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Por una reforma de la Constitución

Referéndum en Ecuador: una consulta sin garantías

viernes 06 de mayo de 2011, 12:42h
El 7 de mayo los ecuatorianos serán llamados a las urnas electorales para votar a favor o en contra de una reforma de su Carta Magna. La iniciativa, puesta en marcha por el presidente Rafael Correa, contempla medidas como la reestructuración del sistema judicial, el control de los medios de comunicación y hasta la prohibición de las corridas de toros y las peleas de gallo, entre otras.
Este sábado unos 11.300.000 millones de ecuatorianos,- 205.000 de ellos radicados en España-, acudirán a los centros de votación para aprobar o desestimar una reforma de su Constitución, mediante una consulta popular en donde el elector responderá con un “sí” o un “no” a las modificaciones que el Gobierno de Rafael Correa insta a realizar a una Carta Magna joven, aprobada en 2008.

Pero tras los sucesos de septiembre de 2010, en donde miembros de la Policía Nacional llevaron a cabo una revuelta contra el mandatario a causa del recorte de sus prestaciones; la Constituyente de hace tres años como bien ha indicado Correa en varias oportunidades, es insuficiente para garantizar el modelo de gobierno que busca instaurar en Ecuador, debido a que sostiene que presenta ciertos vacíos que han de ser llenados y grietas que han de ser reparadas.

El temor a nuevos incidentes como los del años pasado ha instado tanto al Jefe de Estado tanto a mantener el estado de excepción dentro del congreso como acelerar la celebración de un referéndum constitucional que para los analistas está falto de garantías, del que se ha hablado mucho pero del que poco se sabe.

La oposición considera que la propuesta de reforma es un paso por parte del presidente ecuatoriano para hacerse con el control del poder Judicial, así como de los medios de comunicación con los que el mandatario posee una larga historia de desencuentros y a los que no ha dudado en calificar de faltos de “ética” y de “escrúpulos ”.

Las normativas que el Ejecutivo a cargo de Correa busca modificar son: el reordenamiento del sistema judicial ecuatoriano, el grado de caducidad de la prisión preventiva, la regulación de medios de comunicación, la prohibición del enriquecimiento privado no justificado, los juegos de azar, los espectáculos que tengan como fin el sacrificio de un animal como las corridas de toros o las peleas de gallos y la no afiliación de los trabajadores al Seguro Social estatal. Cada uno de estos puntos serán abordados a través de un decálogo de preguntas cerradas con las opciones del "sí" y el "no" como respuestas.

Dos palabras que han llevado al Gobierno y a la oposición enfrascarse en en una guerra política que desvela la polarización política que sufre el país, mediante campañas que abogan por valores más emocionales que reflexivos y en donde el populismo se antepone al debate democrático.

No en vano, el Consejo Nacional Electoral de Ecuador ha recibido más de 50 quejas por parte de los partidarios del “Sí” como del “No”. Por un lado, el gobernante ha acusado a sus detractores de llevar a cabo una propaganda tendenciosa para minar el progreso del país hacia un modelo socialista; mientras que sus opositores alertaron de una campaña desigual marcada por el uso indebido de las instituciones del Estado para beneficiar el voto oficialista en el plebiscito de este 7 de mayo.

¿Tras los pasos de Chávez y Morales?

Aún cuando las encuestas predicen una victoria electoral de Correa, quien obtendría un 60% de los votos, hasta último momento el presidente ecuatoriano ha llevado un periplo casi mesiánico en el interior del país para alentar a la reforma de la Carta Magna, lo que para muchos de sus detractores se interpreta como un movimiento a posta para preparar el terreno a la reelección de cara a las elecciones de 2013, copiando la estrategia de sus homólogos y aliados políticos, los presidente de Bolivia, Evo Morales y de Venezuela, Hugo Chávez.

En este sentido, el escritor y periodista Ándres Oppenheimer, señaló en su columna semanal “El Informe Oppenheimer de América Latina”, que publica el diario “El Nuevo Herald”, que este plebiscito es una vía para instar a la corrupción en el país andino y no para garantizar el Estado de Derecho, ya que según los críticos al Gobierno de Quito el propósito del referéndum “no es prohibir las corridas de toros, sino legitimar la censura de la prensa y el control gubernamental del sistema judicial”.

De ganar el “Sí”, Correa tendría el poder para elegir a los tres jueces que serán los responsables de llevar a cabo una reforma del Poder Judicial en los próximos 18 meses. Al respecto Gustavo Larrea, ex ministro del presidente Rafael Correa y contrario a la consulta, advirtió de que en año y medio difícilmente se podrá llevar a cabo una nueva arquitectura judicial cuando a países como a Chile le ha llevado 10 años en lograrla.

Por su parte el Sindicato Interamericano de Prensa (SIP), expresó su preocupación en caso de que el electorado vote a favor de una reedición de la Constitución que incluye regulaciones a la prensa, ya que según su presidente, Gonzalo Marroquín, el referéndum es un intento claro de “crear un organismo que decida qué es lo que puede y lo que no puede recibir como información el pueblo ecuatoriano".

Este sábado Ecuador decidirá si continúa con la Carta Magna de 2008 o abre una nueva etapa política mediante una reforma con muchas interrogantes por responder. Las cartas están echadas.