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Elecciones autonómicas en Cataluña (y III):resultados y perspectivas

martes 07 de diciembre de 2010, 11:31h
Siete partidos o grupos políticos van a estar representados en el Parlamento de Cataluña en esta nueva legislatura. Uno más que en la pasada. Solidaritat Catalana per la Independència (SI), que preside el ex presidente barcelonista Joan Laporta, se incorpora con un total de cuatro escaños. Han quedado fuera del parlamento, en cambio, Reagrupament, el otro flamante partido independentista, liderado por el ex miembro de ERC Joan Carretero; la formación liderada por Montserrat Nebrera –un fracaso bastante anunciado y estrepitoso-; Unión, Progreso y Democracia, y, también, Plataforma per Catalunya, de Josep Anglada. Carmen de Mairena, la candidata a conseller en cap de la CORI, tampoco ha conseguido un escaño. Algunos ya la imaginaban paseando y bebiendo champaña por los pasillos del parlamento del brazo del populista Laporta, tras la ruptura de este último, en la última semana de campaña, con la señorita Lapiedra. Detalles anecdóticos al margen, las elecciones catalanas de noviembre de 2010 han tenido un claro ganador –CiU, de Artur Mas- y han llevado a un par de partidos -PSC y ERC-, integrantes del nefasto Tripartito que ha desgobernado la autonomía durante los últimos siete años, a la debacle. Únicamente ICV, pese a perder dos escaños, ha aguantado el vendaval ciudadano contra la experiencia tripartita. Entre las demás formaciones, Ciutadans ha mantenido sus tres diputados, aunque ha obtenido más votos que en 2006, y el PP ha conseguido 18 escaños, cuatro más que en los comicios anteriores.

Artur Mas va a convertirse en el próximo presidente de la Generalitat. Los 62 diputados de CiU les acercan a la mayoría absoluta, fijada en 68. Catorce diputados más que en 2003 y cerca de un 40% de los votos avalan a esta formación. Una buena campaña, un líder creíble y el hartazgo ante los desastres tripartitos explican el éxito. Sin olvidar, me parece, la valiente apuesta por dirigentes jóvenes y solventes, liberales y con gran proyección política, como Santi Vila en Gerona o Lluís Recoder en Barcelona, que se suman a los que ya habían asumido puestos claves en el trabajo desde la oposición durante la última legislatura. Artur Mas podrá gobernar en solitario, con apoyos puntuales de otros partidos, en especial el PP y el PSC. Debería evitar, en cambio, los pactos con ERC, falta de credibilidad, y con el partido sin programa ni ideas de Laporta. La situación de la Cataluña que va a gobernar CiU es profundamente delicada. Habrá que reconstruir muchas cosas e intentar recuperar la credibilidad perdida por el mundo de la política. Únicamente un gobierno centrado, negociador, no exclusivamente partidista –el gobierno de los mejores prometido por Mas-, que sepa aparcar las tentativas soberanistas y se centre en las cuestiones importantes, podrá sacar a Cataluña de la pésima situación en la que se encuentra.

Los socialistas continúan siendo la segunda fuerza en Cataluña, pero han pasado de 37 a 28 escaños. La caída es muy importante. Nunca se podrá decir con más acierto que han recogido lo que sembraron. José Montilla ha renunciado a liderar la oposición parlamentaria y no se presentará a la reelección a la cabeza del PSC. Haber dejado al frente del partido a Joaquim Nadal y a Miquel Iceta, bajo la mirada chulesca y siempre vigilante de José Zaragoza, no parece, sin embargo, la mejor manera de empezar a asumir responsabilidades y preparar la renovación. Algunos dirigentes, sobre todo los más jóvenes, han empezado a quejarse. El peligro de que, tras Cataluña, se pierdan Barcelona e incluso Gerona en las municipales, y, finalmente, el PSOE acabe derrotado en las generales, no es nada despreciable. Sus socios a la izquierda, Iniciativa, únicamente han perdido dos escaños, de 12 a 10. La única buena noticia para los ciudadanos es que Joan Saura ya no va a volver a ser conseller, ni tampoco diputado. ERC, por el contrario, ha pagado más dura y justamente su paso por el gobierno: de 21 diputados en 2003 a 10, menos de la mitad, y de ser la tercera fuerza política a la quinta. Joan Puigcercós, a diferencia de Montilla, se resiste a dejar el cargo y no acaba de asumir responsabilidades. Nada puede sorprendernos ya de este personaje. De manera paralela, Josep-Lluís Carod-Rovira, antes de abandonar su poltrona, se ha lanzado a un espectacular furor subvencionador a favor de los afines. Ríanse ustedes de la crisis.

El Partido Popular ha sido, junto con CiU, la única formación que ha mejorado sensiblemente los resultados de 2003. El SI de Laporta ha entrado en el Parlamento, pero aspiraban a mucho más. Solamente podrán proclamar unilateralmente la independencia en sus casas –como en el anuncio de IKEA-, si sus familiares les dejan. Y Albert Rivera y Ciutadans se han quedado no muy lejos del cuarto diputado. El PP, en cambio, ha sumado cuatro escaños a los 14 que ya tenía y se consolida como tercera fuerza en Cataluña. No es poco. Para este partido, los resultados son históricos. Alicia Sánchez-Camacho parece haber encontrado un buen puesto entre el estilo provocador de Vidal-Quadras y el demasiado tibio de Piqué. El papel de los populares en la nueva configuración política catalana y española es muy importante. Pueden moderar, por un lado, las ansias de radicalismo de algunos sectores de CiU, y, de otro, pueden contribuir decisivamente, con el ejemplo, a preparar la llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa. Empieza, en definitiva, una nueva legislatura. Difícilmente puede llegar a ser peor que las dos anteriores. Poco a poco comprobaremos si las nuevas propuestas y los nuevos gobernantes son capaces de recuperar, aunque sea de manera mínima, el prestigio y el dinamismo de Cataluña.

Jordi Canal

Historiador

JORDI CANAL es doctor en Historia y profesor en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París

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