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Cultura y calidad: el Hay Festival de Segovia

José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
viernes 01 de octubre de 2010, 15:41h
Confieso mi admiración por la obra bien hecha de Mª Sheila Cremaschi y Cristina Fuentes La Roche al traer a España el Festival Hay.

He tenido la fortuna de estar tres días en su sede de Segovia y el resultado es asombroso. Una ciudad que se vuelca en la cultura más sofisticada presentada al mismo tiempo de la forma más amable e inteligente posible. No extraña así que personas de muy alto nivel quieran acercarse para formar parte de este culto a la excelencia y a la cordialidad en la difusión de la cultura.

Hecho desde una base fundamentalmente social, más que empresarial o administrativa, este Festival que nació en la ciudad galesa de Hay, consiste esencialmente en “tomar culturalmente una ciudad” de manera amable, trayendo a la urbe que tenga la fortuna de ser elegida, un plantel de autores, conversando entre ellos y con la gente, sobre sus libros, la vida, la forma en que ven las cosas. Y compartirlo con humildad con mucha gente. Con personas anónimas que sin embargo muestran bastante sabiduría en cuanto se las permite hablar, conversar, decir.

Así, desde entenderse sobre Felipe II con Parker – su gran conocedor mundial – hasta entretenerse con Lobo Antunes o debatir con Muñoz Molina, en el Festival Hay todo es posible.

Con unas sedes magníficas en la realmente cuidada ciudad de Segovia, esa accesible entrega de los autores a la gente, comprobando como María Dueñas es la primera en sorprender y sorprenderse gratamente del magnífico azar que la puso en el camino de una gran novela, o discutir y criticar a Lady Kennedy, una de las grandes damas de la vida política británica, divergiendo o conviniendo en puntos de vista sobre la democracia y el Estado de Derecho, previa discusión anterior sobre un tema coincidente con Bernard – Henri Lévy, es una fortuna que Festival Hay ofrece.

Es un formato muy novedoso pues. Porque se trata, por ejemplo, de que un gran escritor entre en asuntos de manera íntima, dentro de un espacio físico que actúa de Intramuros, donde de forma muy recoleta y apacible, puedes tenerle mano a mano y comprobar la grandeza que en su llaneza y sobre todo personalidad integral, tienen tantos hombres y mujeres que viven y dejan vivir, como don Antonio Machado, tan arraigado en Segovia, predicaba de la buena gente. Y así han ido pasando a lo largo de los años, tantos y tantos magníficos escritores, como Mario Vargas Llosa, por poner un ejemplo, y pensadores, creadores de opinión, en definitiva, personas con personalidad que no necesitan del Estado y sus tentáculos, y que son ellos los que regalan a los afortunados que quieran estar con ellos, su tiempo, su creación, en fin ellos mismos (con la gran ventaja en Hay que afortunado puede ser cualquiera que quiera serlo):Y hablando así con ellos, lejos del monólogo que impone la pantalla del televisor, entrando en conversación, puedes con facilidad reconciliarte contigo mismo. Porque te das cuenta de que lo que cuenta y es importante es lo que hace la gente de verdad, que piensa y crea por sí mismos. Sin esperar pues que el juego mediático y el mundillo de apariencias revista con su capa de falsificación lo que los comerciantes de las ideas quieran venderte. Aquí, en el Hay, no hay venta de ídolos intelectuales. Aquí hay una cercanía que aproxima el personaje a la persona y consecuentemente no hay falsificación de la apariencia, sino el conocimiento directo y amable de cada sujeto de la creación intelectual, escritora, política.

Es muy interesante, pues. Porque interesa realmente comprobar cómo formas tu propio juicio y como te acercas a la obra con la admiración real y ponderada por el autor, pero en modo alguno magnificada por ideas previas más propias de la publicidad que de la madurez con que cada lector, cada oyente, tiene que acabar teniendo.

Feliz por el hallazgo de este Festival, que hay que recomendar a todos, pidiendo al mismo tiempo que lo preserven como está y mejore si quiere simplemente con su propio crecimiento, hay algún otro dato que me parece fundamental destacar. Me refiero a lo increíblemente buena que es la organización. Resulta verdaderamente impresionante comprobar cómo cada evento funciona, cómo todo parece perfecto y sencillo.

Naturalmente, el trabajo que hay detrás, no se ve, aunque se aprecia y se siente. Esa magnífica organización, pensada desde luego desde una experiencia en gestión cultural por la que hay que quitarse el sombrero, es un dato que me gusta subrayar. Quien vaya de la mano de estas dos magníficas directoras – es el nombre que se merecen aunque ni se les ocurre ponerlo así – apreciarán cómo todo se ha dispuesto para hacerle sentir bien y que el propósito esperado al ir, se corresponda con lo que realmente ofrecen.

Hay que pedirles a los creadores originarios del Hay, que continúen apostando por este encuentro en Segovia, ya que es un festival que no tiene rival tal como han conseguido presentarlo hasta ahora.

El año que viene, nos tenemos que ver en la ciudad castellana volviendo a ser felices con este sueño cultural en que se ha convertido el Festival Hay.

José Eugenio Soriano García

Catedrático de Derecho Administrativo

JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.

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