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Deseos y necesidades para el 2011

martes 28 de diciembre de 2010, 12:38h
El tiempo es algo distintivamente humano, hacer balance del paso del mismo también. Nos gusta ver lo que hemos hecho y programar el futuro. El final del año suele ser el momento propicio para ello. En esta actividad de evaluación y proyección se mezclan los deseos y las necesidades, los dos principales motores de la acción humana, por encima sin duda de la razón, que es más medio que fin. La necesidad se centra más en la dimensión descriptiva o realista de nuestro ser, mientras que el deseo entra más en nuestra parte posibilista, proyectiva, proactiva. La necesidad nos suele venir impuesta, el deseo es parte de nuestra cosecha, de nuestra reacción frente a la circunstancia dada. Para el 2011 tengo un conjunto de deseos que me parecen bastante necesarios para nuestro futuro inmediato y que en estos 365 días que tenemos por delante podríamos ir cumpliendo, para beneficio de las vidas e ilusiones de 46 millones de personas, que dependen o les influye profundamente la vida pública española:

1. Recuperar la ilusión por el futuro, la resignación y el lamento consuelan momentáneamente, pero en realidad son profundamente inútiles para solucionar nuestros problemas.

2. Hay que transformar la vida pública española. Está gravemente deteriorada, en su actitud, en su moral, en su percepción de la realidad, en su propia razón final, que no es otra que el servicio a los ciudadanos, aunque muchos lo hayan olvidado.

3. Los partidos políticos, los sindicatos, las cajas de ahorro y bastantes medios de comunicación tienen capturado el ser y sentir del pueblo español, que con bastante desesperanza ve una realidad pública que no le gusta, pero que no sabe cómo transformarla.

4. La clave está, como casi siempre, en aquellas decisiones individuales que en solitario tomemos cada uno: De mirar a otro lado, o comprometernos; de centrarnos en nosotros mismos, o colaborar con otros que piensen como nosotros y busquen cambiar las cosas; en sólo criticar, o pasar a la acción, dentro de nuestro margen de influencia, el que sea; de ser pasivos, o ser creativos; de sentirnos ya fracasados, o de luchar por lo que creemos que merece la pena; en fin, de ver pasar la vida, o contribuir a crear la vida.

5. Hace tres años y algunos meses un grupo de ciudadanos decidimos empezar a hacer camino, poco a poco, con muchas dificultades, pero sin parar de avanzar. Nos preocupa nuestra vida pública, nuestras principales instituciones políticas, el irracional desarrollo del Estado autonómico, la deriva de los partidos políticos tradicionales y de los sindicatos, el futuro de nuestra juventud y su educación, los problemas de nuestra administración de justicia y de la sanidad pública. No creemos en los políticos profesionales que viven décadas del partido, sí en los ciudadanos preparados y con vocación de servicio público. No creemos en las dos Españas enfrentadas, aisladas, una contra la otra, trabajamos con fuerza por superar las orejeras ideológicas que determinadas cúpulas políticas nos quieren imponer. Unión, Progreso y Democracia (UPyD) nació para renovar la vida pública española desde una postura de profunda regeneración democrática, buscando personas humanamente preparadas para nuestra vida pública, tratando de superar las barreras ideológicas de la insoportable dicotomía de la España de izquierdas y de derechas, que siempre tanto daño nos han hecho.

El 2011 es un año importante para la consolidación de este proyecto regenerador para España, que parte principalmente de la defensa del interés general, de la igualdad y de la cohesión de los 46 millones de españoles. Por cierto, únicamente ellos nos pueden ayudar a hacerlo cada día más realidad.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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