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¿Por qué quiere Eta a Zapatero?

domingo 17 de octubre de 2010, 17:12h
Dice una máxima del periodismo que los hechos son sagrados y las opiniones, libres. Y los hechos, además de sagrados, son tozudos.
Este mismo fin de semana coincidían todas estas noticias.

Una. Urkullu, la voz del PNV, confirmaba que en el acuerdo presupuestario con Zapatero se había planteado lo que él llama “proceso de pacificación” y que el resto del mundo denomina negociación con los terroristas.
Dos. El propio Zapatero admitía que si la izquierda abertzale quería presentarse a las elecciones, debería hacer “algún tipo de pronunciamiento contra la violencia”.
Tres. Otegui, casualmente desde las páginas de “El País”, pedía a Eta una tregua para lograr una “solución pacífica”.
Cuatro. La portavoz de la AVT anunciaba que no consentiría que el Gobierno “hiciera concesiones a los terroristas por el mero hecho de mantenerse en el poder un año más”.
Cinco. Y el PP, que parece ser que ya se ha caído del guindo, pedía, en palabras de Cospedal, “luz y taquígrafos sobre el acuerdo con el PNV”, en una clara alusión a esos temores sobre la negociación con Eta.
Todos se han caído del guindo. Todos empiezan a darse cuenta de que el PNV, además de sacar tajada en todo tipo de competencias y hasta en cuestiones tan delirantes como cambiar la “nomenclatura” de las provincias vascas; esto es, que sus nombres oficiales figuren en euskera, lo que quiere, como siempre, es intermediar entre el Gobierno y Eta para lograr ese “acuerdo de pacificación” que supondría que la izquierda abertzale, un puñado de terroristas, pueda presentarse a las elecciones y, de paso, lograr algún tipo de amnistía bajo esa cursilada que denominan “la hoja de ruta del fin de Eta”.

Esta es la carta marcada de Zapatero para mantenerse hasta el final de la legislatura en La Moncloa y tener tiempo para darle la vuelta a la tortilla de las encuestas mediante alguna maniobra orquestada entre Blanco y Rubalcaba.

Que no sueñe Rajoy con que el acuerdo del Gobierno con el PNV, como declaraba también este domingo, es el “epitafio político de Zapatero”. De momento, más que epitafio, es su tabla de salvación para agarrarse al poder como una lapa. Eso sí, sin importarle demasiado o, incluso, deseando romper el pacto de Gobierno en el País Vasco entre PSOE y PP. Y a Patxi López que le zurzan.

Eta, el PNV y los nacionalistas radicales quieren a Zapatero en La Moncloa. Pues entre trileros todos pueden sacar tajada. Eta, porque sabe que un anuncio de tregua, además de servirle para recuperarse del acoso de la eficaz política antiterrorista actual y rearmarse, podría volver a las Instituciones. El PNV, porque no puede vivir sin el poder del Gobierno vasco. Los radicales, porque saben que el presidente no tiene problemas en trocear un poco más España por un puñado de votos. Y Zapatero, porque todavía aspira a revalidar su triunfo electoral en 2012. También este domingo, se mofaba de Rajoy al decirle que no tuviera tanta prisa en adelantar las elecciones, pues “sólo conseguirá pasarse otros cuatro años en la Oposición”.
Rajoy, en lugar de hablar de epitafios, tiene que dar un paso al frente y atajar cualquier veleidad con los terroristas. Que los socialistas, con el poder de la propaganda y de la Policía, no han dicho todavía su última palabra. Y hasta las encuestas que reflejan hoy una amplísima victoria del PP sobre Zapatero pueden ser la otra trampa al movilizar a la izquierda ante el temor de que viene el “doberman” del PP y, al tiempo, propiciar que los propios votantes del PP crean que la victoria está cantada y se vayan ese día a la playa.

Lo único claro hoy es que el epitafio político lo escribirá el que pierda las elecciones. Y hay que esperar a contar la última papeleta.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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