www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Estatutos de autonomía, Tribunal Constitucional y la coherencia de UPyD

martes 29 de marzo de 2011, 17:50h
El tiempo al final pone las cosas en su sitio. Poco a poco, nuestro Tribunal Constitucional (TC) va poniendo los puntos sobre las íes, en las últimas modificaciones de nuestros muy desorientados Estatutos de Autonomía. Es bueno hacer un poco de memoria, pues las cosas se suelen olvidar con facilidad. ¿Cómo llegamos hasta aquí?

El toque a “modificación absurda toca” lo dio la conocida y desafortunadísima reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña, aprobado en agosto de 2006. Un cúmulo importante de despropósitos que afectaba a artículos esenciales de nuestra Constitución española, sin ir más lejos al artículo 2 que regula la organización territorial del Estado y que más adelante desarrolla el Título VIII del propio Texto. La Ley Orgánica que aprobó el Estatuto catalán sufrió, si no recuerdo mal, la mayor modificación de artículos que una Sentencia del Tribunal Constitucional ha ejercido sobre una ley. De manera directa suprimió total o parcialmente 14 artículos, y marcó la correcta interpretación a otros tantos artículos. Desde el inicio de esta segunda oleada de reformas estatutarias a raíz del Estatuto de Cataluña, y claramente influidas por él, UPyD ha sido el único partido del arco parlamentario que se ha declarado contrario a las mismas, por la tendencia que tenían de avanzar hacia una mayor ruptura de la eficacia y de la eficiencia de la gestión del Estado, guiadas por una pérdida del sentido del bien común, de la cohesión social y de la igualdad entre todos los ciudadanos españoles.

Uno de los temas más sangrantes fue el de la competencia sobre el control del agua, donde las diferentes Comunidades Autónomas tuvieron profundos enfrentamientos en la denominada guerra del agua. Los partidos nacionalistas sólo veían el interés de su nacionalidad, mientras los partidos de ámbito nacional tenían enormes problemas de mantener posturas coherentes entre las partes de su partido que estaban en una u otra Comunidad Autónoma. Únicamente en Unión, Progreso y Democracia se mantuvo la misma postura en toda España, que no era otra que el interés general y la visión global que el tema del agua debía tener. Curiosamente en estos últimos días diversas sentencias del Tribunal Constitucional han venido a constatar la coherente y sensata postura mantenida por UPyD al declarar inconstitucional tanto el Estatuto de Andalucía como el de Castilla y León en esta materia. Recuerdo, sólo UPyD votó en contra de ellos por los motivos ya mentados.

En concreto el Tribunal Constitucional acaba de derogar, declarando inconstitucional, el artículo 51 del Estatuto de Andalucía, que regulaba la competencia de esta Comunidad sobre la cuenca del río Guadalquivir, ya que su competencia es claramente estatal (artículo 149.1.22 CE). Este fallo, unánime, aclara la posición del TC respecto de otras reivindicaciones autonómicas en materia hidrográfica, que iniciaron erróneamente Cataluña y Andalucía, como las de Castilla y León, sobre el Duero, o las de Aragón, Murcia y la Comunidad valenciana sobre la reserva del río Ebro o del Tajo. De hecho, el artículo 75.1 del Estatuto de Autonomía de Castilla y León también, por los mismos motivos, ha sido declarado inconstitucional.

En fin, es muy lamentable, no que los partidos nacionalistas hayan perdido el sentido de Estado, pues en pocas ocasiones han demostrado tenerlo, si no que los dos partidos de ámbito nacional hayan también entrado en la absurda deriva autonomista pseudonacionalista, ¿quién va a gobernar pensando en el interés y en el bien común de los 46 millones de españoles, en vez de en 17 pequeños reinos de Taifas?

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios