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Zapatero también se dopa

domingo 12 de diciembre de 2010, 09:34h
La imagen de España ha caído en picado desde que Zapatero irrumpió en La Moncloa. Lo sabe hasta Rubalcaba. O, quizás, es el que mejor lo sabe. Pero el orgullo patrio todavía sobrevivía con las hazañas de los deportistas. Pues ni eso. Contador, el mejor ciclista del mundo, tras ganar tres Tour de Francia, un Giro y una Vuelta a España, está bajo sospecha de haberse dopado. Y ahora, Marta Domínguez, el icono del atletismo, la deportista española más admirada de los últimos años, está acusada no sólo de haber logrado sus victorias con la trampa de inyectarse sustancias ilegales, sino de dedicarse a traficar con ellas y suministrárselas a otros atletas. Y empiezan a salir de debajo de las piedras nombres de otros muchos deportistas, sospechosos de haberse dopado.

Eso sí, ahora asoman a puñados gentes del mundo del atletismo que denuncian que era un secreto a voces, lo de Marta Domínguez y lo de todos los demás, que los controles que se hacen en España son una filfa, que se conocen los nombres de muchos médicos, entrenadores y deportistas que están involucrados en el sucio negocio de batir marcas con la triquiñuela de inyectar a los atletas unas buenas dosis de anabolizantes, betabloqueantes, hormonas, EPO o lo que sea. Y todos contentos. Los médicos y entrenadores ganan un buen dinero con el tráfico de esas sustancias. Y los deportistas se cuelgan, orgullosos, las medallas con la sangre envenenada.

Y ahora, 65 atletas españoles de los más relevantes, encabezados por el lanzador de peso Manolo Martínez, han firmado un comunicado de repulsa que confirma la impunidad con la que se dopaban los tramposos. El párrafo que lo resume todo dice así:” Hasta la fecha, los sistemas de detección de sustancias prohibidas no han proporcionado los resultados deseados de prevención. Los tramposos han disfrutado de una impunidad desesperante para el resto de los deportistas, que se veían condenados a competir en inferioridad de condiciones por el mero hecho de respetar las normas”.

Está bien claro. El problema viene de lejos. Pero, si todos lo sabían, ¿por qué no lo han denunciado antes? ¿Por qué los que conocían a los tramposos no les han sacado de las pistas a gorrazos? ¿Por miedo a la mafia que movía todo este dinero? ¿Por miedo a ser relegados por los dirigentes implicados? ¿Por qué?

Más aún. Los expertos denuncian también que en España ni en el fútbol, ni en el tenis ni en ningún deporte se realizan los controles pertinentes con rigor. Después de ganar la Eurocopa y la Copa del Mundo, después de lograr cuatro Copas Davis sólo faltaba que un día de éstos pillaran a alguno de nuestros mejores futbolistas o tenistas con la sangre infectada de basura.

Pero el que, políticamente, claro, más dopado está, es, sin duda, Zapatero que, además de ser incapaz de controlar nada, ni a las mafias del deporte ni a los controladores, ni mucho menos la economía, además de ponerse el primero las medallas que ganan los españoles, se inyecta cada día unas dosis de optimismo tontorrón y pretende adormilar a todos con esos discursos tan solemnes como bobalicones con la pretensión de convencernos de que nos va a sacar de la crisis él solito. De todas las crisis. Pues ni dopados.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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