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RESEÑA

Harpo Marx y Rowland Barber: ¡Harpo habla!

domingo 10 de julio de 2011, 12:49h
Harpo Marx y Rowland Barber: ¡Harpo habla!. Prólogo de Elvira Lindo. Traducción de Paloma Villegas. Seix Barral. Barcelona, 2011. 640 páginas. 25 €

Harpo es, posiblemente, uno de los actores más queridos en la historia cinematográfica. Su estrambótica peluca, junto con la entrañable bocina, forman un verdadero tributo a la comedia atemporal. Al más puro estilo de los hermanos Marx, el legendario artista descubre al lector en esta obra una fascinante autobiografía a través de delirantes anécdotas.

El humor surrealista de Adolf Arthur Marx gozó de gran aceptación en el ámbito internacional, gracias a la mudez de su personaje. Su legendaria mueca Gookie superó las limitaciones idiomáticas, consolidándose como actor de referencia en mercados tan competitivos como los Estados Unidos y la Unión Soviética. Una noche en la ópera (1935) y muchas otras películas evidencian la calidad interpretativa del actor, potenciando situaciones humorísticas nunca vistas hasta el momento.

Sus orígenes humildes le forjaron una fuerte personalidad, al tener que enfrentarse a múltiples adversidades. Hijo de inmigrantes alemanes, sobrevivió a la violencia de bandas callejeras de Nueva York en una precariedad económica absoluta. Una sorprendente capacidad para divertir a los demás le facilitó la fama en el mundo del espectáculo. Gracias a su éxito pronto formaría parte de la alta sociedad: Salvador Dalí, el Príncipe de Gales o Greta Garbo disfrutaron de su compañía en las exclusivas fiestas de Monte-Carlo.

Con motivo del cincuenta aniversario de su primera publicación, Seix Barral recupera esta interesante autobiografía, coescrita junto a Rowland Barber en 1961. Una serie de fotografías permitirán apreciar aún más la genialidad del actor. Harpo Marx nunca se tomó demasiado en serio su éxito: trasgresor e inconformista, sintió la necesidad de mostrar al público su forma de entender la vida, al negarse a ser recordado únicamente por sus desternillantes actuaciones. Detrás del personaje del arpa y la vieja gabardina se esconde un bon vivant que evitó preocuparse en exceso del en torno que le rodeaba. Baste rememorar estas palabras del actor para empezar a conocerlo: “Nunca fui a ninguna parte por la ruta establecida”.


Por César Rubio Márquez
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