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Los alegres campistas de la Puerta del Sol

jueves 19 de mayo de 2011, 16:44h
Pasear por el Madrid de los Austrias es hacerlo por uno de los rincones más bonitos y cargados de historia de toda Europa. Aquí los españolitos de a pie llevan festejando, protestando, sublevándose o simplemente estando desde que el oso decidiese probar a qué sabía aquella fruta tan asquerosa llamada madroño. Y aquí también, en mayo de 1808, el pueblo madrileño se alzó en armas contra el invasor francés. Fue masacrado por las tropas imperiales, pero su ejemplo prendió una mecha que corrió como la pólvora por todo el continente.

Es curioso. Dos siglos más tarde, la Puerta del Sol también es testigo de otra sublevación. Supuestamente, el motivo es parecido, y guarda relación con el descontento del pueblo para con sus dirigentes. Ocurre que, en 1808, los españoles se dejaron la piel luchando contra el principal problema de entonces. Lo hicieron juntos, sin cainismos de ningún tipo. Claro que los tiempos cambian. Ahora, en lugar de luchar, los responsables -es un decir- del movimiento 15-M montan una acampadita. En pleno centro, eso sí. De la quema de contenedores y destrozos varios iniciales se ha pasado al buenrrollismo de salón. Perroflautas de toda España aprovechan la coyuntura electoral para retratarse calimocho en mano y, precisamente ahora, manifestar su descontento ante la que está cayendo.

Vaya por Dios. Podían haber empezado unos añitos antes pero no, han elegido ahora. Precisamente ahora que se vaticina un descalabro del PSOE, artífice del excelente panorama económico y social. Precisamente ahora, que se atisba un giro copernicano del equilibrio de poderes. Y precisamente ahora, con unos comicios importantísimos en apenas cuatro días. Habrá quien piense que se trata de un ensayo general para, si funciona, ir calentando motores con vistas a las generales. No es descabellado. Bien es verdad que entre los que protestan en Sol hay gente convencida de que hace lo que debe. Parados de larga duración, pensionistas que no llegan a fin de mes y estudiantes con menos futuro que Leire Pajín en una biblioteca. Están hartos, y tienen sobradas razones para ello. Pero hay otros muchos, la mayoría de los que pululan por allí, que votaron PSOE, IU o similar -Bildu no, que aún la estaban peinando-. Son, pues, tan responsables como ellos, pues los unos llegaron al poder porque los otros así lo quisieron en las urnas.

Ya lo dijo un socialista de pro en 1936, Francisco Largo Caballero: “o ganamos o hacemos la revolución”. Los ociosos de Sol se saben perdedores, y actúan en consecuencia. Son conscientes que el resultado del 22-M no va a ser de su agrado, y se ponen la venda antes de la herida. Lo hacen bien, eso es indudable. Están convenientemente adoctrinados, aunque quizá no muy leídos. Quizá por eso olvidan el enorme montón de papeletas que pueblan las mesas electorales, una por partido. Eso significa que, en democracia, hay mucho donde elegir; es así como funciona el sistema. Pero no socavándolo cuando no sale la carta que queremos. Las criaturitas de Rubalcaba ya tienen su momento de gloria. Bardenes, Almodóvares y Bosés, sufridos ellos, les mostrarán su solidaridad. ¿Y a partir del lunes 23? Será cuestión de ir repescando a Bush para poder echarle la culpa. Sic transit gloria mundi.
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