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22 M: es el momento de una nueva forma de hacer política

martes 17 de mayo de 2011, 11:34h
El 22 de mayo nos jugamos más que unas elecciones municipales y autonómicas, en última instancia, decidimos entre un viejo o un nuevo estilo de hacer política. Ya conocemos sobradamente lo que dan de sí los partidos políticos tradicionales, conocemos sus discursos, el funcionamiento de sus estructuras, su actitud pasiva frente a la corrupción, sus argumentos -que las más de las veces ofenden a la inteligencia media- expuestos sistemáticamente en los informativos de los medios de comunicación, su posicionamiento respecto de la politización de las cajas de ahorro, su absoluto control sobre la mayor parte de los medios informativos divididos entre los unos y los otros -salvo honrosas excepciones-, su desmesurado gasto autonómico fruto de una proliferación burocrática inasumible, redundante e ineficiente, su ausencia de sentido de Estado que se muestra especialmente en las políticas educativas -el informe PISA nos sitúa detrás de Portugal y Grecia-, sanitarias -hace un par de semanas el Informe de la Defensora del Pueblo exponía con claridad las enormes diferencias en esta materia entre las 17 Comunidades Autónomas- y de justicia -donde la actitud de los dos grandes partidos deja mucho que desear en cuanto al respeto de la independencia del poder judicial, especialmente sangrante en los casos del Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial.

La realidad siempre hay que asumirla en su más cruda presentación y nuestra realidad política no va a ser solucionada por los alemanes, británicos o franceses. Somos únicamente los españoles los que el 22 de mayo podemos perpetuar o corregir el presente devenir de nuestra vida política, es el voto de la responsabilidad, el verdadero voto útil, el voto en positivo, comprometido, no reaccionario frente o contra alguien. Nada hay más dañino que la resignación, que el simple cabreo ineficaz. La esencia de la vida es la creatividad, la evolución, el cambio, así lo demuestra constantemente la historia, las cosas son como son, hasta que alguien -pocos o muchos- decide cambiarlas. Insisto nada es peor que el “no hay nada que hacer”, esta postura es la ideal, la deseada por los presentes políticos, pues les garantiza su continuidad. Un ciudadano resignado es un ciudadano manipulable, llevable, que todo lo admite, que no da problemas, que todo lo traga.

Unión, Progreso y Democracia (UPyD) es un partido joven, con casi cuatro años de existencia, que ha asumido el reto de querer cambiar lo que no nos gusta del presente panorama político. La inmensa mayoría de sus miembros nunca hemos estado en política, pero estamos hartos de estar hartos, de no tomar cartas en nuestra vida pública con la tradicional queja estéril de “esto no hay quien lo arregle”. Somos profesionales de muy distintos y variados sectores de la sociedad civil, que nos une el enorme cansancio frente a una clase o casta política ineficaz, lamentablemente profesionalizada, sentada en sus asientos proporcionados por el partido como modus vivendi, en muchos casos sin tener otra alternativa de ganarse la vida. Con un sistema electoral que genera una democracia cerrada o raptada frente a cualquier otra alternativa, que no alternancia -quítate tú para ponerme yo-, política, donde se ponen mil dificultades para que nazca una nueva opción. Sin embargo, con esfuerzo, perseverancia y mucha generosidad, estamos logrando abrir camino, el ciudadano, a pesar del vergonzante silencio de los medios de comunicación públicos y los concertados (cuasi subvencionados), ya comienza a conocer nuestro mensaje de rigor, transparencia, eficacia y honestidad, y realmente lo recibe con enorme ilusión y esperanza.

Somos muchos los que deseamos una nueva forma de hacer política, que estamos cansados del agotador y reduccionista discurso de la España de izquierdas y de derechas. El 22 de mayo vamos a ser cientos de miles, tal vez millones, de españoles los que abramos esa ventana de la política que muchos quieren mantener cerrada, para que nos entre un poco, o mejor, un mucho del necesario aire fresco. Este 22 M, si queremos, podemos empezar a hacer historia. Al final, como siempre en la vida, cada cual decide.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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