www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Proyecto “131”: una ciudad secreta bajo Pekín

miércoles 15 de diciembre de 2010, 10:24h
La Guerra Fría fue la gran responsable de que medio mundo esté aún hoy horadado por búnkeres y estancias más o menos secretas, en las que guarecerse ante un posible ataque nuclear. Ya durante la Segunda Guerra Mundial británicos y alemanes se distinguieron de manera notable en esta disciplina, siendo famosos todavía en nuestros los utilizados por Churchill y Hitler, respectivamente. Menos conocidos son los de la Rusia de Stalin, y tampoco hay expectativas de que eso vaya a cambiar pronto. No, desde luego, mientras siga moviendo los hilos del país un antiguo director del KGB llamado Vladimir Putin. Pero de los que es prácticamente imposible que llegue a saberse algo es de los chinos.

El más inquietante es un antiguo proyecto de la época de Mao, conocido como “131”. Se trataba, nada menos, de una verdadera ciudad bajo tierra, oculta en el subsuelo de Pekín. A unos 20 metros por debajo de lo que es la ciudad había otra con unas dimensiones formidables. No en vano, estaba pensada para poder albergar a la mayor parte de los seis millones largos de habitantes con que entonces contaba la capital. Pero en contra de lo que muchos puedan pensar, este engendro secreto no se construyó para protegerse de loa ataques del imperialismo capitalista, sino más bien de su engorroso vecino de arriba, Rusia. En efecto, durante los años 60, chinos y rusos tuvieron una serie de fricciones que hicieron temer a más de uno lo peor. No fue así, y el comunismo puso en bandeja a los dirigentes de ambos países la excusa perfecta para vender al mundo una sintonía que nunca fue real.

Mientras, los chinos se esmeraban en erigir su ciudad escondida. Viviendas, restaurantes, colegios y hospitales fueron construidos por una horda de más de 300.000 obreros obligados a guardar silencio bajo pena de muerte. Se desconoce la cifra de fallecidos durantes unas obras tan peligrosas como clandestinas, pero se supone que debió de ser muy elevado. Era, además, una tarea sumamente compleja. Hay que tener en cuenta que todo aquello estaba pensado para evitar un posible ataque nuclear, de ahí que resultase imprescindible poder sellar todo el proyecto “131” y, al mismo tiempo, hacerlo habitable. Para ello se dispusieron una gran cantidad de conductos de ventilación y conducciones de aire y agua, así como entradas repartidas estratégica y discretamente por toda la ciudad.

Algunas, incluso, conectaban con lugares tan importantes como el Templo del Cielo, la Plaza de Tiananmen o la Ciudad Prohibida. También había accesos directos desde las viviendas de ciertos jerifaltes del partido, aunque posiblemente nunca las llegaron a usar. De hecho, el proyecto no llegó a terminarse del todo, y quedó prácticamente olvidado a principios de los años 70. Aún así, se sabe que fue utilizado por la Guardia Roja y miembros del partido como prostíbulo, alojamiento ilegal y demás usos poco edificantes. De todos modos, si al turista que visite Pekín le apetece darse un paseo por los bajos fondos del reciente pasado chino, por unos cuantos yuanes le será fácil encontrar a quien le guíe por un laberinto de túneles y dependencias diseñadas para un conflicto que, por fortuna, nunca se produjo.

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios