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Lázaro: un espectáculo excepcional

sábado 05 de marzo de 2011, 18:49h
España está viviendo un extraordinario fenómeno teatral que ofrecen los espacios alternativos. Uno de ellos es la “Sala Tribueñe” de la calle madrileña Sancho Dávila 33. Muy cerca de la plaza de toros de las Ventas, en la misma calle en la que estuvo instalado el Sanatorio de Toreros se desarrollan simultáneamente las dramaturgias de Valle Inclan y en definitiva los montajes más originales que se pueden contemplar en la escena madrileña. Mientras diversas comedias, llenas de publicidad y algunas de subvenciones estatales fracasan estrepitosamente y teatros como el “Español”, muerto y bien muerto, desde que demitieron a Gustavo Pérez Puig recogen lo peor del teatro nacional, las salas alternativas son la única puerta de emergencia en la que puede encontrar salida en buen hacer escénico nacional.

Desgraciadamente y por compromisos de la compañía “Mirage” se ausentaran de la capital de España a mediados de este naciente mes de marzo. Y digo desgraciadamente porque día día ofrecen un espectáculo singular.

Ya que he hecho mención a la plaza de toros de las Ventas continúo con el símil taurino. Una terna de actores muy jóvenes, formados en el laboratorio de la Resac que terminó del formarse en Londres y en Barcelona son los que lidian esta colosal corrida. Grandes, grandes Miguel Oyarzun, Daniel Gallardo y Miguel Pérez. Se desenvuelven magistralmente en todos los tercios y, otra vez taurinamente hablando en el tercio de quites que se produce forzosa y gozosamente en escena.

Un excelente director de lidia, que está llamado a convertirse en prodigioso director de escena es Jun Ayala. La versión de este originalísimo “Lazarillo de Tormes” se debe a la dramaturgia de Miguel Oyarzun y Juan Ayala. La música de Tim Bamber, la escenografía de Tomás Muñoz y Anabel STrehiano. Y convierten los andrajos en un vestuario originalísimo María Madrigal Abraham Diallo.

Confesión de parte: los recreadores de este “Lazarillo” explican el sucedido en el siglo XVI cuando en España no se ponía el sol. España, extraordinariamente rica se moría de hambre. Lázaro es el paria de ayer y de hoy, que logra integrarse en la sociedad porque renuncia a su honra, un privilegio que detentan solo las clases económicamente fuertes (…). España miseria, picardía, hambre, dependencia, abandono, soledad, y otra vez engaño. Mediante timos y mentiras Lázaro alcanza “la madurez”. Una madurez basada en el sacrificio de la conciencia y autoengaño, la elección de ignorar lo que sabemos para poder vivir en paz.

Lo que decíamos ayer podemos repetirlo hoy como por arte de birlibirloque los integrantes de la formación que ha triunfado en Catalunya, en Madrid y en Londres, sintetiza, apasiona, despierta el entusiasmo de un público que no ignora, en palabras de Voltaire que todos los géneros literarios son lícitos menos los aburridos.

La reflexión no solo no impide la distracción hemos visto, y podemos ver estos días, lo que podemos llamar un espectáculo integral. Si los “capitalistas” después de la corrida sacan a los triunfadores en hombros, los espectadores que asisten a la interpretación de “Lázaro” se parten las manos con las ovaciones que no permiten que el “lazarillo”, agonice sino que lo resucitan.

Nada más que añadir en torno a un suceso teatral único. No se lo pierdan.
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