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reseña

Luis Mateo Díez: Azul serenidad o la muerte de los seres queridos

sábado 08 de enero de 2011, 01:02h
Luis Mateo Díez: Azul serenidad o la muerte de los seres queridos. Alfaguara. Madrid, 2010. 136 páginas. 15 €
Este presente relato de Luis Mateo Díez, Azul serenidad o la muerte de los seres queridos, intenta acercarnos a la muerte de dos personas de su familia: su cuñada Luz y su sobrina Sonia. No es fabulación. El escritor deja claro desde el principio que apenas han transcurrido dos años desde que ambas muertes acaecieron y se propone contarnos qué sintió, cómo se vivió en su familia; e intentar darle un sentido a lo ocurrido.

Para ello divide el libro en dos partes: una primera donde se narra la muerte de cada una de ellas, en circunstancias distintas y separadas espacial y temporalmente y una segunda, intitulada "Los niños del Patio (una correspondencia)", con versos sueltos a modo de reflexiones y fotos que probablemente fueron hechas por su sobrina Sonia. Concluye el libro un apartado de “recordatorio” donde el autor explica el porqué de hacer público este dolor familiar y la importancia que el tema de la muerte ha tenido siempre en su obra literaria.

Es en esta muestra de dolor donde no se comprende bien la intención del autor. La narración del dolor propio es siempre un asunto de pudor, sobre todo con la muerte de Sonia, que al contrario de la enfermedad de su cuñada Luz, se debe al suicidio. En pocas páginas (estéticamente el tipo de letra es demasiado grande y parece querer ocupar un espacio que no le corresponde; en mi opinión, no va acorde con un texto íntimo un cuerpo de letra propio de una circular informativa), decía que en pocas páginas se intentan contar demasiadas reflexiones sobre la muerte, con ejemplos en su familia, con saltos en el tiempo. A veces se tiene la sensación de retazos de textos diferidos en el tiempo y que han sido unidos para la ocasión, sin llegar a alcanzar una unidad como relato. Al tratarse de un asunto familiar y explicado tan a trazos, se trasluce la sensación de que al lector le falta información para comprender la hondura del dolor.

Luis Mateo Díez gusta de usar frases largas, una lírica en prosa, un aluvión de imágenes que a veces, dada la complejidad y dimensión de lo que quiere expresar, dificulta la comprensión del texto. La primera frase larga es el título del libro: “Azul serenidad…” que según nos explica el autor remite a un verso de Georg Trakl (no Traquel, como erróneamente aparece transcrito el apellido del poeta austríaco).

Por Mayte Ortega
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