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La crisis diagnosticada

Juan José Solozábal
jueves 04 de agosto de 2011, 21:12h
Llevamos un tiempo en el que el prisma desde el que observamos nuestros problemas es exclusivamente el económico. Por eso aprecié especialmente la transcripción que el otro domingo ofrecía El Pais de una conferencia impartida recientemente por Günther Grass ante una asociación de periodistas alemanes en la que el escritor pretendía llevar a cabo una reflexión global sobre la situación presente. Bien oportuna era, para empezar, la advocación que se hacía a Albert Camus, único modelo infalible que Grass reconoce ,”desde los años cincuenta es, dice, mi único santo”. Afrontar las tareas de esta época es una carga que, como la de Sísifo, es irrenunciable, y que ha de llevarse a cabo sin descanso y tentativamente: no hay soluciones definitivas, pues las verdades aplastantes, esto es, las claves o sistemas ideológicos acabados, “perecen al ser reconocidos”.

El meollo de la crisis, inacabable y con repuntes de gravedad creciente, puede ser económico, a saber, la degeneración de un sistema “que destruye el capital” , actuando como un Moloc egotista y asocial que solo se complace a sí mismo, sin freno eficaz alguno, “lejos de la economía social del mercado en otro tiempo exitosa”. Pero es difícil que la quiebra del motor económico no acabe afectando al propio orden o sistema político, aquejado ya de manera preocupante por el cansancio y la desintegración.

El trabajo de Grass se presenta como una advertencia alarmada de las perspectivas del futuro de nuestras democracias parlamentarias.La inoperancia en el manejo de la crisis del sistema político podría generar un vacio que ocuparían “fuerzas cuya descripción rebasa nuestra imaginación”, por mucho que estemos escaldados después de la experiencia del fascismo y el comunismo.

Acierta a mi juicio Grass al apuntar como epicentro de la situación sísmica actual la separación de la economía financiera de la economía real y el endoso final a todos nosotros, los ciudadanos como contribuyentes, de la responsabilidad por la gestión de los bancos.Pero bien mirado, lo que significa especialmente la conferencia del escritor alemán es la denuncia de la incapacidad de la forma política y aun social para reaccionar ante el momento. En ese sentido Grass pone algunos ejemplos muy ilustrativos del aletargamiento del sistema político alemán.

Grass insiste en las consecuencias deplorables de la reunificación alemana tal como se llevó a efecto, estableciendo de hecho una ciudadanía de doble rasero entre los habitantes del Este y la República Federal:el resultado final es que el Este es propiedad del Oeste y algunas regiones orientales comienzan a despoblarse, enseñoreadas por los radicales de derechas que se quedan.

Grass denuncia la facilidad con que determinados cargos de la administración, después de abandonar su puestos, y sin periodo de vacancia alguna, ocupan “puestos generosamente dotados en la dirección de consorcios y de asociaciones de intereses”, ilustrando sobre una confusión entre lo público y lo privado, que deja poco margen a la actuación independiente del Estado.

Pero si me permiten señarlo lo que me ha resultado más interesante de la conferencia de Gunther es el lamento, desde postulados constitucionales y socialdemócratas que comparto plenamente, por el abandono del servicio militar obligatorio y, además, la prestación social sustitutoria.Ya no hay ciudadanos de uniforme, de manera que el servicio militar no se entiende como una obligación de los ciudadanos, abriéndose el paso a unas fuerzas armadas que como ejército mercenario puedan convertirse “ en un estado dentro del Estado”. Y se queda sin sentido el servicio social sustitutorio, por cuya incorporación como derecho de los objetores de conciencia Grass había peleado. Desaparecerán, dice Grass, los servicios sociales de atención a ancianos y enfermos. “Qué pérdida más imposible de compensar”.

No sabe Grass la razón que lleva y qué experiencia tan sumamente incómoda es, por ejemplo, aceptar que los integrantes de las misiones de España en el extranjero que mueren heroicamente puedan ser, digamos con todo reconocimiento, ecuatorianos o colombianos.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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