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¿Por qué Rajoy no fue a la manifestación?

domingo 10 de abril de 2011, 10:11h
En la hermosa y cálida noche del sábado, las calles de Madrid, la ciudad más animada y divertida del mundo, y las terrazas de cualquier barrio reventaban con los cientos de miles de personas que habían acudido a la manifestación convocada por la AVT y otras organizaciones de víctimas: ”Por la derrota del terrorismo. ETA fuera de las instituciones”. Las dos cuestiones fundamentales que se dirimían en las tertulias noctámbulas eran si, por fin, el PP ganará las próximas elecciones y por qué Rajoy no asistió a la concentración. Y es posible que ambas estén relacionadas.

Los dirigentes y militantes del PP están convencidos de que si se celebraran ahora esas elecciones, Rajoy se instalaría sin problemas en La Moncloa. La nefasta gestión económica, además de las muchas memeces que ha cometido este Gobierno, parecen motivos suficientes para que el PSOE abandone el poder durante mucho tiempo.

Aunque, antes de echar las campanas al vuelo, hay que recordar que también en 2004 todo el mundo estaba convencido de la victoria del PP (y estalló el 11-M) y, sobre todo, que el auténtico protagonista de los problemas que aquejan a España y del desplome del PSOE en los sondeos ya no encabezará el cartel electoral de los socialistas. De hecho, la encuesta publicada este domingo por “El Mundo” ya reduce a la mitad la diferencia que había entre los dos grandes partidos.

Pero el debate más áspero entre los tertulianos del sábado por la noche se producía a la hora de valorar la decisión de Rajoy de escabullirse del abrasador sol que inundó las calles de Madrid para quedarse en casa jugando al parchís. Muchos creen que la táctica del presidente del PP está calculada. Que está convencido de que para derrotar a los socialistas es mejor jugar al parchís y cerrar la boca antes de acosar al Gobierno, antes de hacer demasiado ruido. Que la partida está ganada.

Muchos otros, sin embargo, sobre todo los cientos de miles que recorrieron apretujados la calle desde la glorieta de Bilbao a la plaza de Colón, se mostraban indignados por la ausencia de su líder, por no ser el primero en dar la cara en una concentración que denunció a los cuatro vientos las maniobras del Gobierno para que los proetarras, disfrazados con cualquier sigla (Bildu, ahora; Sortu, antes), lleguen a los Ayuntamientos, se llenen los bolsillos con el dinero de todos los españoles y se instalen en el poder de las instituciones, inmenso poder político y de información.

Porque mientras Rajoy sesteaba, los proetarras se presentaban en San Sebastián, en un acto electoral celebrado a cara descubierta por EA, el partido que se ha ofrecido a cobijar a los batasunos. Rubalcaba, en plan duro y convincente aseguraba a esas horas que el Gobierno iba a mirar, no con una, sino con dos lupas, para evitar que los terroristas se colaran en las instituciones. Y hasta Chacón, que ya se postula como candidata, proclamaba sin rubor que la política antiterrorista del Gobierno había logrado poner a ETA bajo las cuerdas. Los candidatos del PSOE sabían que la manifestación iba a ser multitudinaria y movieron ficha. Rajoy, no.

Lo cierto es que este Gobierno ha negociado vergonzantemente con ETA, como ya se sabía y se ha vuelto a demostrar en los últimos días con la difusión de las actas de los terroristas. Y la realidad es que los “abertzales” todavía no han condenado expresamente los asesinatos de la banda, sencillamente porque forman parte de ella. Con media lupa sería suficiente para atajar cualquier veleidad de los nuevos batasunos.

Es posible que acierten los que aseguran que el PP ganará las elecciones de calle. Pero en el deporte, hay una máxima. No hay mejor defensa que un buen ataque. Aunque Rajoy parece creer, que hay que defender el resultado llenando de defensas el campo de juego.

Pero cuidado con Rubalcaba. Queda un año y pueden pasar muchas cosas. Tiene a la policía y a buena parte de los jueces de su lado. Si entran los proetarras en las instituciones, el supervicepresidente dirá que hay que respetar la independencia de la Justicia. Y si no, presumirá de haberlo impedido él solito gracias a sus dos lupas. En cualquier caso, dentro de un año, por desgracia, los electores ya se habrán olvidado del caso Faisán, de las elecciones locales en el País Vasco, con o sin proetarras, y hasta de Zapatero.

Queda por saber, si para esa fecha, Rajoy jugará al parchís en su casa o en La Moncloa. Igual es verdad y gana sin mover ficha. Igual.



Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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