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Los errores de los ex presidentes George W. Bush y Vicente Fox

Juan Federico Arriola
domingo 14 de noviembre de 2010, 17:46h
George W. Bush fue presidente de los Estados Unidos del 20 enero de 2001 al 19 de enero de 2009 y Vicente Fox fue presidente de México del 1 de diciembre de 2000 al 30 de noviembre de 2006. Este dato histórico nos hace ver que durante seis años coincidieron como jefes de Estado y de gobierno de dos países situados geográficamente en Norteamérica, pero con profundas diferencias culturales, económicas, políticas, sociales, jurídicas e históricas.

Si bien la frontera entre ambos países es grande, la comunicación de uno hacia otro y viceversa no ha sido un ejemplo a seguir. Estados Unidos tiene una vocación belicista de dos siglos, en cambio México se encuentra aún atrapado en su propio laberinto, como bien lo expuso el Premio Nobel de Literatura y Premio Cervantes, Octavio Paz hace más de cincuenta años,verdad que sigue vigente.

El célebre poeta mexicano decía que México es hijo de la contrarreforma española y Estados Unidos nació bajo el influjo del protestantismo europeo. México es un país con raíces históricas milenarias y Estados Unidos nació en la modernidad, "sin historia detrás." Dos países unidos por geografía pero distanciados en muchos otros temas, porque sus visiones muchas veces míopes, necesidades e indiosincracias son muy diferentes y a veces opuestas.

Bush ha tenido una visión política autoritaria y violatoria de los derechos humanos, que se constata una vez más al aceptar en el libro que recién salió al mercado mundial, donde reconoce que su gobierno ejerció la tortura, so pretexto de que salvó miles de vidas. El terrorismo fue contestado con terrorismo de Estado. Una realidad indiscutible es que el terrorismo de Estado estadounidense ha matado más gente que Al Qaeda.

Bush pasó por encima del derecho internacional que obliga a Estados Unidos respetar los derechos humanos y pasó por encima de Naciones Unidas. Más aún engañó al pueblo de Estados Unidos y cada vez hay más dudas de lo que aconteció en Washington aquella mañana del 11 de septiembre de 2001. ¿Si no fue un avión el que se estrelló en contra del Pentágono, que pasó entonces?

Bush sabía que el gobierno del dictador Saddam Hussein no tenía armas de destrucción masiva, aunque sí tenía armas convencionales proporcionadas por gobiernos estadounidenses anteriores, incluido el de George Bush, padre (1989-1993). Así lo hizo saber una y otra vez el experto de Naciones Unidas Hans Blix. Más a nuestro favor, el reconocimiento tardío del ex presidente del gobierno español, Aznar, cuando declaró que efectivamente no había armas de destrucción masiva en Iraq.

Iraq está peor que nunca. Hoy hay guerra civil, actos de terrorismo, más intolerancia religiosa, una democracia formal en medio de una vida social rota, etcétera. ¿Cuántos muertos iraquíes ha habido en los últimos siete años y medio a causa de la invasión ilegítima de Estados Unidos y Gran Bretaña?

Fox en los últimos días confirma la nota de que Bush lo presionó por varios medios para que México se involucrara en una guerra en la que no tenía nada que ver. Pero el ex presidente mexicano no reconoce hoy o parece olvidar, que la intromisión de Estados Unidos en la vida política de México, nos costó perder a un excelente embajador ante Naciones Unidas en Nueva York, Alonso Aguilar Zinser, debido a que hizo una declaración en la institución jesuita donde presto mis servicios profesionales de tiempo completo, la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México: dijo el diplomático hoy finado, que México seguía siendo el traspatio de Estados Unidos.

Colin Powell, secretario de Estado, exigió al entonces presidente mexicano,Vicente Fox que retirase a Aguilar Zinser de Nueva York y muy obediente, el titular del poder ejecutivo mexicano accedió a semejante presión, lo cual demostró la fragilidad de la soberanía mexicana.

Fox desperdició una oportunidad de oro: ganó legítimamente el poder en julio de 2000 y su capital político democrático lo perdió en frivolidades. Hizo a su mujer, Marta Sahagún, una co-presidenta de facto y ella asumió funciones sin tener facultades constitucionales como estar por encima del gabinete. Nunca antes una primera dama en México se había involucrado en temas gubernamentales. Su escasa preparación académica y su falta de oficio político no enriqueció el panorama democrático mexicano, al contrario, se debilitó la vida democrática por su ambición personal. Todos en México sabíamos de sus aspiraciones en suceder a su marido. Ella fue duramente critacada por sus excesos. Por ejemplo, utilizar el bellísimo Castillo de Chapultepec, -edificio construido cuando todavía existía la Nueva España y que hoy alberga al Museo Nacional de Historia- para fines privados de recolección de fondos económicos para una asociación civil que ella dirigía.

Los excedentes petroleros mexicanos, debidos al precio inflado del petróleo en el mercado internacional -por el conflicto en Iraq- no fueron utilizados para disminuir la pobreza de la gente o acaso disminuir en términos reales la deuda externa que es tremenda. El gobierno de Fox y los gobiernos locales (32 en total) disfrutaron de mayor gasto, sin que hubiera transparencia de los recursos utilizados: en qué, por qué, etcétera.

Tanto Bush como Fox cometieron errores políticos y económicos importantes. Bush echó a perder la bonanza económica que dejó su antecesor William Clinton y metió al mundo en una crisis internacional. Fox no fue el presidente del cambio democrático: permitió que el corporativismo del PRI quedara intocado. La corrupción también creció y la lucha contra el narcotráfico fue un conjunto de pinceladas suaves en contra de algunos grupos criminales y nada más. La economía mexicana no mejoró conforme al crecimiento demográfico, tampoco el nivel salarial de los trabajadores y la generación de empleos fue insuficiente, aunque creció la burocracia, las empresas privadas no pudieron ofrecer las plazas realmente requeridas por el mercado laboral.

El desastre económico mundial tuvo varias causas y el gobierno de Bush no es ajeno. Fox sacó al PRI de la residencia oficial de Los Pinos pero no metió el programa de su partido, Acción Nacional. Los dos fracasaron, pero los errores de Bush tuvieron repercusiones internacionales, que hoy permanecen: los derechos humanos pueden ser borrados por una ley criminógena. El confederado Bush está a favor de la pena de muerte, de la tortura, de la violación a los derechos humanos, de mantener Guantánamo como campo de concentración moderno, etcétera.

Fox no tiene mayor maldad, no es terrorista de Estado, pero no es estadista ni hombre de cultura. Creyó que México podía gobernarse a control remoto y no hizo los cambios imaginados por una parte importante de la sociedad mexicana. Su comportamiento indebido y antidemocrático durante las elecciones de 2006 de meterse en el proceso, fue reclamado por la oposición y reconocido por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. No encarnó la democracia, se aprovechó de ella.

El consumo de drogas en Estados Unidos no disminuye, tampoco el tráfico de armas de Estados Unidos hacia México y la corrupción en ambos lados de la frontera se ha incrementado para desgracia de los dos pueblos.

No tienen de qué presumir Bush y Fox. A los hechos históricos recientes me remito.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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