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Indignados españoles y gamberros ingleses

sábado 13 de agosto de 2011, 19:10h
¿Por qué los españoles indignados se han manifestado pacíficamente, salvo en algunas ocasiones, y la indignación en el Reino Unido, mi país, ha degenerado en vandalismo, saqueo y cinco muertos?

No faltan razones en ambos países para estar indignado, y más en España que en el Reino Unido. Por ejemplo, la tasa de desempleo de menores de 24 años en España es de 46%, más del doble del Reino Unido, y casi el 30% de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años, una proporción mucho más alta que en el Reino Unido, no concluye la educación Secundaria y muchos han perdido sus puestos de trabajo, particularmente en el sector de la construcción. Pero los indignados españoles no han quemado coches, tiendas y hasta casas, ni han provocado la dramática foto de la joven polaca Monika Konczyk saltando por el balcón de su piso en Croydon, incendiado durantes los disturbios, para salvar su vida.

Otro rasgo compartido es que tanto en España como en Inglaterra no todos los manifestantes son personas marginadas por algúna razón u otra. Entre los acusados de robos en el Reino Unido hay un profesor de primaria, una estudiante universitaria de una familia acomodada, educada en un instituto selecto, y un niño de 11 años, hijo de un hogar problemático (su padre salió recientemente de la cárcel tras cumplir una condena por robo).

Los dos países también tienen muchos inmigrantes. En términos absolutos el Reino Unido tiene más inmigrantes, pero en términos de porcentaje de la población, España tiene más (el 12%) y su flujo migratorio masivo ha ocurrido en solo una década (desde los años 50 en el Reino Unido). Había inmigrantes entre los indignados en España (su tasa de desempleo es de unos 10 puntos por arriba de la cifra para españoles), pero su participación fue poco significativo en comparación con el Reino Unido donde parece que la mayoría de los manifestantes, particularmente en Londres, fueron protagonizadas por afrocaribeños, descendientes de inmigrantes y en bastantes casos, miembros de pandillas de criminales, algo poco mencionado por la prensa y cadenas de televisión, tal vez por razones de lo políticamente correcto. Esto no quiere decir que no hubiera también muchos blancos entre los protagonistas de la violencia.

El Reino Unido, mucho más que España, es desde hace algún tiempo dos países. Tiene barrios céntricos pobres, como los bidonvilles de París y otros ciudades francesas, de los que nadie habla o informa, como si fueran un país del Tercer Mundo o una zona de guerra. Igual que los habitantes de los bidonvilles, mayormente de origen norteafricano, protestaban porque siendo muchos de ellos naturales del país, no creían haber recibido los beneficios acreditados a esa condición.

A gran diferencia de España, un número significativo de varones jóvenes, particularmente en Londres, son hijos de madres solteras. Esto, en parte, se debe a una política insensata de dar subsidios, y hasta pisos, a madres solteras, lo cual ha fomentado tener hijos. Estos hijos necesitan padres, una figura de autoridad masculina, particularmente durante su adolescencia. Hasta un 60% de las madres afrocaribeñas en Londres son madres solteras, y se ha comprobado que los hijos negros de madres solteras son dos veces más proclives a cometer crímenes que hijos negros con ambos progenitores.

Esta falta de autoridad en casa probablemente explica por qué había tantos varones adolescentes, más que chicas, en las calles de Londres y otras ciudades en las noches de los disturbios cuando a estas horas tan tarde tienen que estar en casa. De hecho, la policía y los políticos están echando parte de la culpa de los disturbios a los padres o la falta de ellos.

La familia en España sigue siendo mucho más fuerte que en el Reino Unido.

Igual que mi amigo y antiguo colega, John Carlin (estuvimos juntos en México hace casi 30 años), tengo, lo digo con sus palabras, “una rígida opinión que yo alimento desde hace tiempo (y siempre que la oportunidad se presenta) es que la sociedad española es más sana que la inglesa.” Los jóvenes ingleses se emborrachan cuando están de vacaciones en España y vomitan en público, pero los españoles de la misma generación se comportan bien en el Reino Unido. Algo no cuadra.

Esta situación, peor ahora que cuando yo viví en Londres, explica, en parte, por qué decidí dejar mi país en 1986 y regresar a España donde había vivido durante los años 70.

www.williamchislett.com

William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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