www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

entre adoquines

Helmut, de Rafael Caunedo: paseo por una obsesión

viernes 05 de agosto de 2011, 08:04h
El verano, con o sin escapada fuera de la ciudad, es sin duda el periodo en el que muchos aprovechan para leer las novelas que, por desgracia, llevan durante meses acompañando desde la mesilla sus escasas horas de sueño y los nerviosos amaneceres en los que uno se levanta ya angustiado, con la mente convertida en una interminable lista de las cosas que ese día toca hacer. Algunos de esos libros están en casa desde Navidad, época en la que llegaron envueltos en brillante papel de regalo, y hasta ahora no se había encontrado el instante de abrir con curiosidad la portada para dar paso a ese otro mundo que, de repente y durante una temporada, se mezclara con nuestra realidad. Pocos momentos hay tan placenteros como los transcurridos en una terraza, cerca o lejos del mar, en un jardín bajo la fluctuante sombra de un árbol o en el sofá cerca del ventilador, sujetando un libro entre las manos dispuestos a dejarnos llevar por la historia de unos personajes a los que estamos a punto de conocer.

La magia que encierran algunos libros es poderosamente contagiosa. El autor nos introduce en un universo que sólo existe en su mente y las horas que vivimos a través de la ficción se convierten en horas que formarán parte para siempre de nuestra propia existencia. Por eso, a veces, los libros que recibimos como regalos de Navidad, de cumpleaños o porque sí, no colman la individual necesidad de evadirse a través de unas líneas que nos interesen, nos conmuevan, nos inviten a pensar. Y, así, el momento de acercarse personalmente a una librería para escoger los libros que nos acompañarán durante los días de vacaciones, aquellos para los que habrá que reservar un sitio en la maleta, debería de convertirse en una acción meditada, casi trascendental.

¿A quién me llevo yo este verano? ¿Qué historia se solapará con las experiencias calurosas que viviré durante la única época del año en la que por fin nos atrevemos a relajarnos? No, no creo que una elección de este tipo pueda parecerse a la de caminar empujando un carrito por los fríos pasillos de un hipermercado. Como tampoco creo que sirva limitarse a echar un ojo a las listas de los diez más leídos, que, en todo caso, sólo se trata de los diez más comprados.

Es cierto que muchos piensan que leer en diagonal la sinopsis que aparece en la contraportada no es la solución, pero, a veces, resulta incluso más inspirador que hacer caso a las recomendaciones. Como esta misma. Y, sin embargo, por primera vez no he sido capaz de resistirme a hacer una sugerencia. La segunda novela de Rafael Caunedo, titulada Helmut, es uno de esos impecables libros que llegan cargados de magia y te hacen vivir momentos intensos y de todos los colores. Amor, abandono, entusiasmo, pasión, incertidumbre, muerte, obsesión.

De modo que, ocupando el mismo espacio que cualquier otro libro en tu equipaje, Helmut, o mejor dicho su autor, te asegura un rico abanico de personajes fantásticamente perfilados y tan reales que acabas por hacerles un hueco no ya en la maleta, sino en el apacible transcurrir de las anheladas vacaciones que siempre, duren lo que duren, nos parecen demasiado cortas. Más o menos igual que sientes que ocurre cuando llegas al final de la historia de Mauro, el joven obsesionado desde la infancia con Helmut Brandauer, escritor austriaco de enorme y exquisita personalidad, y electrizante motor que cambia, o quizás simplemente dirija al correspondiente puerto, la planeada vida del protagonista y de quienes le rodean.