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reseña

Flann O’Brien: En Nadar-dos-pájaros

sábado 04 de diciembre de 2010, 16:39h
Flann O’Brien: En Nadar-dos-pájaros. Prólogo de Eamon Butterfield. Traducción de José Manuel Álvarez Flórez. Nórdica. Madrid, 2010. 320 páginas. 19,50 €
En Nadar-dos-pájaros, de Flann O’Brien, no representa un libro sencillo, tratándose de una novela de novelas. Sátira, comedia, farsa, se mezclan en un libro múltiple: una parodia burlesca, narrada con una prosa ligera y brillante. Como si fuera una matrioska, una especie de “libros-dentro-del-libro”, la novela principal gesta otras novelas diferentes, que se esconden una dentro de otra, se descomponen en diferentes historias y se mezclan al paso de la narración.

Un joven estudiante de Dublín emprende la escritura de una obra en el que el protagonista (Trellis) compone una novela moralizante sobre las consecuencias del vicio, introduciendo varios personajes que, a su vez, escriben novelas y cuentan historias: el resultado es una multitud de voces, que van entretejiendo una historia compleja donde parece que los personajes se rebelan a su trama y escriben, a su vez, una novela diferente a la imaginada por su creador. Asimismo, las historias y los diálogos critican escépticamente a los símbolos tradicionales irlandeses (Iglesia, sociedad, etc.) Los personajes creados por O’Brien podrían vivir en el fantástico mundo de Carroll, mientras sus laberintos múltiples podrían haber sido creado por el mismo Joyce.

La novela, con tres aperturas y con un final memorable, se desarrolla en tres planos narrativos: el plano del estudiante, el mundo de Trellis y el de los personajes de sus historias. Sin embargo, estos últimos actores saltan de un plano narrativo a otro, desvaneciendo la barrera que separa la realidad de la ficción.

Sorprende la viveza imaginativa de O’Brien, su talento y originalidad: el autor crea una trama compleja, con distintos niveles narrativos sin que el lector se pierda en este laberinto, disfrutando de su ingenio (“Los personajes deberían poder intercambiarse de libro a libro (…) La mayoría de autores malgastan su tiempo diciendo lo que ya se ha dicho… normalmente mucho mejor, además”) y riéndose con su gran sentido del humor (“Cierre la puerta, dijo Shanahan, pero asegúrese de que está usted dentro de la habitación antes de hacerlo”). El complejo entramado creado por el autor deviene en unidad coherente, en una novela que alterna seriedad y humor, sátira y comicidad con un estilo sarcástico.

Se trata de una obra sorprendente, tradicional (la ascendencia irlandesa del manual moralista o de las sagas épicas) y vanguardista al mismo tiempo; uno de los mejores ejemplos de metaficción. El autor es capaz de convertir lo real en irreal, lo falso en verdadero y lo absurdo en algo pleno de sentido, tanto que el lector no siempre sabe donde acaba lo supuestamente cierto y donde empieza “la mentira de la ficción”. O’Brien concibe una novela laberíntica, amena e hilarante, caracterizada por el surrealismo, el modo grotesco y la comicidad. Un libro que merece la pena leer y volver a leer para tener acceso a algún rincón recóndito de su insondable laberinto.

Por Andrea Donofrio
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