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HACIA LA JUBILACIÓN A LOS 70 AÑOS

lunes 21 de febrero de 2011, 12:44h
El diario “El País” publicaba hoy un informe con la decisión del Gobierno de ligar la edad de la jubilación a la expectativa general de vida. Nada más razonable. Vengo propugnado esa idea desde hace seis años. Reproduzco a continuación el artículo que publiqué la semana pasada en “El Mundo”:

“El Espíritu Santo tuvo el acierto de corregir al Papa que ordenó en su día la jubilación de los cardenales a los 75 años. No mucho tiempo después de aquella decisión, la paloma de la Santísima Trinidad descendió sobre la Capilla Sixtina y nombró al casi octogenario Ratzinger, Sumo Pontífice, es decir supremo hacedor de puentes y vicario de Cristo en la Tierra. La medicina y el tiempo histórico han relativizado la edad. No había cumplido los 50 años el malvado Fernando VII y ya La Gaceta hablaba de “nuestro anciano Rey”. Si bien la espectacular mortalidad infantil desvirtúa algo los datos, la expectativa de vida en el siglo XVII se movía en una horquilla entre 35 y 40 años para los hombres, algo más para las hembras. Los grandes escritores españoles nacidos en el siglo XVI vivieron una media de veinte años menos que los académicos de la Real Academia Española en el siglo XX. Y, además, sobre esas cifras está la calidad de vida. La medicina, los antibióticos y la cirugía la han mejorado de tal forma que la ancianidad real, la de los achaques y las pejigueras, no se produce en líneas generales hasta pasados los 90.
La posición sindical sobre la jubilación, y no solo en España, resulta absurda, cuando no cerril. La edad de jubilación debe ser relativa, en función de las expectativas de vida y, por supuesto, de las diversas profesiones y oficios.
Zapatero ha acertado de lleno al vincular, en el proyecto de ley sobre la modernización de la Seguridad Social, la edad de jubilación a la evolución de la esperanza de vida. Cada lustro se revisará en el futuro la edad de jubilación. No sé cuántos años debemos disfrutar del dolce far niente los trabajadores. Vamos a suponer que 20, por ser maximalistas. Eso quiere decir que si la expectativa de vida se cifrara en 90 años el ciudadano no podría jubilarse, salvo determinados oficios o profesiones, hasta cumplir los 70. Si se fijaran 15 años de no hacer nada, el trabajador se jubilaría a los 75 años, siempre sobre una expectativa de vida media de 90 años.
De la misma manera que, según Ángela Merkel y Felipe González, la subida de los sueldos debe estar, al menos en parte, en relación con la productividad y el beneficio de la empresa, la jubilación, si no queremos desembocar en situaciones aberrantes, hay que relacionarla con la esperanza media de vida. Claro está que el nuevo procedimiento no puede tener efectos retroactivos y habrá que aplicarlo con flexibilidad para no herir derechos adquiridos. Los errores zapatéticos son tan frecuentes, tan numerosos, tan impredecibles, que cuando el presidente dadivoso acierta hay que subrayarlo así para no perder el sentido de la objetividad.
Zapatero, en fin, ha decidido modificar de fondo el sistema y las fórmulas de jubilación. Y tiene razón. Ese es el camino adecuado, la senda prudente, la decisión acertada para beneficio de todos, al margen de la actitud cerril y talibán de algunos sindicatos”.


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