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el proyecto "el teatro puede" ayuda a los autores a difundir sus textos

La edición de obras teatrales en España: ¿una misión imposible?

sábado 14 de mayo de 2011, 21:01h
La situación del teatro español continúa acaparando la atención de la cultura por su dificultad de encontrar un hueco en la industria del entretenimiento. Con idea de ahondar en las claves de su recuperación, un proyecto impulsado por la Unesco y la Fundación Coca-Cola se afana por editar obras teatrales de autores españoles y difundirlas gratis por instituciones de medio mundo. Una iniciativa con la que sus promotores buscan reivindicar el lugar preeminente de esta disciplina que no pasa por su mejor momento, pese a las declaraciones de esta semana de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, para quien se encuentra “en un momento de oro”.
Las modificaciones de los planes académicos, las nuevas formas de entretenimiento y el interés manifiesto de las editoriales por publicar novela, han hecho que leer obras teatrales sea considerado cosa del pasado. Para tratar de poner remedio a este vacío cultural surgió hace un año el proyecto El Teatro Puede, impulsado por la Fundación Coca-Cola en colaboración con la Unesco y el Instituto Cervantes, que contempla la edición de textos de autores teatrales españoles y su posterior difusión en España y en otros países.

Desde que se puso en marcha esta iniciativa, han sido editados títulos firmados por Francisco Nieva, José Luis Alonso de Santos, José Sanchís Sinisterra, Paloma Pedrero, Lluïsa Cunillé y Diana de Paco; nombres a los que se sumarán próximamente los de Laila Ripoll y Antonio Álamo.

La intención es buena, pero el apoyo es escaso. A juicio de Juana Escabias, coordinadora de este proyecto, el hábito de leer teatro se está perdiendo y se ha acelerado el cierre de librerías dedicadas a esta disciplina, lo que hace que “los autores españoles se encuentren con dificultades para sacar sus obras al mercado”. Las consecuencias de la ausencia de estos textos en papel conduce, según esta experta, a que los creadores extranjeros “invadan la escena española”.

La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, y el presidente de Coca-Cola España, Marcos de Quinto


Con idea de poner freno a esta tendencia y ayudar a los dramaturgos a exportar su obra, la iniciativa de la que forma parte Escabias propone editar y distribuir estos libros de forma gratuita a productoras, centros dramáticos nacionales, universidades, escuelas de teatro y profesionales del sector en España y en el resto del mundo. Destinos a los que se unirán este año los centros culturales que el Ministerio de Asuntos Exteriores posee, a través de AECID, en los países de habla hispana.

Es, precisamente, en el extranjero y, sobre todo, en Londres donde, a juicio de Escabias, se da una “gran cohesión” respecto a esta industria y la promoción de los autores: “Financian la edición de obras teatrales, lo que explica que este tipo de textos no sólo funcionen en su país, sino que también logren una repercusión fuera, es decir, lo que nos falta a nosotros”.

Este desasosiego por la situación de esta disciplina en España se refleja en las cifras. El teatro pasó de tener 74.723 representaciones en 2006 a 68.333, en 2009 y de atraer a 19,3 millones de espectadores en 2008 a 18,2 millones, en 2009, según los últimos datos publicados por la SGAE, que confirman que el interés por este sector ha decrecido.

Ponentes durante la presentación del proyecto El Teatro Puede


De acuerdo con lo que sostiene Escabias, la educación es primordial para formar a futuros aficionados al teatro: “Leer más textos de este género equivaldría a que la gente tendría más cultura y, en consecuencia, las decisiones económicas se tomarían desde el punto de vista de la calidad”. Sin embargo, el interés manifiesto de las editoriales por la novela y el perfil cada vez más especializado de los interesados por este tipo de género literario hace complicado ampliar el espectro de lectores. De modo que, para alcanzar ese ansiado reconocimiento, esta autora cree que sus colegas de profesión deben contar con apoyo para la edición de sus textos, debido a que si una obra no se publica, “no la conoce nadie” y, por tanto, “nadie puede representarla”. Así pues, la consecuencia de no promover la publicación de este tipo de escritos conllevará que "el teatro vaya irremediablemente para atrás", afirma.

La dura realidad por la que atraviesa este sector es evidente, más si se atiende a las afirmaciones de autora teatral, quien sostiene que cada vez es menos habitual que los autores puedan dedicarse en exclusiva a esta disciplina, algo que responde a las exigencias de la sociedad pero que, a su juicio, conduce a que el autor “se esté alejando cada vez más del teatro”. Dificultades que tratan de mitigarse con iniciativas como El Teatro Puede, con la que se pretende avivar la lectura de este arte.
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