www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

reseña

Irène Némirovsky: El caso Kurílov

sábado 16 de octubre de 2010, 01:25h
Irène Némirovsky: El caso Kurílov. Traducción de José Antonio Soriano Marco. Salamandra. Barcelona, 2010. 160 páginas. 13 €
No cumplió los 40 años, pero vivió (y sufrió) dos grandes episodios que marcaron el siglo XX, han condicionado lo que llevamos de XXI y no pudieron sino determinar su perspectiva de aquello que la rodeaba. Irène Némirovsky nació en Kiev en 1903, en el seno de una familia judía y acomodada que encomendó su educación a una institutriz francesa. La familia huyó de la revolución rusa y acabó viviendo en Francia, donde Némirovsky pudo licenciarse en Letras por la Sorbona. Empezó a intuir su talento literario, especialmente con El baile (1930) en París. Sin embargo el antisemitismo creciente y la II Guerra Mundial frustrarían su carrera y su vida. La gendarmería francesa la arrestó en julio de 1942 y en agosto moría afectada de tifus en Auschwitz.

De aquella constatación que la novela Suite francesa supuso cuando se rescató entre los manuscritos inéditos que confió a sus hijas, El caso Kurílov comparte una interesante característica: la convivencia entre dos mundos confrontados que transcurren interdependientes. Si en esa Suite invasores e invadidos nutren páginas y descripciones en la Francia de Vichy, en la obra que nos ocupa la autora de sitúa en el vértice elíptico de un triángulo que sostienen dos asesinos, un revolucionario ruso y un ministro del zar Alejandro III.

Año 1931. Un encuentro en Niza entre dos hombres. Un ex guardia del ex ministro de Instrucción Pública ruso Valerian Alexándrovich Kurílov, “el Cachalote”, reconoce a Marcel Legrand, León M., “el Bolchevique”, a quien se atribuye el asesinato del político muchos años atrás. A modo introductorio, la autora exhibe esta escena para dar paso al contenido de un escrito que aparece entre los libros del difunto León M., ya en 1932. El caso Kurílov encabeza los folios hallados y da título a la obra de Némirovsky, una narración que desmonta la causa revolucionaria y el imaginario del Octubre ruso a través de un protagonista ficticio. Su militancia en el Partido por nacimiento, su manera de acatar las órdenes del Comité Revolucionario y el atisbo de conciencia cuando llega la hora de ejecutar el asesinato del Cachalote muestran a un hombre falto de cariño desde su niñez y de convicción ideológica. A la vez, la autora refleja con la misma falta de ternura al despiadado ministro, cuyas razones no son mejores y su falsa resignación al cargo y la responsabilidad, un ejemplo del narcótico poder. Ni el Bolchevique ni el Cachalote merecen el perdón del lector y, aún así, la objetividad y distancia entre la autora y sus personajes provocan momentos de comprensión y empatía hacia ambos, víctimas de su situación.

Sin duda, la lectura de El caso Kurílov representa un ejercicio muy sano de distanciamiento frente a causas relatadas casi siempre desde puntos de vista moralizantes…

Por Azmara Calleja
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios