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¿Y ahora, qué hará Zapatero?

domingo 22 de mayo de 2011, 21:07h
Si Zapatero tuviera algún sentido de Estado, algún ápice de amor a su patria, una pizca de sentido común hubiera adelantado las elecciones hace tiempo. Pese a que todo el mundo comprobaba, incluso su propio partido, que su presencia al frente del Gobierno era un baldón para España, que las medidas económicas resultaban contraproducentes (menos las que le impusieron Sarkozy, Merkel y Obama), que la confianza de los mercados encallaba siempre entre sus cejas, que sus discursos sonaban cada vez más vacíos y falsos, que su demagogia ya no se la creía ni él mismo, el presidente del Gobierno se enrocó en la poltrona monclovita. Y ahí están los resultados. España se despeña, la situación económica empeora cada día que pasa y el PSOE se desploma.

Ahora toca saber si tiene algún sentido de partido. O si tiene la inteligencia de darse cuenta de que el principal problema de España es él. Porque nadie duda ya de que el todavía presidente del Gobierno es el máximo responsable de la humillante derrota que hoy ha sufrido el PSOE en las urnas. A estas horas, los propios dirigentes socialistas, con los barones a la cabeza, saben que si Zapatero concluye la legislatura, si aguanta en La Moncloa hasta las elecciones de 2012, el descalabro está más que asegurado. Porque se arriesgan a quedarse con media fila de escaños en el Parlamento si la sombra de Zapatero todavía planea sobre las siglas del partido.

Es verdad, que un adelanto electoral supondría la mejor medida para que España saliera del atolladero, para que los mercados respiraran, para que los ciudadanos recuperaran algo de confianza en la clase política. Pero los socialistas saben que, tras la derrota de hoy, les conviene esperar a que el horizonte se despeje, pero también que les urge poner al frente del partido y del Gobierno a alguien que pueda cambiar la imagen del PSOE y la ilusión de sus votantes.

La solución más salomónica, para eludir la dimisión del presidente, y que ya se baraja en las propias filas socialistas, podría consistir en adelantar las elecciones. Pero poco. Unos mesecillos. Y como hemos publicado ya en este periódico, el truco consistiría en disolver las Cortes al final de este curso político para convocar elecciones en octubre. Así, Zapatero salva su imagen y España y el PSOE respiran.

Pero como la esperanza es lo último que se pierde, al leer este lunes los periódicos y, sobre todo, al ver la cara de pocos amigos de sus compañeros de escaño, igual le da la ventolera, hace las maletas y mañana se refugia en la mansión que se ha construido en León. Y los que se queden, que arreen. Con España, con el PSOE y con la crisis. Y con los proetarras que, gracias a sus devaneos perversos, se han colado con todas sus armas y con todo su odio en los Ayuntamientos vascos.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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