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Una exposición descubre la faceta frustrada de Rafael Alberti: la pintura

viernes 11 de marzo de 2011, 17:27h
Una exposición inédita y desconocida de casi un centenar de dibujos, grabados, fotografías y documentos, inaugurada hoy en Valladolid, descubre en el poeta Rafael Alberti (1902-1999) a un "pintor frustrado", su "otra gran pasión" además de la poesía, en palabras de su última mujer, María Asunción Mateo.
Una exposición inaugurada este viernes en Valladolid da cuenta de las cualidades como pintor de Rafael Alberti. "Siempre tuvo una espinita: que nunca se le había considerado como un pintor", ha afirmado su mujer y presidenta de la Fundación Rafael Alberti, María Asunción Mateo, quien gestiona esta entidad, dependiente de la Diputación de Cádiz, radicada en El Puerto de Santa María y que ha prestado la mayor parte de los fondos que se podrán ver hasta el próximo 1 de mayo.

El lema de la exposición, "El Alberti oculto. Diálogo de Venus y Príapo", remite a la temática "fresca, vital y erótica" que siempre caracterizó al espíritu del poeta y que, en su faceta pictórica, trasladó al papel mediante una sucesión de curvas y óculos como metáfora del cuerpo y sexualidad femeninos.

"Si bien es cierto que la poesía le enamoró, nunca dejó de pintar a lo largo de su vida incluso durante el exilio en Argentina lo hizo como medio de vida. Pintó en las cosas más peregrinas e insospechadas como en cortinas, menaje o el capote de paseo de Luis Miguel Dominguín", ha añadido Mateo.

Exposición sobre Rafael Alberti en Valladolid (Efe)


Recuerda también cuando en 1989, con motivo de su ingreso en la Real Academia de Bellas de San Fernando, le invadió una gran alegría e incluso rodeó de mayor solemnidad su investidura que cuando pocos años antes recogió de manos del rey, en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), el Premio Cervantes 1983.

Cuando Alberti regresó a España desde el exilio, en 1977, nunca quiso pertenecer a la Academia de la Lengua a pesar de los esfuerzos de su amigo, compañero de la Generación del 27 y entonces director, Dámaso Alonso, "y antes de escribir una palabra la veía a través de signos y formas", en clave de artista plástico, ha desvelado Mateo entre otros rasgos de quien fue su compañero durante veinte años.

"Antes que poeta fue pintor. Visualizaba la poesía a través del dibujo y al revés porque son dos ramas de un mismo tronco", ha explicado por su parte la crítica de arte y comisaria de la muestra, María Oropesa, quien ha definido a Rafael Alberti como "un genio renacentista dentro de la Generación del 27", con creaciones que remiten a Miró y Kandinsky, ha puesto como ejemplos.

Los grabados expuestos están fechados entre los años ochenta y noventa del pasado siglo, cuando el autor de "Marinero en tierra" tenía más casi noventa de edad, lo que a juicio de Oropesa habla de su "frescura y vitalidad".

De su afición por la pintura habla una serie de fotografías colgada en el mismo recinto, la antigua iglesia de la Pasión, donde Alberti comparte momentos con Pablo Picasso, Tapies y Otero, entre otros creadores. Pero también queda patente su veta literaria en retratos junto a Mario Benedetti, Jorge Guillén, Miguel Ángel Asturias, Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas y su primera esposa, la escritora María Teresa León.

Otras imágenes trenzan su biografía en lugares como La Habana (Cuba), Buenos Aires (Argentina) y Roma, ésta su última residencia en el exilio y en cuya casa aparece inmortalizado al lado del cineasta italiano Federico Fellini. Están fechadas entre los años veinte y ochenta en que recoge el Premio Cervantes y participa, junto a Rosa Chacel y Miguel Delibes, en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial.
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