www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Francia y la extrema derecha (1) : Estado de las fuerzas

lunes 21 de marzo de 2011, 12:58h
Desde hace unas tres semanas, la vida política francesa torna en giro al tema de la extrema derecha. Varios sondeos para las elecciones presidenciales de abril y mayo de 2012 están vaticinando una subida fuerte de la candidata Marine Le Pen, hija de Jean-Marie Le Pen, el líder fundador del partido “Front National” (Marine Le Pen ha sucedido a su padre en un congreso que se reunió en Tours en enero de este año). Según estos sondeos, Marine Le Pen podría alcanzar la segunda vuelta de las elecciones gracias a una estimación de votos en la primera vuelta en torno al 21-23%. Lo que se llama el fantasma de un nuevo 21 de abril esta a la vuelta. Aquel día de 2002 saltó la sorpresa mayúscula de la vida política francesa: Jean-Marie Le Pen ganó al primer ministro socialista Lionel Jospin y se enfrentó a Jacques Chirac en la segunda vuelta.

En 2002, los quince días que separaban las dos vueltas fueron todo un acontecimiento histórico. Movilización intensa de la izquierda y de los intelectuales para frenar el auge de Le Pen, inquietudes en la opinión pública con sondeos alarmistas que preveían un Le Pen hasta el 40%, un presidente saliente Chirac, bajo mínimos (sólo el 19% de los electores le habían votado en la primera vuelta), erigido en salvador de la República. El resultado fue a la altura del miedo y de la reacción de los ciudadanos: Chirac fue elegido con un 82% de los votos y una participación del 80% (participación que fue del 70% en la primera vuelta). El porvenir de este movimiento de salvación republicana en el cual la izquierda parlamentaria y asociativa fue clave (el politólogo e historiador francés René Rémond echó de menos una movilización comparable de la derecha parlamentaria) no ha sido escrito. Chirac gobernó como si nada hubiera pasado.

En las elecciones de 2007, Le Pen obtuvo un 11% de los votos, su resultado más bajo desde 1988. La victoria de Sarkozy parecía haber eliminado a la amenaza extremista. Sarkozy se jactaba de haber sido capaz de volver a atraer hacia un voto republicano a los electores del Front National. Con la unión de las derechas y la creación de un gran partido (Unión para un Movimiento Popular – el término popular fue ideado por el éxito del PP en España), el espacio político de la extrema derecha parecía haber sido reducido. Asumiendo la demanda social a favor de más seguridad y planteando el problema de la inmigración desde una posición mucho menos favorable a un discurso de consenso, Sarkozy parecía haber salvado a la derecha y haber construido las bases de un gran partido de derecha, capaz de aunar alrededor del 30% de los electores.

Hoy, el partido de los Le Pen sube. Las elecciones locales del pasado domingo 20 de marzo acaban de demostrarlo a pesar de una altísima abstención (56%). El Front National está casi en situación de empate técnico con la UMP de Sarkozy y Fillon (15,2% y 17% respectivamente). En muchos sitios, sobre todo en el sureste, los candidatos del FN atraen a más del 25% de los votantes. La abstención, ocultada por estos resultados, es también signo de abandono de la práctica democrática, signo de desesperación y resignación.

Entre 1970 y 1980, cuatro partidos (el comunista de G. Marchais, el socialista de F. Mitterrand, el centrista-liberal de V. Giscard d’Estaing y el gaullista de J. Chirac) se repartían el 90% de los votos. A partir de 1984, el Front National se situó por encima del 10% y a partir de 1988 del 15%. Parece ahora capaz de situarse bastante por encima de este nivel. El Partido Comunista bajó hasta el 7% en 1988 y apenas reúne hoy el 2% de los votos. Un voto ecologista ha ido apareciendo y se sitúa hoy en torno al 10%. Los dos partidos de gobierno (el Partido Socialista y la UMP) atraen a menos del 60% del electorado. 40% de los franceses van hacia un voto muchas veces interpretado como antisistema.
Todos estos datos apuntan a una evolución muy compleja y muy profunda del sistema político francés. Cabe preguntarse qué significado tiene el auge de esta extrema derecha. Reducirlo al desplazamiento de votos no resulta serio. Está en juego mucho más, con lo cual la preocupación debe ser máxima.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.