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Director del Marshall Center

John P. Rose: "España no hace lo suficiente para formar profesionales en seguridad internacional"

lunes 20 de septiembre de 2010, 19:29h
Álvaro Ballesteros entrevista al Doctor John P. Rose, director de la institución que es referente global en el campo de la cooperación en seguridad internacional.
Situado en la localidad germana de Garmisch-Partenkirchen y bautizado en memoria del general norteamericano George C. Marshall (el arquitecto de la reconstrucción europea tras la II Guerra Mundial), el Marshall Center fue fundado en 1993 por los gobiernos de EE.UU. y Alemania. Tras ocho años como director de esta institución, por la que han pasado cerca de 8.000 profesionales de más de 120 países (tan solo 16 españoles), el ex-general estadounidense John P. Rose se prepara para concluir esta gratificante etapa de su vida.

Doctor en Relaciones Internacionales, John P. Rose ha sabido crear un centro de excelencia en el campo de la seguridad internacional, en el que expertos civiles, agentes de inteligencia, militares y policías de todo el mundo analizan los desafíos comunes del siglo XXI. Entre los graduados del Marshall Center hay jefes de Estado, ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa, embajadores, presidentes de parlamentos, oficiales de Estado Mayor y expertos civiles que forman entre sí una sólida red de contactos que se extiende por todo el planeta.

Los últimos 8 años han sido el periodo más tenso en las relaciones entre EE.UU. y Europa. Sin embargo, el Marshall Center se ha mantenido como un oasis de entendimiento y cooperación transatlántica. ¿Cómo lo ha conseguido?
Escuchando a los demás (sonríe). En el Marshall Center damos la bienvenida a profesionales de todo el mundo que comparten sus experiencias y aprenden los unos de los otros, analizando los desafíos que nos afectan a todos. Palestinos, norteamericanos, israelíes, sudafricanos, neozelandeses, egipcios, belgas, coreanos, chilenos, rusos: juntos descubrimos que los desafíos de seguridad del siglo XXI son comunes. En el Marshall Center se forman profesionales de distintas culturas, de distintas religiones, con distintas mentalidades y con maneras diversas de afrontar la realidad. Algunos de los que asisten a nuestros cursos vienen de países que no tienen relaciones diplomáticas entre sí; de naciones que están en guerra; de Estados enfrentados por disputas territoriales. Pero aquí les damos la bienvenida a todos. El Marshall Center es un foro abierto de diálogo y debate, donde llegar a entender mejor quiénes somos y por qué tenemos puntos de vista diferentes. Nuestro objetivo es destruir las barreras que impiden la comunicación, para construir puentes de cooperación recíproca. El secreto está en escuchar a los demás sobre la base del respeto mutuo, porque esa es la única manera de poder llegar a conocernos, a entendernos mejor y a trabajar juntos en el futuro, evitando nuevos conflictos.

El Marshall Center es una iniciativa germano-estadounidense que se ha convertido en una prestigiosa institución de carácter mundial. ¿Cuáles son sus expectativas de cara al futuro?
El Marshall Center ha pasado de ser un centro europeo a ser un centro global de estudios de seguridad. Debemos entender que la amenaza del terrorismo no acaba en el Mediterráneo, así como el crimen organizado no acaba en Asia Central, ni el peligro de la proliferación de armas de destrucción masiva acaba en Europa del Este. Nosotros tratamos amenazas globales que no entienden de fronteras y que afectan a todos nuestros países. Los desafíos más serios para el futuro de la humanidad (las pandemias, la proliferación de armas de destrucción masiva, el cambio climático, el acceso a las fuentes de energía, o el aumento del cibercrimen) no se circunscriben a un área geográfica concreta. Tenemos que hacer lo posible por comprender las implicaciones globales de estos desafíos, para encontrar alternativas de actuación comunes. Cada vez ofertamos más cursos especializados, cada vez hay más participantes de todo el mundo que asisten a nuestros cursos, y sobre todo cada vez hay más países que desean enviar a sus expertos (militares, civiles, policías) a formarse con nosotros. Desde esta perspectiva, estoy seguro de que la relevancia mundial del Marshall Center no hará más que crecer en los próximos años.

Frente a esta cooperación cada vez mayor entre expertos de seguridad de todo el mundo, nuestros representantes políticos siguen aislados en sus pequeños compartimentos estanco. ¿Ayuda el Marshall Center a cambiar esta situación?
Estoy convencido de que sí. Nosotros aportamos a los profesionales internacionales que asisten a nuestros cursos una oportunidad única para analizar los desafíos a la seguridad mundial desde perspectivas y puntos de vista diversos. Al aumentar nuestro entendimiento sobre los demás, también crece nuestro potencial para encontrar soluciones a nuestros problemas comunes. Ninguna nación puede solucionar por sí sola estos problemas, ni siquiera los EE.UU. Las soluciones del pasado ya no sirven; necesitamos nuevas ideas y nuevos métodos de aproximación a los retos del presente y del futuro. Los políticos tradicionales que aun hacen referencia a las ideologías del pasado se han quedado fuera de juego. En 2010, necesitamos afrontar la realidad geopolítica de hoy para hacer frente a las amenazas que rebasan las fronteras y que nos afectan a todos. En el Marshall Center aportamos a los participantes en nuestros cursos el conocimiento, los instrumentos y las capacidades para desempeñar su labor. Adquieren además una red global de contactos con profesionales interdisciplinares, unidos por la voluntad de trabajar juntos por la seguridad mundial. Creo firmemente que muchos de nuestros graduados de hoy son los líderes del mañana.

¿Sólo 16 españoles en todos estos años? Si España no manda a sus expertos a formarse con los del resto del mundo, ¿cómo cree usted que afecta esto al papel de España en la escena internacional de hoy?
A modo de ejemplo, en el mismo periodo hemos recibido a 533 expertos norteamericanos, 425 rumanos, 293 rusos, 236 polacos, 162 alemanes, 103 eslovenos, 90 franceses, y 23 marroquíes, junto a cientos de expertos de otros países de todos los continentes, hasta llegar a los 8.000. Obviamente, España no está haciendo lo suficiente para formar a sus profesionales en un campo tan importante como el de la seguridad internacional, en el que la coordinación multinacional es esencial. Esto daña la capacidad del Gobierno español de garantizar la seguridad de sus ciudadanos y de adaptarse a los desafíos del siglo XXI. Nos gustaría contar en nuestros cursos con la presencia de más españoles: expertos civiles, militares, policías, miembros del CNI, parlamentarios, representantes gubernamentales, etc. Para poder así compartir conocimientos y experiencias con ellos, para entender mejor sus puntos de vista, su visión propia de los desafíos comunes y sus propuestas de actuación. Ellos tendrían también la posibilidad de aprender y de compartir sus planteamientos con profesionales de otros países. El Marshall Center puede servir a España (como sirve a otras muchas naciones) como plataforma para articular perspectivas, consideraciones y planes de acción frente a amenazas a la seguridad global que tienen un claro impacto. Los atentados del 11M fueron una muestra directa de ello. Todos nos beneficiamos cuando aprendemos conjuntamente los unos de los otros y España no debe perder este tren.

De cara al futuro, ¿conseguiremos norteamericanos y europeos recomponer el vínculo transatlántico, o asistiremos impasibles a la consolidación de nuevas potencias hegemónicas mundiales?
Los lazos tradicionales que unen a norteamericanos y europeos no se han roto, así que no hay que “recomponerlos”. La fortaleza profunda de nuestro vínculo transatlántico radica en que ambos compartimos los mismos valores, los fundamentos de la democracia, los Derechos Humanos y el imperio de la ley. En el pasado ha habido (y los volverá a haber en el futuro) momentos de desacuerdo político en que parecemos perder de vista la relevancia de esos valores y fundamentos que nos unen de manera profunda. El vínculo transatlántico será siempre fuerte porque su mantenimiento irá siempre en nuestro interés colectivo. Norteamericanos y europeos tenemos en común las principales coordenadas vitales y aspiramos a hacer del mundo un lugar mejor para las generaciones futuras. El intercambio económico, político, militar, y cultural entre EE.UU. y Europa es el más importante del planeta. Espero que llegue a ser más importante aun en el futuro. Gracias.