www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Stephen Hawking y su nueva filosofía

Rafael Canomanuel
x
rafaelcanomanuelhotmailes /16/16/24
sábado 12 de febrero de 2011, 19:31h
Yo tenía al Dr. Stephen Hawking por cosmólogo, físico y matemático, probablemente uno de los más grandes del momento, pero, lo que no sabía es que su pensamiento científico había comenzado a apoyarse en términos y métodos filosóficos. Su comentada teoría en (El gran diseño) en la que dice que: El universo podría explicarse sin la necesidad de un dios o un creador, nos ha cogido a todos los que le conocemos y seguimos su trabajo por sorpresa. Criticar a un sabio como él, es algo complicado, pero cuando este abandona su terreno puramente científico, y se adentra, no sabemos si por despecho o ignorancia, en otras ciencias menores, el genio se nos muestra mucho más vulnerable.

Hace unos 25 años, tuve la oportunidad de entrevistarme con él. Fue en el antiguo hotel Luz Palacio de la madrileña castellana. En aquel entonces, no era un personaje tan conocido, había venido a dar unas conferencias y a buscar editor para su libro - La historia del tiempo - . Allí estuve desayunando a solas con él y la enfermera que más tarde se convertiría en su mujer. Fue muy interesante para mí y pude darme cuenta de su gran talla intelectual.

Entonces su enfermedad estaba bastante avanzada ya, la enfermedad de Lou Gehrig, un tipo de esclerosis lateral amiotrofia que lo mantenía prácticamente paralizado permitiéndole solamente mover los ojos, parte de los labios, la boca y algunos dedos de la mano. Una enfermedad sin duda terrible, casi desconocida que padecía desde su juventud y por la que solo le habían dado unos pocos años de vida. Pero, por increíble que pareciera, unos escasos apoyos técnicos le permitían comunicarse no sin algunas dificultades. Sentado en su silla de ruedas, frente a su computadora, su mano, podía mover un ratón con el que seleccionaba las palabras que luego el sintetizador de la maquina repetía con voz lúgubre y mecánica. Fue una experiencia impresionante porque, entonces las computadoras todavía no estaban tan desarrolladas como ahora. La enfermera le daba de comer como si de un niño se tratara, desayuno inglés, huevos con bacón y alubias. La inexpresividad de su rostro podría conferir a la escena un aspecto, siniestro, quizás mejor tétrico como si de una película de ciencia ficción se tratara, pero, a pesar de ello, el conjunto irradiaba una atmosfera simpática y familiar, y el hombre, pese a su aspecto, se mostraba cercano.

Intercambiamos alguna información; él me pregunto si conocía a algún editor para su libro y me invito a visitarle en Inglaterra. Yo le respondí que intentaría conseguirle alguno, ya que mi padre, también físico, acababa de traducir un libro sobre guerra electrónica del italiano al español y tenía algunos contactos. Desafortunadamente no lo logramos; en España, desgraciadamente, la capacidad de los editores suele ser ajena a la genialidad de los autores. Luego, ese libro – La historia del tiempo – alcanzo un éxito, sin precedentes en todo el mundo y fue el que finalmente lanzó a su autor a la fama y el reconocimiento internacional.

Pero, a mí me interesaban otras cosas de él y, ya acabando el desayuno, conseguí preguntarle algo que a mí me importaba mucho. Intentaré reproducirlo aquí con detalle, no sin decir que casi siempre, antes de haber acabado la pregunta, él empezaba a mover el ratón buscando la respuesta, su rapidez mental era poco menos que asombrosa. Sus ojos escrutaban a su interlocutor, en este caso yo, y parecía que adivinada lo que este estaba intentando decirle, antes de que hubiera acabado de formular la pregunta:

RC - Estimado profesor, ¿usted que es uno de los grandes conocedores de la inmensidad y la perfección del universo; piensa que el ser humano, como parte de él…. es también perfecto?

Sus dedos se empezaron a mover inmediatamente fijando las letras que formaron rápidamente la respuesta, en este caso otra pregunta que, una vez formada la frase, contestaba el sintetizador de la computadora:

SH - What do you think? ( ¿Que cree usted? )

Yo, recuerdo que pensé un poco la contestación por miedo a que se molestara, decirle algo así a alguien con su terrible enfermedad podría, sin duda ser muy duro, pero después de pensármelo unos segundos, decidí hacerlo:

RC – I think so ( Yo creo que si )

Esta vez, sus dedos ya no se movieron tan deprisa, por un momento pensé que no le habría gustado mi contestación, pero me interesaba su reacción. Note como me escrutaba con la mirada quizás algo molesto pero, al cabo de unos segundos, su mano empezó a moverse, si bien esta vez muy lentamente contestando:

SH – May be you are right ( Quizás tenga usted razón )

Espere un rato por si quería ampliar su contestación, pero no lo hizo. Continuamos “conversando” sobre otros temas y acabamos más tarde despidiéndonos amigablemente.

Todavía hoy tengo mis dudas sobre cuáles fueron sus autenticas intenciones con aquella respuesta, pero mis conclusiones no concuerdan con su nueva filosofía expresada en su obra - El gran diseño – Y, aunque solo coautor de la misma, verdaderamente, pienso que lo que ahí se dice, no encaja con la personalidad, el estilo y la obra del Doctor Stephen Hawking, o por lo menos lo que yo pensaba sobre él. No creo que un científico puro como él, pueda querer obtener unos resultados partiendo de unas premisas filosóficas preconcebidas. Pienso que son las investigaciones y los resultados los que nos deben llevar a las conclusiones, acertadas o no.

Decir que el universo puede explicarse sin la necesidad de un dios o un creador, es afirmar algo que no se puede demostrar y, por consiguiente algo que no tiene nada que ver, ni con la ciencia, ni con los métodos que esta utiliza para obtener respuestas o resultados.

Esa afirmación es más propia de un filosofo antirreligioso que de un científico de la talla del Dr. Hawking. Espero tener alguna vez la oportunidad de volver a verle para que me lo aclare, pero, de momento no puedo admitir que haya dicho algo semejante y, como de sabios es rectificar, yo desearía que él, como sin duda el sabio que es, lo haga, y lo haga convencido de ello.

Espero que siga investigando el universo y sus leyes y que si atraves de ellas descubre algo, nos lo cuente, pero que no saque conclusiones antes de poder presentarnos el método científico por el que las ha obtenido. Y, si, como muchos investigadores llega a la conclusión de la imposibilidad de obtenerlas, entonces, entendería que abandonara la ciencia y se pasara a la filosofía.

Estimado Doctor, traduciré este pequeño artículo y se lo mandaré por si me contesta aunque intentare volver a verle algún día. Deseo que siga usted muchos años todavía con vida en contra de todas las predicciones y que pueda contarnos como lo ha conseguido. Pero, tengo que decirle, que si verdaderamente sus conclusiones filosóficas fueran ciertas, las mías estarían equivocadas. Lo que nosotros hablamos y lo que usted me respondió, no encaja con lo que está diciendo ahora. Yo, después de aquel encuentro con usted, descubrí en su imperfección la perfección, por eso, me es difícil aceptar las conclusiones a las que usted ha llegado. Ahora me da pena pensar que quizás su increíble cerebro haya llegado al punto de la extenuación impidiéndole avanzar hacia una comprensión más metódica o que haya llegado a la conclusión de su incapacidad para obtener respuestas. Pero, no por ello debe claudicar.

Mírese Dr. Hawking al espejo y en el verá usted el diseño de un Diseñador que dice usted que no existe. En el verá usted a Dios, porque en su imperfección y su perfección tiene usted una muestra viva de la verdadera naturaleza del diseño de la divinidad. Déjeme que le diga que yo creo que usted nunca va a encontrar a Dios, porque, por mucho que lo busque, no se puede encontrar lo que no se ha perdido. Porque Dios lo es todo y está en todas partes, Dios no ha sido ni será, Dios solo Es. Ni tiene límites, ni tuvo principio, ni tendrá fin.

El universo, y usted con el son obra de Dios, esto no es una afirmación filosófica sino una realidad científica, porque usted forma también parte de la creación o, como usted dice, del diseño. Pero, si hay un diseño, debe haber un diseñador, las leyes físicas pueden explicar el diseño, y, porque no, quizás también el diseñador. La casualidad no puede explicar el diseño, las leyes existentes en el mismo sí. Quizás, con la capacidad de nuestros cerebros, ahora no podamos explicarlo, aunque si intuirlo. Sabemos que nuestro cerebro está en plena evolución y cada vez se desarrolla más y, a lo mejor, llegara el día en que podamos comprender lo que ahora nos es incomprensible. Quizás el Diseñador lo haya diseñado así. Usted, es sin duda, un adelantado, su enfermedad le ha permitido desarrollar un cerebro superior. Es usted un claro ejemplo de un buen diseño, un diseño que funciona en piloto automático, y lo que quita por un lado lo da por otro; un diseño perfecto del que nada ni nadie puede escapar.

Dios no tiene principio, ni tendrá fin. Dios está en todas partes porque todas las partes son Dios. Las maravillas que usted conoce muy bien y las imperfecciones de las que usted es vivo reflejo, son junto a las leyes de la física las que conforman un Ser único, sin duda un gran diseño; un diseño del que formamos parte todos, toda la materia existente, cada partícula del universo es parte de una creación divina que es ella misma.

Todavía no tenemos la capacidad de entender esto, pero no por ello debemos negarlo, tenemos que seguir intentando encontrar una explicación racional al misterio y si no lo logramos, debemos dejarlo como tal. ¿Puede ser que el diseño, no tenga un diseñador o que el diseñador sea el mismo diseño? Sería extraño porque, si hay algo cierto es que tanto usted Dr. Hawking, como yo, o como cualquier partícula del universo, formamos parte de ese diseño, somos parte del Diseñador y, por consiguiente, somos también en cierta forma, diseñadores.

Si es así, es porque así debe ser.

De momento querido y admirado Dr. Hawking, permítame que le diga, que no se puede afirmar algo sin poder demostrarlo fehacientemente, sobre todo un científico como usted. Usted, que es, para mí, un claro ejemplo de la perfección del diseño y su Diseñador. Usted que lleva desafiando con su enfermedad las ciencias médicas. Usted al que ese Diseñador en el que no cree le ha concedido un cerebro prodigioso, compensándole de su terrible enfermedad, permitiéndole así, traspasando los límites de la comprensión humana, acercarse más a El. Usted, es para mí, un claro ejemplo de la perfección de ese Diseñador al que llamamos Dios. Usted no puede negar su existencia, ni decir que las leyes de la física actúan por si solas y que el Big-Bang no es sino un producto inevitable de tales leyes.

Yo no puedo admitir esa afirmación y, es más, no creo que usted la haya hecho. Solo aceptaría que dijera que de momento sigue buscando. Lo que ahora nos parece caótico quizás mañana este muy cerca de un orden sobrenatural incompresible de momento para nosotros, porque las leyes de la física actúan igual en el caos como en el orden. Vuelva a mirarse al espejo, ahí puede ver un claro ejemplo de caos, imperfección, orden, genialidad.. etc.etc y todas las leyes están también ahí.

Usted, más dedicado al macrocosmos, habrá encontrado agujeros negros, agujeros de gusano, galaxias infinitas, supernovas, o estará intentando explicar el Big-Bang pero sigue sin encontrar los límites. Usted, sigue buscando un creador, pero no lo ha encontrado y no por ello debe afirmar que no lo hay. Otros han estudiado más a fondo el microcosmos y siguen tan perdidos como usted. Tan grande es el uno como el otro y por el uno quizás se pueda llegar al otro. La polaridad, la simetría, la gravedad son también junto a otras leyes físicas las que conforman el universo conocido. Todo querido profesor es lo mismo y tan grande es por arriba como por abajo, porque, cada uno de nosotros, cada partícula del universo, que es infinito mientras no se demuestre lo contrario, es el centro del mismo.

Siga usted investigando, querido profesor y deslumbrándonos con nuevos descubrimientos, pero deje los dogmas de fe para las religiones y las iglesias. Usted no es ningún filósofo, usted es un investigador, un científico, profundo conocedor de las leyes matemáticas y físicas que rigen el universo. Siga usted buscando mientras pueda, siga usted buscando los límites y las leyes. Busque al Diseñador y cuando lo encuentre nos lo cuenta, mientras no lo haga es que no lo ha logrado, continúe buscando. Quizás yo esté equivocado, pero creo que usted no lo va a encontrar nunca, lo que no significa que no lo haya, porque; le repito otra vez, que no se puede encontrar lo que no se ha perdido y Dios no se puede perder porque solo existe El. No se ha perdido nunca porque El nunca ha sido. Como usted dice, el tiempo puede tener historia, puede estar sujeto a las leyes físicas del diseño pero el Diseñador no la tiene, porque Dios nunca ha sido ni será solamente Es.

Quien quiera creer que crea y quien no………que siga buscando.

Rafael Canomanuel

Pensador y Científico español

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(2)

+
2 comentarios