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ópera para los más pequeños

"El niño y los sortilegios": lección de calidad en los Teatros del Canal

viernes 08 de abril de 2011, 11:08h
Los Teatros del Canal en Madrid acoge las ocho funciones pedagógicas y familiares de la ópera “El niño y los sortilegios”, que hasta el 10 de abril presenta el Teatro Real dentro de su Proyecto de ópera-estudio para jóvenes cantantes.
La pequeña Sala Verde de los Teatros del Canal acoge las ocho funciones pedagógicas y familiares de la ópera “El niño y los sortilegios”, que desde el jueves y hasta el próximo día 10 de abril presenta el Teatro Real dentro de su Proyecto de ópera-estudio para jóvenes cantantes. Sin duda, una excelente oportunidad para acercarse a esta pequeña obra maestra compuesta por Maurice Ravel y con libreto de la genial artista francesa Colette.

Dirigida especialmente a un público bastante más joven que el habitual del género lírico, esta producción, estrenada en París en 2009, demuestra, sin necesidad de artificios, que la calidad y la exquisita belleza no requieren de grandes escenarios, ni de grandes nombres artísticos, y ni siquiera de un público grande. El director de escena suizo Jean Liermier tan sólo ha precisado de un coqueto escenario inclinado que recuerda a la estancia de una casita de muñecas para, utilizando recursos que suponen gran sensibilidad e imaginación, dirigir a sus cantantes-actores, con un resultado que supera la nota más alta. Los personajes, desde el niño protagonista a punto de aprender lo que significa que sus actos tienen consecuencias, hasta la humilde y elegante taza japonesa, sin olvidar al genial murciélago o a la ingenua rana, se mueven con tremenda convicción y estilo, gracias a una dirección de escena que ya quisieran muchas de las grandes óperas interpretadas por grandes artistas y dirigidas a un público grande.

Tampoco en el capítulo musical y vocal se ha descuidado ni el más mínimo detalle, y el trabajo intenso que durante las pasadas semanas ha ido desarrollando el grupo de intérpretes, ensamblados como una auténtica compañía, resultaba, durante el estreno de ayer, más que palpable. Ya contó Didier Puntos, su director musical, en la presentación de la obra la pasada semana, que la intención era claramente la de que cada cantante apoyara a los demás, que supiera su parte igual que las de los compañeros. También advertía de que se trataba de un trabajo con jóvenes cantantes, sí, pero todos ellos artistas profesionales, y los nueve cantantes elegidos durante las audiciones realizadas en el Teatro Real a finales del pasado mes de octubre, lo demuestran tanto en las partes solistas, que son cortas, de no más de seis minutos, como en las corales.

Se optó además por trabajar con la nueva generación de cantantes de aquí, y de hecho la mayoría de los elegidos para participar en el proyecto son de nacionalidad española: Gerardo López, imprescindible en La aritmética y también como La rana, junto con Anaïs Masllorens, Carolina Moncada, Virginia Bravo, Fabio Barrutia, Elías Muñoz y Mercedes Arcui todos con una estupenda calidad vocal e interpretativa en los diferentes papeles en los que se meten para dar vida a los más variopintos objetos y también animales. La ucraniana Anna Moroz es la única que permanece siempre en el escenario como el mismo personaje, el niño rebelde, o, más bien, terriblemente harto de todo, que horroriza, conmueve y hasta consigue despertar ternura durante el duro aprendizaje, “qué dolor de cabeza”, al que le someten los seres inanimados que cobran vida y los animales que deciden de pronto ponerse a cantar.

Didier Puntos “ejerce” además como pianista en el conjunto de cámara, cuarteto instrumental en el que participan también un segundo pianista, Alexis Delgado, la flautista Ana Estefanía Rodríguez Morán y la violonchelista Julia Torralba Porras, integrantes ambas de la Orquesta-Escuela de la Sinfónica de Madrid.

Momento de El niño y los sortilegios. Foto: Javier del Real
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