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Presupuestos y partidos políticos: con la subvención ¡todos a callar!

miércoles 06 de abril de 2011, 11:45h
Casi 250 millones de euros (exactamente 245.154.890 euros) es el regalo previsto en los Presupuestos Generales de este año a los partidos políticos. Una muestra, otra más, de que aquí el cinturón se lo van a apretar los ciudadanos, pero no los aristócratas y burócratas que están instalados en el machito del poder partidista.

Porque, para sorpresa de cualquier Juan Español, esta subvención o regalo sin fin, ¡ha aumentado respecto de los Presupuestos anteriores! En un momento en que las colas de parados llegan a doblar la esquina, quienes fabrican los presupuestos de la nada, esto es el Poder Legislativo, decide hacerse un obsequio, una especie de donativo para sí a costa de nosotros.

Es claro que la brecha entre sociedad y partidos políticos, aumenta, y aumenta y aumenta sin parar. Y no parará, dado que, encogidos de hombros y con sonrisa oculta, los jefecillos y burócratas de cualquier partido, se frotan satisfechos las manos al decir, con toda seriedad y como creyéndoselo, que no hay alternativa y que no existe solución contraria a lo que ellos quieran hacer dentro de la Democracia. Que en Democracia son ellos los que deciden y gracias tenemos que dar por tan omnipotente afirmación, en la que cualquier disyuntiva sería calificada como un despectivo afirmar de que quien la proponga es un fascista o un ser de galaxia distinta a la que nos encontramos. Vamos, que el derecho de pernada económico es consustancial al “sistema” democrático.

Esto no es así. Puede perfectamente establecerse limitación legal al dispendio y despilfarro. Algo así como un Maastricht interno, al estilo de lo que predicó el Premio Nobel James Buchanan. Se trataría de fijar un límite legal a la atribución económica a los Partidos Políticos. Damos por supuesto que estos derrochadores no van a dejar de vivir de los Presupuestos pasando a vivir de las cuotas de sus afiliados, únicos socios teóricos de sus empresas políticas. Y como muy pocos ciudadanos estarían ilusionados en dedicar el 0.7 % de su renta a semejantes manirrotos, resulta claro que, cegadas estas dos vías – afiliados y ciudadanos – solamente cabe volver a los presupuestos.

Por cierto, que esto explica que, luego, los partidos políticos no impongan limitaciones a los Sindicatos y a la Patronal para que, también ellos, dejen de pasar la mano y robar la crema de todos los pasteles económicos. La golfería y el matonismo patronal y sindical tienen aquí su origen. Cuando en un ERE hay que dar dinero negro a alguien – lo cual lo sabe cualquiera – para que colabore, se sabe que se está hablando con un muy poderoso interlocutor que nunca va a torcer su brazo, dado que siempre estará ahí, gracias a la subvención presupuestaria tan brutal como generosa con ellos, a costa de lesionar el bolsillo ciudadano. Y luego, naturalmente, se apunta al carro las Cámaras de Comercio, etc.

Se crea así un país peronista. En eso estamos. Una serie de organizaciones corporativas, todas en un cártel contra los ciudadanos, van generando monopolios de rentas gratuitas que reciben y perciben sin parar y sin tener que conseguirlas. Una especie de “Economía MANÁ” que a todos los privilegiados, en casta aparte del común, hace que vivan a costa de los demás. Ellos van caminando y desde el cielo les cae el alimento. No tienen que trabajar para conseguirlo.

Y naturalmente, entre todos estos actores: partidos políticos, patronal, sindicatos, cámaras, en fin, organizaciones paraestatales (por supuesto aumentadas por 17 con las perniciosas políticas autonómicas) existe esa solidaridad de intereses en contra de su enemigo económico común (el ciudadano) que les permite saquearle sin piedad. Esa red matonista de intereses no se rompe por ninguno. Causa escándalo las palabras del líder de la oposición, diciendo que “no es una prioridad acabar con los liberados sindicales”, con aplauso de absolutamente todos los demás partidos. ¡Claro que no es una prioridad! En cuanto pusiera en cuestión el más mínimo privilegio de nuestros peronistas sindicatos, éstos, tendrían a su vez opción de exigir que los partidos tampoco vivieran del cuento. ¡Y eso sí que no! ¿De dónde entonces tanto coche, tanto chófer, tanto sueldo y sueldecillo, tanto cuento, tanto paniaguado, tanto enchufado, tanto tonto útil que es tan inútil que en ningún sitio le querrían salvo en los partidos y adláteres? .

Y este es el mensaje que estas organizaciones dan a la sociedad. Para triunfar, nada de esfuerzo, sacrificio, trabajo. No. Aquí simplemente, adular al jefe sin límites, matar a quien se diga por el jefe, reírle las gracias, aplaudirle sus ocurrencias. Esa carita de felicidad que tienen todos los parlamentarios, ansiosos de carcajear, botar en sus escaños, desternillarse de risa, cuando el jefe “contesta” al otro, y viceversa, solamente se explica desde esta financiación. La cual es contraria a la democracia, realmente. Pero da igual.

Luego algunos se quejan de la desafección democrática. De la espalda que dan los contribuyentes a la participación en las urnas. Y de la involución democrática que ello comporta.
Y es que nos quieren también apaleados, no solamente engañados. Nos quieren entregados como tontos de baba. Baba que saldría, también, para aplaudirles las gracias comunes, entre otras, que ningún partido político tenga la sanidad moral de poner en cuestión esta barbaridad de regalar a otro todo a la fuerza y encima decirle que encantado del latrocinio.

¿Pérdida de valores? No. Nos los han robado. Todos ellos. Por lo que resulta necesario que el Estado de Derecho sirva para algo también: para poner límites a los saqueadores autodenominados democráticos .

José Eugenio Soriano García

Catedrático de Derecho Administrativo

JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.

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