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fiesta monegasca

La "movida" madrileña se salta los protocolos del Baile de la Rosa

domingo 30 de marzo de 2008, 12:49h
Menuda movida la que se montó ayer en el Principado monegasco, movida madrileña. Como si de un cásting de una película de Pedro Almodóvar se tratase, pudimos ver cómo compartían confidencias y una agradable cena Alberto de Mónaco y el resto de la familia Grimaldi, donde un año más sobresalió su hermana Carolina con un traje de Chanel. Un tupido cuello de barca, enlazado con un corpiño con transparencia, seguido de una minufalda casi esférica, llena de plumas, que desembocaba en un delicado tul. Todo ello en negro, rematado por una chaqueta con volantes y por un pequeño bolso rosa elaborado con las flores que dan nombre al baile. Con razón Almodóvar, que lució un traje de Armani y gafas de sol de Prada, dijo que “es la mejor heredera que ha tenido Grace Kelly”. Por eso tampoco es de extrañar que la esposa de Ernesto de Hannover compartiera mesa presidencial con su diseñador de cabecera, Karl Lagerfeld, además de con el resto de invitados españoles.

Imágenes insólitas que quedarán en nuestra retina como han quedado otras de los años 80. La primera de la velada, una muy divertida en la que un grupo de travestís con frufrús cargados de adornos recibían en la sala del Sporting de Montecarlo al Príncipe en compañía de su novia, Charlène Wittstock, vestidos con más sobriedad, smoking negro él y vestido azul oscuro ella.

La reconstrucción de la fachada del mítico Cine Doré de Madrid, los distintos números de cabaret, la performance entre las galaxias y la actuaciones de Paco Clavel y Rossy de Palma revivieron de nuevo aquella época dorada, hilo temático de la 54 edición del tradicional Baile de la Rosa. Incluso Pedro Almodóvar no dudó en subirse al escenario y entonar en inglés, ya conocen como es, el tema “Give it to me now”. Tras él, se representó un estupendo espectáculo preparado por la familia Grimaldi para el realizador. A parte de las estrofas de la canción, Almodóvar comentó que "se han esforzado mucho por agradarnos. Son ellos los que se han adaptado a nosotros y han echado el resto en este Principado, así que sólo tengo que decirles gracias” y que "celebrar la Movida es también celebrar la transición democrática de España hacia la libertad. Nada hubiera sido posible sin esa libertad recobrada". Habrá que estar atentos a su recién inaugurado blog personal, donde seguro contará mil y una confidencias de la fiesta.

Alaska, que afortunadamente expresó que “la movida pega con todo”, fue la encargada de abrir el baile con el tema “Miro la vida pasar”, momento en el que agradeció sobre el escenario a la corte monegasca “haber tenido el buen gusto de celebrar el mal gusto”. Tras clásicos como “La vie en rose”, “No me quitte pas” o “Tómbola, el público pudo escuchar la voz de Luz Casal y su “Piensa en mí”. La cantante vistió para la ocasión un traje desmontable de corpiño blanco y abultada falda negra, del madrileño Juanjo Oliva. Tras ella, un divertido Paco Clavel con perilla verde que interpretó “La estufa” y “Corazón contento”. Tan divertido le debió de parecer a Ernesto de Hannover, que en un momento del baile el marido de Carolina no se lo pensó dos veces y se acercó a él para tirar de la tanga que el artista tenía cosida con imperdibles en la camiseta.

Quien no actuó, aunque sí en su momento le debieron de proponer interpretar “Sálvame”, pero ella piensa que al no ser lo suficientemente conocida no tenía sentido, fue Bibiana Fernádez, que apostó por un vestido clásico, palabra de honor de color rojo, de la firma francesa Dior. La actriz Rossy de Palma, siempre excéntrica en su vestuario, añadió a su vestido, de tres cuartos, negro, un mantón de plumas multicolores diseñadas por la belga Diana Von Furstenberg. Pero no fue la única en dar la nota, el tercer hijo de Carolina de Mónaco, Pierre Casiraghi, a pesar de ceñirse el esmoquin, dejó que su pajarita se torciera y se calzó unas alpargatas de terciopelo con el dibujo de un pequeño diablo. Debería de aprender de su hermana, Carlota, que eligió al igual que su madre a Lagerfeld para su traje, amplio y negro, reprimido en la parte de arriba por una chaqueta medieval, con hombreras y abotonado hasta el cuello, de la que se desprendió una vez llegado el baile.



Mariola Fuentes, Andrés Marín, Blanca Li, Marie-France y Nancys Rubias, así como la DJ Roberta Marrero, fueron también integrantes de la “trouppe” que esta vez el director de “Volver” reclutó para recrear a lo grande su plataforma de lanzamiento en el Baile de la Rosa, que contó con 15.000 rosas, 4.000 claveles, manteles verdes, pelucas fluorescentes, botellones de champán, puros de chocolate y capas de papel, para que todos los invitados, que pagaron 750 euros por cubierto, se metieran en profundidad en su papel.

Al final, ya nadie se acordaba de las ausencias, ya que faltó Andrea Casiraghi, en el último momento todo hay que decirlo, y un año más Estefanía de Mónaco tendría mejores cosas que hacer, eso pensará ella, y se ausentó de este evento, uno de los de más resonancia social del Principado, ya que por si se nos había olvidado tanta parafernalia tiene un carácter benéfico a favor de la Fundación Princesa Gracia.


Cartel diseñado por Juan Gatti para la fiesta





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