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Una encuesta sobre la situación en el País Vasco

Juan José Solozábal
jueves 21 de julio de 2011, 15:12h
Recibo a través de la mediación de algunos estimados amigos, entre ellos Emilio Guevara a quien desde hace años profeso una sentida admiración, la invitación a participar en una encuesta sobre la situación política e institucional vasca. Se trata de una iniciativa que en el marco de un proyecto sugestivamente titulado Convivencia, promueve la Sociedad de Estudios Vascos (Eusko Ikaskuntza).

La Sociedad de Estudios Vascos, como saben, es una institución auspiciada por las diputaciones vascas y el gobierno navarro, que ha sido capaz de asegurar, desde su fundación en 1919, unos estándares de calidad y objetividad innegables en el fomento de la cultura vasca. Durante muchos años trató de mitigar la ausencia, verdaderamente clamorosa, de una Universidad pública en el Pais Vasco. A mi juicio esta carencia ha tenido efectos deplorables para la creación de una cultura política secular y racionalizada que habría situado sobre pautas manejables bastantes de los rasgos de la vida colectiva del País.

La Sociedad con anterioridad a la guerra civil propició la celebración de diversos Congresos de Estudios Vascos,(especialmente el de Oñate de 1918 y el de Pamplona de 1920) cuyas actas conteniendo diversas ponencias sobre la vida social e institucional son de obligada consulta para el estudioso. Yo las utilicé para el análisis de la crisis del industrialismo, como contexto del surgimiento del primer nacionalismo. La Sociedad acabó prohijando, a partir de 1921, a la Revista Internacional de Estudios Vascos, que fundara y dirigiera el tradicionalista don Julio de Urquijo, (cuya figura reseñara memorablemente don Fausto Arocena) y que tras la restauración de la democracia comenzaría una nueva andadura de la mano de don Julio Caro. La contribución de la Revista ha sido esencial para elevar el nivel académico de la vascología. A ello se refirió don Luis Mitxelena cuando afirmo que, la RIEV "consiguió, no sin trabajo, que los estudios vascos dejaran de ser, como antes los estudios célticos, el refugio y puerto seguro de todas las fantasías, cuando no de todas las locuras". Hacia los años 30 , continuando una soterrada labor durante la dictadura, y tras una Encuesta entre más de doscientas personalidades, la Sociedad de Estudios Vascos presenta un anteproyecto sobre bases fueristas, algo exacerbadas, que sustentaría el Estatuto de Estella.

Con estas credenciales, a las que podría añadir el reconocimiento a la labor que algunos amigos han desempeñado en su seno como ocurre en el caso de quien presidiera la institución, Gregorio Monreal, de 1992 a 1996, comprenderán que no podía desatender la petición de participar en la encuesta, reflexionando sobre la situación institucional actual del País . En esta ocasión prefiero, sobre el tratamiento oblicuo o indirecto, abordar las cuestiones claramente y por derecho, como diría Unamuno, mirando a los ojos de la esfinge. Transcribo mis, casi, lacónicas respuestas

1-Creo que nunca como ahora se ha producido, por decirlo así, una integración vasca tan perfecta en el cuerpo político de España o del Estado español, ni siquiera en tiempos de la monarquía tradicional. El régimen foral aseguró en la planta política española un lugar especial, no exactamente privilegiado, a las provincias vascongadas. El sistema autonómico puede entenderse como la renovación aventajada, al asegurar la unidad política del País Vasco y la afirmación de la Navarra foral, de la integración de Euskalerria. Naturalmente que quedan cuestiones y problemas concretos, que deben resolverse respetando la pluralidad y la libertad, en el marco del Estado constitucional.

2-Sin duda el liberalismo, primero, y después el nacionalismo, alteraron sustancialmente el modo de ser político de lo vasco y lo español y la presentación histórica de sus relaciones. Pero creo que hay que aceptar estos dos nuevos supuestos, de los que cabe una lectura positiva y por decirlo así enriquecedora. El constitucionalismo, como criatura del liberalismo, aporta seguridad e instrumentos de eficacia al autogobierno, mientras el nacionalismo insiste en el reconocimiento cabal de la identidad vasca.

3-Creo, como constitucionalista de profesión y como ciudadano, en las enormes posibilidades de nuestra Carta Fundamental, completada con rango cuasi constitucional, por los Estatutos de autonomía. Claro que caben adaptaciones y modificaciones, pero respetando el edificio institucional que la Constitución y el Estatuto de Gernika establecen. Mi idea del País Vasco se acoge a lo que la generación del 50 (Mitxelena, Caro, Arteche, Azaola) estableció y que sin descanso procuro difundir y, en la medida de mis modestas posibilidades, cultivar.

4- Con estas coordinadas, abomino del uso o amenaza de la violencia que detesto profundamente, y a la que hay que enfrentar la razón, el conocimiento auténtico del País y su historia, y el Estado de Derecho.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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