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La presencia global de España

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
España ha aumentando significativamente su proyección exterior en las dos últimas décadas, pero ¿cómo es posible calcularla? El Real Instituto Elcano acaba de publicar un índice para medir la presencia global de 54 países y algunos de los resultados son sorprendentes para España; otros confirman que el país adolece de serias debilidades.

Hasta la fecha los estudios sobre la globalización tendían a medir cuestiones como el grado de apertura de las economías (exportaciones+importaciones como porcentaje del PIB) y apenas han indagado en analizar la posición que ocupan los distintos países en el nuevo mapa global en un sentido mucho más amplio.

El Índice Elcano de Presencia Global, elaborado para ser calculado cada año, cuantifica y agrega 14 variables expresamente referidas a resultados tangibles de proyección internacional en los terrenos económico, militar, científico, social y cultural (ver http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/IndiceElcanoPresenciaGlobal).

Como dicen los autores de este excelente y útil informe, Ignacio Molina e Iliana Olivié, esta nueva herramienta no solo permite analizar grandes tendencias globales, sino también conocer mejor la eficacia de la promoción internacional y el esfuerzo diplomático de los países que se incluyen.

Estados Unidos se confirma, como era de esperar, como la única superpotencia global desde el fin de la guerra fría, con un cómoda ventaja en el ranking que más o menos triplica a sus cuatro inmediatos concurrentes – Alemania, Francia, Reino Unido y China (cuyo ascenso esta plenamente afirmado).

España ocupa la novena posición en el índice, a poca distancia de Italia y aproximadamente en el mismo puesto que ocupa en el ranking de PIB. En la categoría de migraciones y turismo España esta en el tercer lugar mundial y en exportación de servicios y ayuda al desarrollo sexto, pero ocupa el 17º lugar en número de patentes orientadas a la exportación y, pese a ser uno de los países más atractivos para visitar, trabajar o residir, su sistema universitario es sólo el 14º del mundo en flujo de estudiantes extranjeros. Es bien conocido que los estudiantes extranjeros no eligen España para mejorar en sus estudios, sino por otros atractivos.

Estos dos resultados en lo referente a internacionalización tecnológica y al sistema educativo demuestran el talón de Aquiles de España, algo también confirmado en el último Global Competitiveness Report 2010-2011 del World Economic Forum (WEF) En el ranking del WEF de calidad del sistema educativo (definido como adaptación a las necesidades de una economía competitiva), España ocupa el puesto 107 de un total de 139 países. En la Unión Europea sólo quedan por detrás Eslovaquia y Grecia.

El informe de Elcano (apropiadamente el Instituto lleva el nombre del navegante español Juan Sebastian Elcano, que completó la primera vuelta al mundo) lo completa otro algo anterior, publicado al finales del 2010 por el Reputation Institute Spain y el Instituto de Analisis de Intangibles sobre la reputación de España en el mundo. Aunque este informe es muy distinto al elaborado sobre presencia global, sus resultados (España ocupa el lugar 12 de 40 países) están, en términos generales, en línea con los del estudio de Elcano.

España se ve como un país agradable, con una gran variedad de experiencias atractivas como cultura, gastronomía, deporte y entretenimiento, pero recibe valoraciones inferiores a la media del G-8 en la mayoría de los aspectos relacionados con la economía: entorno económico, calidad de productos y servicios, y especialmente marcas y empresas reconocidas y tecnología.

El resultado para marcas y empresas reconocidas sorprende. España está en la posición 18, a pesar de tener, como manifiesta el dato de Elcano, el noveno stock más alto en el exterior de inversión directa (más que Italia). Pero una cosa es el volumen de inversión directa fuera de España y otra el reconocimiento de sus marcas y empresas. La percepción no corresponde con la realidad, pero es la percepción lo que cuenta y influye.

España sí tiene empresas y marcas innovadoras a nivel global. ¿Qué está sucediendo pues? Como dice el informe del Reputation Institute, “la mayor parte de los consumidores del mundo no las identifican como españolas porque algunas de estas mismas empresas exitosas suelen evitar, cuando no ocultar su origen español.” Por ejemplo, Zara (una de las únicas dos marcas españolas en el ranking de Interbrand de las 100 mejores marcas globales) suena, a propósito, como italiana. ¿Ser identificado como español da vergüenza y es mal negocio?

Otro factor es la falta de promoción coherente a nivel nacional y las misiones comerciales de las autonomías al extranjero que muchas veces solo sirven para crear confusión entre consumidores y alimentar los egos de la clase política regional, y no fraguan una imagen sólida y consistente con la posición global de España.

www.williamchislett.com
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