar a los cuatro magistrados que elige el Senado, lo que hará que en breve se unan a los cuatro que designa el Congreso, tenemos una rara oportunidad -no prevista ni en la Constitución ni en la LOTC- de renovar dos terceras partes del Tribunal a la vez (ocho magistrados). Gran ocasión para dar un impulso de prestigio y solidez al Tribunal si se seleccionan a las personas adecuadas, que las hay; o justo lo contrario, proseguir en una línea de control político del Tribunal, lo que sin duda empobrece nuestra, insisto, joven democracia.

Cuarta. Los países serios, y aspiro a que España sea uno de ellos, si tienen algo claro es el respeto a las Instituciones, esta es la clave. El Tribunal Constitucional, el Consejo Constitucional, el Tribunal Supremo o la Corte Constitucional -distintos nombres para un mismo órgano- son intocables en cualquier democracia consolidada como la alemana, francesa, americana o inglesa. Sus políticos saben que hay líneas que no se cruzan y las Instituciones son sagradas. Sin instituciones no hay democracia.

Quinta. Creo que el camino a seguir es justo el contrario que llevamos. Hay que despolitizar al Tribunal Constitucional, hay que modificar el número par de sus magistrados -ya conocemos los problemas que se derivan del voto de calidad del Presidente/a-, aumentar su número en tres más elegidos por un Consejo General del Poder Judicial verdaderamente despolitizado e independiente. No todo vale, hay que respetar las normas y prestigiar las Instituciones, los políticos no pueden ni deben aspirar a controlarlo todo, deben tener un poco de grandeza de miras y humildad. La verdadera democracia precisa de una gran formación en valores democráticos y eso conlleva autolimitaciones, además de pensar en el interés general presente y futuro.

Termino con un aviso para navegantes, esperemos que el nacionalismo no prosiga en su línea de erosión y poner límites a esta Institución decisiva, podríamos entrar por una senda realmente indeseable y perjudicial para nuestro régimen democrático, donde la clave históricamente ha sido la división/separación de poderes y el consiguiente y necesario control (check and balances) entre los poderes del Estado. Que nadie se confunda, no estamos ante un tema menor.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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