www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La demonización de Vargas Llosa

miércoles 02 de marzo de 2011, 20:47h
El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa fue invitado a inaugurar la Feria del Libro de Buenos Aires, que comenzará el próximo 20 de abril. No bien el gran escritor peruano aceptó presidir el evento, cayó sobre él una lluvia de ataques provenientes de la izquierda. Dos tipos de argumentos pretendían respaldarlos: uno, las críticas severas que Vargas Llosa emitió una y otra vez contra el gobierno de los Kirchner; el otro, la denuncia de que el ilustre premiado es “liberal”.

No debe asombrar por ello que los atacantes formen parte del movimiento “Carta Abierta”, que se define al mismo tiempo como “progresista” y como “kirchnerista”. Los promotores de la demonización que ahora se cierne sobre Vargas Llosa, que tuvo amplio eco en los medios de comunicación oficialistas, se autodefinen como “escritores”. ¿Pero qué es un “escritor”? ¿Aquel que ha escrito apenas algunas páginas no memorables o aquel que, como el propio Vargas Llosa, ha dedicado su vida a desplegar una formidable obra literaria?

Recuerdo que una vez, al ingresar en una tumultuosa asamblea de autoproclamados escritores, el gran novelista argentino Manuel Mujica Láinez se asombró, sin ocultar su ironía, a través de la siguiente frase: “¡Cuántos escritores!”. Los intelectuales de raza, los verdaderos escritores, ¿pueden contarse acaso por cientos o por miles como pretenden los militantes de “Carta Abierta” o son, por naturaleza, una esforzada minoría?

Los dardos que ahora se dirigen en la Argentina contra el Premio Nobel reflejan por su parte un clima político alentado por el kirchnerismo según el cual todo liberal, por ser “de derecha”, merece la más enérgica de las condenas. Pero el hecho de que Vargas Llosa goce en el mundo de habla hispana, y más allá, de la admiración de una legión de lectores tiende a demostrar, a la inversa, que una gran cantidad de argentinos e iberoamericanos lo reconocen no sólo por su estilo impar sino también por la valentía que ha tenido al confesar abiertamente sus convicciones liberales, “políticamente incorrectas”.

Quizás por eso la propia presidenta Cristina Kirchner decidió reprender públicamente a los atacantes del escritor laureado, invitándolos a ejercer la tolerancia. ¿Hubo detrás de su gesto un ánimo verdaderamente conciliador o lo suyo fue sólo una maniobra destinada a apaciguar a vastos sectores democráticos en este año de elecciones? ¿Es capaz Cristina de alentar por lo bajo a sus incondicionales mientras reprueba por lo alto sus excesos? Si este doble mensaje es el producto de una estrategia deliberada, ¿a cuántos receptores convencerá?

Mariano Grondona

Doctor en Derecho

MARIANO GRONDONA es Abogado y doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios